Archivos por Etiqueta: libertades

Las babas del diablo

Cuando el legislador estadounidense Mike Ritze decidió promover y patrocinar la colocación de un monumento representativo de los “10 mandamientos” a las afueras del palacio de gobierno de su estado, nunca imaginó que terminaría contribuyendo indirectamente a una causa satanista.

 

Ritze, representante republicano del estado de Oklahoma, pudo instalar su donación en una plaza pública aprovechando una de las muchas leyes que, redactadas y aprobadas por sus homólogos conservadores, han sido diseñadas para promover el papel del Estado como “facilitador de la expresión religiosa”. Ahora los satanistas quieren hacer exactamente lo mismo. Aprovechando este marco legal el Templo Satánico ha ofrecido la donación de un monumento de más dos metros de altura que representa a una criatura con cabeza de cabra y alargados cuernos sentada sobre un enorme sillón. De acuerdo a Doug Mesner, uno de los fundadores de este templo, su estatua sería amistosa con los niños ya que incluiría un pentagrama interactivo y la posibilidad de sentarse sobre ella.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/03-04-2015/33345

Carmen Aristegui, luminaria estándar

En astronomía se conoce como luminarias estándar a una clase de objetos presentes en el universo que, como consecuencia de sus características específicas, brillan siempre con la misma luminosidad. Debido a esta particular cualidad, cuando se identifica a una luminaria estándar es posible calcular, con la ayuda de una fórmula matemática, la distancia que le separa de la tierra. Es por ello que esta especie de objetos suele ser empleada por los astrónomos como referente para conocer qué tan lejos de nosotros se encuentran otros astros observables en el espacio.

 

La carrera de Carmen Aristegui es una de las luminarias estándar del periodismo nacional.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/20-03-2015/32904

Drogas: la amenaza fantasma

Las detenciones de “La Tuta”, “El Z42” y “El Chapo” han sido presumidas y promocionadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto como evidencias de que la estrategia que sustenta su guerra contra el narcotráfico ha sido exitosa. Su enfoque es incorrecto. Eventos de esta naturaleza son mediáticamente impactantes, pero tan sólo se traducirán en reacomodos al interior de los cárteles implicados y no representan un progreso de ningún tipo en términos reales.

 

Para avanzar no basta con moverse a cualquier sitio a partir de una posición inicial, sino que es preciso contar adicionalmente con una meta o punto de referencia hacia el cual dirigir el movimiento. Con el paso tiempo algunas metas suelen perderse de vista, quedando sólo movimientos inerciales sin sentido.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/06-03-2015/32455

De aparatos inteligentes y gobiernos no tan inteligentes

En “1984”,  una famosa novela de George Orwell, cada casa en Inglaterra cuenta con al menos una telepantalla; artefactos empleados por el dictatorial Partido en el poder para controlar a sus gobernados mediante la transmisión masiva de propaganda indoctrinante y de contenidos alienantes. En este sentido, las telepantallas de la distopía orwelliana no son muy distintas de nuestras actuales televisiones sintonizadas en cualquier canal de Televisa o TV Azteca. Sin embargo, su cualidad más particular consiste en que, lejos de limitarse a transmitir contenidos, éstas pueden observar y registrar los movimientos y acciones de las personas al alcance de sus sensores. Todo lo que ocurre alrededor de una telepantalla, desde una agitación excesiva hasta una mueca sin sentido, es detectado y analizado por el Partido. Todo lo que resulta sospechoso es inmediatamente  eliminado.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/27-02-2015/32234

¿Feliz cumpleaños, Charles Darwin?

Todo es creación, nada es evolución. Hasta hoy ningún simio se ha convertido en hombre, ni en África ni en ningún zoológico”, escribió Pablo*, un usuario de Facebook a quien no le pareció nada simpático un cartón conmemorativo del 206 aniversario del nacimiento de Charles Darwin que compartí en esta red social. Supuse que para aclarar una concepción de la evolución tan borrosa como la de Pablo bastaría con un poco de información, por lo que di respuesta a su comentario adjuntando un par de links hacia artículos que sobre este tema publicaron sendas revistas de divulgación científica. Fui ingenuo. Ni las fuentes ni su contenido le parecieron relevantes.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/20-02-2015/31947

 

 

Charlie y su fábrica de libertad

Se puede someter a un hombre vivo y reducirlo al estado histórico de cosa. Pero si muere rehusando, reafirma una naturaleza humana que rechaza el orden de cosasAlbert Camus, filósofo francés


El mortal ataque contra el periódico francés Charlie Hebdo representa en realidad un atentado contra la libertad de expresión en todo el mundo. Característica fundamental de las auténticas democracias liberales, y bien escaso fuera de los países occidentales más desarrollados, la libertad de opinar y criticar es constantemente amenazada por fuerzas absolutistas que no ven en las ideas de otros una oportunidad de corregir los propios errores, sino una amenaza.

 

Charlie Hebdo es un irreverente semanario que a través de creativos editoriales gráficos satiriza sin distinción a representantes de autoridades civiles y religiosas. Fueron precisamente los cartones dedicados al profeta Mahoma los que podrían haber desencadenado la furia de un puñado de hombres enmascarados que, embriagados por su intolerante fanatismo, acribillaron a balazos a cartonistas, editores y trabajadores del rotativo, probablemente con el fin de intimidar a los medios occidentales e influir en la forma en que éstos tratan al Islam.

 

Crudo, lacerante y hasta ofensivo, Charlie Hebdo encarna el espíritu de la libertad de expresión llevado hasta su manifestación más completa. La acidez de sus críticas no debe asustarnos. En la tradición liberal no hay verdades absolutas ni idea definitivas y, aunque las hubiera, de cualquier forma no podríamos estar seguros de ellas ya que nosotros somos nuestros propios jueces. Todo ser humano se equivoca y la única fuente de mejora es la corrección constante de nuestros errores por parte de terceros. Siguiendo esta lógica es como hemos hilvanado nuestros principales logros como especie y cómo algunas naciones han logrado sus sociedades abiertas.

 

Defensor de los valores de la ilustración, en su texto “Sobre la libertad” (1859), el filósofo inglés John Stuart Mill dedica un capítulo a exponer la importancia de la libertad de pensamiento y de expresión. Mill asegura que incluso “las creencias de la humanidad que cuentan con mayores garantías no poseen más protección que una invitación constante al mundo entero a demostrar su falta de fundamento”; dar por cierta una proposición o idea sin escuchar a quienes piensan diferente equivale a autoerigirnos como jueces infalibles de nuestros propios pensamientos. Consecuentemente, todos los seres humanos tenemos el derecho irrestricto de exponer nuestras ideas -toda idea es una afirmación- y de criticar o contradecir libremente las de otros, incluso si esto les ofende.

 

Suponer que lo ofensivo de un comentario puede ser motivo para su censura es abrir las puertas a la cancelación de opiniones divergentes. Bajo esta premisa, cualquier autoridad podría pedir que se dejen de publicar comentarios negativos en su contra aludiendo posibles daños a su frágil y sensible persona. En un mundo de libertades, algunas de las cuales pueden contraponerse, se deben defender siempre las más generales y fundamentales. Y pocas pueden ser más importantes que la posibilidad de dar nuestra opinión; así sea la única que vaya en sentido contrario al de la mayoría o se hieran con ésta algunas susceptibilidades. Es por ello que la sanción a lo ofensivo -siempre circunstancial y subjetivo- nunca debe ser legal ni mucho menos física, sino social.

 

El atentado contra Charlie Hebdo es lamentado y condenado en todo el mundo. Esta tragedia nos ha explicitado de la forma más cruda posible la necesidad de defender, a toda costa, a la libertad de expresión y a sus actuales artesanos. A los mexicanos, nos recuerda que en nuestro país la libertad de expresión es minada sistemáticamente y que tenemos una difícil lucha pendiente en casa. México es, de acuerdo con la organización Reporteros Sin Fronteras (2014), uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo -el 152  de 180 – seguido inmditamente por Iraq y apenas por debajo de Angola, Túnez, Afganistán o Palestina.

 

Existen dos vías principales por los que la libertad de expresión es sofocada en México. La primera consiste en agresiones físicas no muy distintas a la empleada en París, pero debido a su origen, mucho más silenciosas y frecuentes. De acuerdo con un informe de la organización Artículo 19 (18/03/2014), las agresiones contra periodistas en nuestro país son cosa de todos los días y van en aumento. En 2013 se incrementaron en 59 % con respecto al año anterior. Sesenta por ciento de los ataques contra periodistas en México son cometidos por funcionarios de distintos niveles de gobierno. Es decir, en diversos estados de la república ejercer el periodismo independiente es literalmente jugarse la vida.

 

La segunda vía por la que se limita la libertad de expresión en México consiste en la grosera cantidad de dinero que nuestros gobiernos emplean para promocionar el cumplimento de sus obligaciones o, de plano, para engañar a los ciudadanos mediante la difusión de mentiras con fines electorales. De acuerdo con el periódico “Reforma” (6/01/2015), el gobierno federal gastó en publicidad en 2014 ¡$1,908 millones! De esta forma se asegura de obtener opiniones favorables y de mantener a un buen número de medios en los que se anuncia. En muchos estados, sobre todo en los que no cuentan con un medio independiente fuerte -como lo es, por ejemplo, el Diario de Yucatán- , las voces críticas no encuentran espacios y quedan limitadas a las redes sociales o a medios con poca participación de mercado.

 

Todo parece indicar que en México el principal peligro para la libertad de expresión son nuestras propias autoridades. Los fundamentalistas que pretenden extinguir las críticas no son un puñado de extremistas desquiciados, poco representativos y creyentes en una utopía teocrática, sino los usufructuarios de una muy particular utopía cleptocrática en cuyo nombre se ha erigido el sistema que marca el rumbo de toda una nación. El resultado es el mismo: la imposición de la imagen de una realidad unidimensional, la extinción de una libertad fundamental indispensable para la construcción de otras capacidades humanas básicas y una de las partes más luminosas de nuestro espíritu permanentemente ahogada.

 

Excurso

 

El pasado 8 de enero falleció don Julio Scherer García, considerado por muchos como el periodista mexicano más importante del siglo XX y uno de los más grandes defensores de la libertad de expresión en nuestro país. Scherer fundó en 1976 la revista “Proceso”, catedral desde entonces del periodismo mexicano crítico e independiente, y un referente indispensable para el autor de esta columna. Descanse en paz.- Mérida, Yucatán.

 

asalgadoborge@gmail.com
@asalgadoborge

 

asalgadoborge.wordpress.com

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*) Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM). Profesor y director en la Universidad Marista de Mérida

 

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Charlie y su fábrica de libertad

La extinción de los zombis

Cambié al no cambiar para nadaEddie Vedder, músico estadounidense.


Si los tres mosqueteros no son lo mismo 20 años después, mucho menos podrían serlo con 30 años adicionales sobre sus espaldas. Nada en este planeta es eterno y lo que tarda en morir para dar paso a algo nuevo envejece desde la perspectiva de aquello que se renueva.

 

Contrario a lo que suele suponerse, la dictadura instaurada por el PRI nunca ha sido perfecta. Ésta dependía, en gran medida, de la preservación de la conciencia política de la mayoría de los mexicanos en un estado cuasi zombi. La figura del zombi, popularmente conocida gracias a películas de terror -casi siempre muy malas-, es empleada por los estudiosos de la filosofía de la mente para debatir la posibilidad de que existan seres físicamente idénticos a los humanos, pero autómatas o carentes de conciencia.

 

Evidentemente, los zombis no tendrían cabida en los regímenes democráticos, ya que la democracia se basa en el precepto de que todos los seres humanos tienen la capacidad de ser autónomos y de que están facultados para velar por sus mejores intereses. El modelo de “democracia” mexicano, por el contrario, surgió debido a la necesidad de autoconservación de un esquema de repartición de los bienes públicos en manos de unas pocas manos privadas para el que que resultaba indispensable la manutención de una ciudadanía enajenada, acrítica y corporativamente manipulable. Es por ello que nuestra versión de democracia ha sido, desde sus inicios, profundamente antidemocrática.

 

Sin embargo, los seres humanos nunca pueden ser completamente reducidos a zombis ni en lo individual ni como colectivo. Consecuentemente, el sistema político mexicano nunca ha podido excluir del todo la posibilidad de que se eleven un puñado de potentes espíritus y voces rebeldes; brotes anómalos que, debido a su inferioridad numérica, y a la falta de medios para transmitir sus ideas, han podido ser detectados y engullidos de una forma u otra por el mismo sistema.

 

El movimiento estudiantil de 1968 y el levantamiento zapatista han sido dos de los principales flujos adversos a los que se ha tenido que enfrentar el régimen priista, para efectos prácticos virtualmente indistinguible de los gobiernos panistas o perredistas. En ambos casos el presidente en turno no supo aceptar la legitimidad de las protestas y el origen de sus causas; en ambos casos terminó pagando los costos políticos de su ceguera, teniendo que ser su sucesor quien implementara los mecanismos de contención necesarios para la supervivencia del sistema.

 

Nuestro sistema político se encuentra actualmente ante la que es quizás la más grave crisis a la que ha enfrentado desde su fundación a principios del siglo XX. Los torrentes de mexicanos que se han manifestado en apoyo a los padres de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Guerrero, y la solidaridad de millones a través de redes sociales o pláticas de café, no tiene precedentes en términos cuantitativos o cualitativos. Ahora sabemos que Ayotzinapa no es de ninguna forma un caso excepcional sino la trágica manifestación particular de un estado de cosas que afecta las vidas de la mayoría de los mexicanos.

 

Las respuestas del gobierno federal ante las manifestaciones y muestras de inconformidad desbordadas que fluyen por todo el país han sido erráticas y contradictorias. Después de semanas de protestas masivas ha quedado en evidencia que el primer instinto primordial de nuestras autoridades es autoritario, pero también que los canales del autoritarismo tradicional ya no pueden funcionar como durante tanto tiempo lo hicieron.

 

En estas circunstancias, las iracundas respuestas del presidente y de la primera dama ante los cuestionamientos producidos a raíz del revelador reportaje en el que Aristegui Noticias hizo del conocimiento público las condiciones en que la familia presidencial adquirió una casa con valor multimillonario ponen en evidencia lo que hasta ahora parece ser un diagnóstico equivocado que subestima una realidad que toca cada vez con mayor intensidad la puerta de Los Pinos.

 

El usual cerco informativo impuesto por la mayoría de los medios tradicionales -las televisoras en primerísimo lugar- se ha visto claramente desbordado gracias a los medios digitales, y la presencia de un puñado de personas que se suman a las manifestaciones con el único fin de reventarlas sembrando violencia ha sido claramente identificada por usuarios de redes sociales. La indignación de los ciudadanos mejor informados se ve, con justa razón, profundamente exacerbada ante la identificación de estrategias que buscan terminar artificialmente con las protestas desestimando sus causas.

 

A pesar de la casi completa falta de estado de derecho y de la virtual inexistencia de la mayoría de las funciones básicas que comprende la idea de Estado, tal parece que desde las entrañas del sistema resulta sumamente complicado comprender, o al menos aceptar, la más remota posibilidad de que exista una inconformidad genuina de cientos de miles de personas capaces de movilizarse voluntariamente sin necesidad de ser acarrerados o manipulados por terceros. Ante su presente crisis de legitimidad, el agotado sistema político mexicano ha operado no acudiendo a la acción comunicativa, que implica siempre el diálogo con seres humanos a los que se reconoce como tales, sino disparando lo que queda de unos resortes autoritarios que el paso del tiempo ha vuelto oxidados e inoperantes.

 

Las manifestaciones de las últimas semanas han generado un cortocircuito en buena parte de nuestra clase política porque demuestran que nuestro sistema no está preparado para lidiar con tantas personas distintas a los zombis políticos de los que por tanto tiempo dependió. Los mexicanos nos estamos moviendo, nuestro sistema político no. Ningún mosquetero puede ser el mismo cincuenta años después.

 

asalgadoborge@gmail.com
@asalgadoborge

 

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*) Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM)

 

http://yucatan.com.mx/editoriales/opinion/la-extincion-de-los-zombis

 

La extinción de los zombis

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