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Filtro anti-chatarra

El usuario “Amor a México” compartió recientemente en Facebook una publicación titulada “lo que no sabías de la esposa de AMLO”.  Se trata de una fotografía, acompañada de un texto, que presenta como un hecho “la influencia casi enfermisa (sic), que ejerce Beatriz González Müller sobre su esposo, Andrés Manuel” y la “‘genética militar’ de la propia Beatriz”, quien, de acuerdo con la publicación, es “nieta del general Heinrich Müller de la División de la SS y Criminal de Guerra Nazi, conocido como “Gestapo Müller“”[1].

Tanto esta publicación como el perfil del usuario que la ha generado son, evidentemente, chatarra. Chatarra son también miles de memes, supuestas infografías, imágenes acompañadas de texto o videos cortos que son presentados como “hechos” por perfiles monotemáticos como “Amor a México”.  El objetivo de quienes generan contendidos de esta especie es uno y el mismo: engañar a parte del público para beneficiar a un candidato o proyecto político. Para los usuarios de redes sociales un eventual encuentro con este tipo de charadas es prácticamente inevitable, pues, al menos por el momento, estamos condenados a toparnos con publicaciones chatarra de usuarios chatarra difundidas a través de uno o más de nuestros contactos.

Hasta hace algunos años, lo esperable hubiera sido que contenido de esta naturaleza fuera identificado y desechado inmediatamente casi todos los individuos que se toparan con ellos. La realidad, desgraciadamente, es otra. Miles de personas suscriben automáticamente lo presentado en publicaciones chatarra, se sienten informados por éstas y las comparten como noticias. Hoy, es difícil saber cuántos mexicanos pueden ser engañados por publicaciones chatarra, pero un referente puede ayudarnos a entender la dimensión que puede tomar este problema: de acuerdo con un estudio reciente 75 por ciento de los estadounidenses encuestados no pudieron reconocer un encabezado falso y, de acuerdo con otro estudio, 80 por ciento de los jóvenes no pueden distinguir contenido periodístico de contenido patrocinado[2].

El problema que tenemos entre manos es epistémico; es decir, tiene que ver con el ejercicio de nuestra capacidad de conocer o de distinguir información verdadera de contenido falso apelando a justificaciones.

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http://www.sinembargo.mx/06-04-2018/3404608

The Handmaid’s Tale: advertencia, inadvertencia y metaadvertencia

Pocas series generaron tanto impacto y reconocimientos durante este año como The Handmaids Tale, la adaptación para televisión de una novela del mismo nombre publicada en 1985[1]. The Handmaids Tale es, en palabras de su autora, la escritora canadiense Margaret Atwood, un “relato de advertencia”. Y de lo que se nos advierte es de la posibilidad de una regresión ética que implique la pérdida de libertades y derechos que actualmente consideramos garantizados.

Para entender por qué esta serie ha sido tan exitosa en 2017, es necesario repasar brevemente el contexto en que ha surgido. Pero antes, me permito un descargo de responsabilidad: el lector encontrará a continuación una descripción del estado general de cosas que sirve como marco a la historia central de esta serie disponible en Hulu, pero me parece posible afirmar que puede continuar leyendo con la tranquilidad de que no saltará sorpresivamente en ningún punto de este artículo algún monumental spoiler.

Para continuar leyendo: http://www.sinembargo.mx/29-12-2017/3367883

Mamadas

¿Se ha preguntado usted cómo es posible que nuestros gobernantes ofrezcan explicaciones increíbles o completamente carentes de sentido, aún en los momentos más delicados? ¿Por qué nuestro Presidente se ocupa de aclarar que usó correctamente un par de calcetines, a pesar de la frivolidad que ello revela, pero no de dar respuesta inmediata y frontal a una carta en la que casi medio millar de reconocidos individuos exigen garantías al ejercicio de la libertad de prensa en México?

Los discursos de nuestros representantes están repletos de despropósitos que, repetidos sin ton ni son, hacen convenientemente que la realidad se vuelva irrelevante. De acuerdo con el filósofo Harry Frankfurt, los despropósitos -coloquialmente denominados “bullshit” por los angloparlantes y, según la RAE, “mamadas” por los mexicanos- son distintos a las mentiras porque su fin no es exponer u ocultar una verdad, sino distraer de las verdaderas intenciones de los personajes que lo profesan. Por lo tanto, la verdad o falsedad contenida en un despropósito no tiene la menor importancia.  

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http://www.sinembargo.mx/opinion/21-08-2015/38289

 

 

Matrimonios homosexuales, adopción y progreso ético

La decisión Suprema Corte de Justicia de la Nación de invalidar la ley que prohibía laadopción de menores de edad a las parejas homosexuales en Campeche seguramente llevará al contingente de grupos conservadores que recientemente se manifestó en contra del aval de la SCJN a los matrimonios entre personas del mismo sexo a incrementar la intensidad de sus protestas. Movido por un arraigado conjunto de valores religiosos, este sector de nuestra sociedad, conformado principalmente por integrantes de iglesias y organizaciones de la sociedad civil ligadas a éstas, se ha opuesto rotundamente a reconocer plenamente los derechos de los individuos homosexuales porque genuinamente los conciben como una seria amenaza para el futuro de la familia tradicional mexicana.

Sin embargo, a pesar del rechazo conservador, estas dos decisiones de la SCJN deben ser bienvenidas y defendidas porque con ellas esta corte ha realizando una contribución fundamental a lo que el profesor de la Universidad de Columbia Phillip Kitcher identifica como el progreso ético de la humanidad, que consiste en el incremento de los medios que sirven para remediar aquellas fallas en el altruismo –la ayuda desinteresada de unos a otros- presentes en una sociedad y para generar condiciones de igualdad entre seres humanos.

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http://www.sinembargo.mx/opinion/14-08-2015/38007

Matrimonios homosexuales: el derecho a un libro en blanco

En uno de sus más conocidos cuentos Voltaire narra la historia de Micromegas, viajero interestelar desterrado de un planeta que gira alrededor de la estrella de Sirio por escribir un libro sobre insectos considerado herético en su mundo. En una de las escalas que hace en su recorrido por el universo, Micromegas recluta a un pequeño acompañante en Saturno, quien le acompaña a visitar la Tierra. Micromegas y su amigo descubren pronto que son gigantes en nuestro planeta. También se percatan, accidentalmente, de la presencia de una embarcación tripulada por minúsculas partículas con las que logran comunicarse: los seres humanos.

A través del diálogo que sostienen con algunos integrantes de nuestra especie, los dos viajeros galácticos quedan sorprendidos del conocimiento y habilidades matemáticas que aquellos tienen a pesar de ser tan diminutos. “Ése átomo me ha medido. Es geómetra y conoce mi tamaño; y yo, que sólo veo a través de un microscopio, no conozco todavía el suyo”, le dice el saturnino a Micromegas después de haber atestiguado que los humanos pueden calcular la altura del más pequeño de los gigantes. Poco a poco ambas partes cobran conciencia de que, sin importar sus dimensiones corporales, todos comparten el lenguaje universal físico-matemático.

Es claro que los humanos nos hemos vuelto muy buenos para descubrir leyes y constantes en el universo. Gracias a milenios de conocimientos acumulados, al método científico y a nuestra capacidad de trabajar en equipo, hoy somos capaces de conocer hace cuántos años ocurrió el big bang, de poner una sonda en un cometa en movimiento o de llegar a los confines de nuestro sistema solar para fotografiar y explorar su último planeta. La mente ilustrada de Voltaire supo apreciar el poder del intelecto humano demostrado a través de los descubrimientos de su tiempo.

Pero también supo reconocer sus limitaciones.

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http://www.sinembargo.mx/opinion/26-06-2015/36229

Batallas de Yucatán

La democracia presupone la posibilidad de que existan individuos autónomos, capaces de conocer sus propios intereses y de decidir libremente quiénes son las personas ideales para representarles. Para alcanzar cualquiera de los tres estadios anteriores se requiere de un elemento fundamental: información.

Evidentemente los seres humanos somos incapaces de estar en más de un lugar a la vez y de percibir más allá de lo que nos permiten nuestros sentidos. Estas limitaciones naturales son parcialmente compensadas gracias a los medios de comunicación, a través de los cuales nos enteramos de lo que no se nos aparece directamente. Dependemos, por lo tanto, de la prensa libre —impresa, electrónica o digital— para obtener la información que nos lleve al ejercicio pleno de nuestros derechos democráticos.

El pasado 2 de mayo, Hernán Casares Cámara, reportero de Diario de Yucatán, fue agredido en la ciudad de Mérida frente a policías estatales por un grupo de 25 personas. Casares Cámara, periodista con más 30 años de trayectoria, investigaba los movimientos en una bodega donde decenas de personas cargaban una camioneta con material que serviría para la actual campaña del PRI. Yucatán es gobernado por este partido.

Por el momento, ninguna autoridad ha dado una explicación satisfactoria sobre lo ocurrido. Se ha asegurado que la bodega no es propiedad del PRI —aunque en realidad es completamente irrelevante quién es el propietario del inmueble que probablemente se renta a terceros—, pero el colectivo Mayaleaks recientemente dio a conocer unas fotografías de personas con camisetas de este partido moviendo bolsas en el interior de la bodega. Debido a la importancia que el ataque de hace unos días reviste, medios nacionales, internacionales e importantes organizaciones de la sociedad civil han dado cobertura a este indignante atropello.

Yucatán es uno de los estados más seguros de la república y dista mucho de tener los niveles de violencia o de represión que caracterizan a otras entidades; pero todo parece indicar que existe un grupo de personas dispuestas a censurar el ejercicio del periodismo independiente a través del uso de la fuerza. Vale la pena recordar que no es la primera vez que un reportero de Diario de Yucatán es agredido.

Es bien sabido que en México ser periodista es una tarea de altísimo riesgo. De acuerdo con el informe anual publicado por “Freedom House” (2015), nuestro país es una de las 65 naciones, de las 190 evaluadas, que no tiene libertad de prensa. En la última década, que comprende el sexenio completo de Felipe Calderón (PAN) y lo que llevamos del sexenio de Peña Nieto (PRI), la libertad de prensa en México ha disminuido. Esto no es todo. Otro importante informe, el de la organización “Reporteros sin Fronteras” (2015), revela que México se encuentra entre los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

Los ataques contra periodistas son asuntos de interés público. De acuerdo con el doctor Sergio Aguayo Quezada, en gran medida el desarrollo democrático de Yucatán es superior al de otros estados porque desde hace casi un siglo existe un medio fuerte  —el Diario de Yucatán— capaz de fungir como contrapeso del gobierno estatal y de la prensa a su servicio. En este contexto, la impunidad de la agresión a Hernán Casares sería una pésima señal de que, por una parte, el poder político en Yucatán es capaz de atacar al medio más importante de la región sin que exista ninguna consecuencia por ello. De mantenerse impune esta agresión, sus implicaciones para libertad de prensa y para el futuro de la democracia en Yucatán serían sumamente negativas.

También es indispensable no perder de vista la humanidad de los sujetos agredidos. El trabajo de Hernán Casares, que tiene en su haber un Premio Nacional de Periodismo, está conformado por importantes investigaciones incisivas y críticas. Si un periodista con este perfil trabajando para este medio puede ser atacado impunemente, entonces ningún periodista yucateco puede sentirse seguro.

El periodismo lo hacen los periodistas y éstos son, de suyo, una “subespecie” muy particular. El pasado viernes  José Gil Olmos, reportero de la “Revista Proceso”, presentó “Batallas de Michoacán”, su más reciente libro, en la ciudad de Mérida. Gil Olmos ha dedicado los últimos años de su carrera a investigar estallidos de violencia en México, como las autodefensas y las guerrillas. Desafiando amenazas directas, riesgos y, de acuerdo con su testimonio, incluso intentos de soborno, este reportero se ha mantenido firme en su línea independiente y crítica. Sin las investigaciones que él y otros periodistas han realizado sobre estos fenómenos, los mexicanos sabríamos muy poco de ellos.

Uno de los momentos más altos de su interesante plática fue cuando se le preguntó qué le motivaba a seguir adelante a pesar de todas las adversidades y de lo poco lucrativa que resulta en términos económicos su profesión. Don José respondió, palabras más, palabras menos, que claramente no era el dinero lo que le movía. Tampoco sus hijos, pues dijo que no tiene. Lo que echa a andar a este hombre son “los hijos de los demás”; es decir, le mueve una cosmovisión humanista que le lleva a poner al bien común como causa de vida.

En un mundo en el que las ganancias económicas fungen como el fin único alrededor del cual se articulan todos los medios, para algunas personas resultará incomprensible una concepción semejante de la existencia humana. Incluso hay muchos seudoperiodistas que viven de la publicidad gubernamental, de los sobornos o del vil chantaje. En este sentido, la existencia de personas capaces de entender que su profesión no es una mercancía y dispuestas a defender el libre ejercicio de la misma es hoy para nuestra sociedad un activo invaluable.

Los gobernantes verdaderamente democráticos tienen la obligación de proteger al periodismo y a los seres humanos en los que se encarna, sin importar lo críticos que puedan ser el medio o el individuo que lo ejercen. En ocasiones la agresión puede provenir del propio Estado y entonces la sociedad hace bien en exigir el castigo a los funcionarios agresores. Si embargo, también podría darse el caso de que ésta sea producida por terceros. Cuando esto ocurre, el Estado se convierte, en caso de estancarse en la inacción, en cómplice.

La demanda de justicia ante los ataques al periodismo trasciende tanto al periodista como al medio. Tal como lo afirmara Carmen Aristegui al ser censurada por MVS y, muy probablemente, por el gobierno federal, este tipo de batallas son, en realidad, por la libertad. El día de hoy lo mínimo que nos toca a los yucatecos es hacer visible nuestra solidaridad con Hernán Casares y con Diario de Yucatán. Al defender su libertad estamos defendiendo también la nuestra. La presente y la futura.

asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

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Batallas de Yucatán

Nos hace falta tomar menos Tecate

No veo televisión. Tampoco me gusta el box. Por eso cuando el hashtag #tehacefaltavermasbax se convirtió en trending topic en Twitter el sábado pasado, inicialmente no pude entender de qué se trataba. Movido por mi curiosidad, pocos segundos después conocí la nueva campaña machista de la cerveza Tecate.

Desde hace varios años la empresa cervecera Cuauhtémoc-Moctezuma promociona su marca Tecate discriminando abiertamente a las mujeres mexicanas. Apenas en 2013 los espectaculares de la campaña “Es fácil ser hombre” mostraron en sus versiones tituladas “Buffet”, “prima” y “hermana” a mujeres cosificadas presentadas como objetos al servicio de los hombres. Estos anuncios tuvieron que ser retirados por la cervecería después de que una petición en la plataforma Change.org recopilara más de 10,000 firmas en su contra. Hace apenas unas cuántas semanas el Senado aprobó una ley que prohíbe la publicidad que denigre al género femenino.

Pero este año Cuauhtémoc-Moctezuma no se lanzó abiertamente contra las mujeres. En 2015 esta empresa ha optado por despreciar, a través de la publicidad de Tecate en cadena nacional, a aquellos hombres que no resultan ser lo suficientemente machos; es decir, a los individuos de sexo masculino que exhiben comportamientos estereotipados como propios del género femenino.

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http://www.sinembargo.mx/opinion/08-05-2015/34401

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