Archivos por Etiqueta: elecciones 2018

AMLO para incrédulos

Si las elecciones fueran hoy, AMLO resultaría ganador con 48% de los votos. Lejos, muy lejos, quedarían Ricardo Anaya (26%) y José Antonio Meade (18%). Los porcentajes anteriores son parte de la encuesta de Reforma dada a conocer esta semana. En el presente artículo revisaré varias estrategias que han sido empleadas para rechazar o desestimar estos resultados, defenderé que ninguna se sostiene y sugeriré que detrás del rechazo podría esconderse una falta de disposición a reconocer el origen de los resultados cuestionados.

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http://www.sinembargo.mx/20-04-2018/3409307

Napoleón como lo pintan

La decisión de Morena de llevar a Napoleón Gómez Urrutia al Senado ha generado una honda abolladura en la legitimidad de ese partido.

Justificar la inclusión de Gómez Urrutia en la lista de plurinominales aludiendo, como lo ha hecho Andrés Manuel López Obrador, a su condición de perseguido político, no es suficiente para exonerar a este ex líder minero exiliado en Canadá. “Perseguido político” y “criminal” no son cualidades excluyentes; nada impide que Napoleón pueda ser al mismo tiempo ambas cosas. Así, registros periodísticos concretos e independientes, como el publicado por Martin Moreno en este mismo espacio, dan cuenta de millones de dólares desviados[1]. Es decir, que guste o no a los seguidores de Morena, su Napoleón es como lo pintan.

Una forma mucho más realista de intentar contener el daño político generado por esta decisión es argumentar que las listas del PAN y las del PRI estarán también repletas de personajes tan o más cuestionables que Gómez Urrutia. Finalmente, ni el Frente ni el PRI tienen autoridad moral para señalar con el dedo flamígero a Morena por haber resucitado a un personaje impresentable. Esto se ve con claridad en la cautela que han mostrado muchos de los candidatos o simpatizantes de estos partidos, cuyos líderes han dejado el golpeteo en manos de sus seguidores más duros.

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http://www.sinembargo.mx/23-02-2018/3389057

Diversidad, elecciones y esperanza

Hasta hace unos meses, el proceso electoral de este año parecía ofrecer un escenario propicio para el avance de las causas promovidas por lxs interesadxs en defender la diversidad y la equidad de género en nuestro país. El panorama, por desgracia, ya no luce tan prometedor como antes, y de mantenerse las condiciones actuales sería complicado que las elecciones muevan hacia delante estas luchas progresistas. Sin embargo, hay motivos para pensar que no todo está perdido.

Revisar los escenarios posibles ayuda a poner en perspectiva al más probable escenario actual. Y es que de la combinación de alianzas y partidos que se disputarán la presidencia y el Congreso, era posible en principio esperar al menos tres posibles resultados. El primero -y el más probable en el papel-, era (1) que Morena marcara la agenda y que obligara la coalición Por México al Frente a correrse hacia la izquierda con tal de no perder los votos de lxs mexicanxs más jóvenes -una tercera parte del electorado- o de lxs más educadxs, que son los sectores que suelen apoyar marcadamente el matrimonio igualitario.

Es fácil ver cómo esto hubiera sido posible. Morena, el puntero y más probable ganador de las próximas elecciones presidenciales es un partido identificado nominalmente con la izquierda. No pocos de lxs activistas LGBTTTI+ veían con buenos ojos a un partido repleto de progresistas y que cuenta con una ´Secretaría de la diversidad sexual´, como su aliado natural. Además, el segundo lugar en las encuestas es una la coalición que, si bien es encabezada por un partido de derecha que agrupa a sectores ultraconservadores radicales -como el yunque-, incluye a dos partidos teóricamente de izquierda, uno de los cuales -el PRD- sí ha defendido la diversidad en el pasado y también a un candidato pragmático para bien o para mal que ha manifestado su deseo o necesidad de captar los votos de lxs millennials mexicanos, normalmente progresistas y liberales en lo social.

En un segundo escenario, (2) Morena se habría mantenido firme en su defensa de la diversidad, incluso aceptando la alianza con un partido cristiano que en sus principios se opone al matrimonio igualitario -el PES- o a incorporaciones recientes de ultraconservadores del PAN -como José María Martínez; es decir, que en este escenario el partido de AMLO habría hecho valer su posición y hubiera no permitido que el cabús determine la dirección o el ritmo de la locomotora que empuja sus causas progresistas. Por su parte, el PAN habría cedido ante sus sectores más conservadores para luego engullir al PRD recordándole su lugar en la coalición.

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http://www.sinembargo.mx/09-03-2018/3394901

¿Peligro para México?

La probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo presidente de México se incrementa día a día. Una consecuencia visible de la inminencia de este evento es el resurgimiento de una serie de calificativos que los opositores de AMLO promueven con el fin de restarle votos potenciales. Así, en las redes sociales es cada vez más común leer o escuchar notas, vídeos, memes o comentarios que cuelgan al precandidato de Morena las etiquetas de “loco”, “el Chávez mexicano”, o “un desestabilizador”, entre otras.

Para entender a qué grado de esquizofrenia se puede llegar cuando la razón es reemplazada por los intereses personales o la visceralidad, basta ver la entrevista que la revista “Proceso” hizo a Diego Fernández de Ceballos. Cuando el periodista Álvaro Delgado le preguntó si Enrique Peña Nieto era corrupto, Fernández se negó a usar ese término y respondió tajantemente: “Yo no voy a decir quién es bueno y quién es malo porque no estás hablando con López Obrador”; sin embargo, minutos después, cuando a Fernández se le preguntó sobre AMLO, el panista describió al candidato de Morena como “un sinvergüenza y… ¡un corrupto!” (“Proceso”, 28/01/2018).

Si bien es preciso reconocer que los calificativos empleados en redes sociales y algunas columnas periodísticas son cada vez más ingeniosos y variados, la idea detrás de todos éstos no es nueva y sigue siendo una y misma: López Obrador es “un peligro para México”. El problema es que en un estado de frustración y de emergencia como el que vive nuestro país las etiquetas fáciles, ya sea para atacar o para defender, aunque tentadoras, terminan por opacar a la crítica basada en hechos y razonamientos.

Es que una evaluación analítica para determinar si AMLO es peligroso es imposible si antes no desambiguamos el término involucrado en la etiqueta “peligro”: es decir, si no especificamos qué clase de “peligro” se supone que representa AMLO.

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http://www.yucatan.com.mx/editorial/peligro-para-mexico

El barco de Andrés Manuel

La historia de Teseo y de su barco, un antiguo experimento mental planteado de diversas formas o con distintas modificaciones es, a grandes rázagos, la siguiente:

Teseo zarpa a bordo de su barco desde un puerto –llamémosle, para simplificar, “puerto 1” rumbo al “puerto 2”. Una vez que llega al “puerto 2”, el barco de Teseo es desarmado y todas sus piezas son llevadas por tierra al “puerto 3”, donde son reorganizadas en forma de barco -exactamente como estaban antes de zarpar del puerto- ¿Es el barco armado en “puerto 3” el mismo barco que inició su viaje en “puerto 1”? Esta pregunta admite varias respuestas. Para efectos del presente argumento, basta con notar que es intuitivo y relativamente no problemático afirmar que, en efecto, en ambos casos se trata del mismo barco.

Pero este experimento mental puede complicarse. Para ver por qué, sigamos su versión más conocida. En ésta, Teseo manda a reemplazar gradualmente todas y cada una de las piezas de su barco en el trayecto entre “puerto 1” y “puerto 2”, de tal forma que el barco que arriba “puerto 2” no tiene ninguna de las piezas que constituían al barco que originalmente inició el recorrido. ¿Es el barco que llega a “puerto 2” el mismo barco que zarpó de puerto 1? Responder a esta pregunta es significativamente más complejo que responder a la pregunta anterior; de ahí que la historia del barco de Teseo conserve su atractivo y se mantenga vigente.

 

http://www.sinembargo.mx/26-01-2018/3377688

Morena-PES (o de cómo perder votos progresistas)

Esta semana, el virtual candidato presidencial de Morena cometió un grave error de cuyas consecuencias electorales nadie más es responsable. Si bien los ímpetus de autodestrucción de Andrés Manuel López Obrador son de sobra conocidos, esta tendencia casi siempre ha sido capitalizada por sus adversarios a través de la guerra sucia o de las campañas negativas en su contra. Pero la reacción adversa tras el anuncio del maridaje de Morena con el conservador Partido Encuentro Social (PES) en 2018 no es uno de esos casos.

La alianza concretada el pasado miércoles puede ser abordada desde dos vertientes. La primera, aunque reveladora y trascendental, es electoralmente poco significativa: de acuerdo con el periódico Reforma, el PES es un partido estrechamente vinculado a priistas como Miguel Ángel Osorio Chong y a Jesús Murillo Karam; integrantes del PES tienen o tuvieron relaciones profesionales o personales con éstos y otros integrantes del PRI.

Pero, si este fuera el caso, no tendría nada de novedoso que algunos priistas decidieran mudarse a Morena. Tampoco sería noticia que Morena los reciba y los “perdone” sin pagar un costo político significativo por ello. Para muestra basta con recordar que, de cualquier forma, Morena ya iba en alianza con el PT sin mayor problema. Dado el desprestigio de sus contrincantes, y considerando la ventaja que López Obrador le saca a sus adversarios, la alianza con otro partido enano desprestigiado probablemente no sólo (a) no representa mayor problema para Morena, sino que (b) le ha llevado a regentar clientelas, recursos y, en una de esas, hasta a Cuauhtémoc Blanco. Si algo parece haber aprendido AMLO es que el “haiga sido como haiga sido” puede ser electoralmente redituable.

Sin embargo, si la alianza con el PES ha resultado escandalosa es exclusivamente debido a una complicación imprevista: no hay forma en que un partido que se dice progresista pueda matizar su maridaje con otro declaradamente ultraconservador, fundado en bases y preceptos religiosos y naturalmente opuesto a algunas causas más identificadas con la izquierda. Para ser concretos, el PES se proclama, de raíz y por principios, enemigo del matrimonio igualitario y ha sido parte de esfuerzos, como los del FNF y Confamilia, que insistan al odio contra los mexicanos LGTB+, a quienes buscan privar de sus derechos. Apenas en noviembre del año pasado, por citar tan sólo un ejemplo, una Diputada del PES rechazó el matrimonio igualitario al equipararlo con el matrimonio entre un ser humano con “un delfín o con una laptop”.

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http://www.sinembargo.mx/15-12-2017/3363061

Meade, “el ciudadano honesto”

Rechazado como consecuencia de un sexenio de corrupción, impunidad y disfuncionalidad, el PRI ha visto venir la que podría ser su hora más oscura. Esta posición explica en parte que José Antonio Meade haya sido seleccionado como el candidato presidencial del partido más desprestigiado de México. Y es que, gracias a las loas y a las exaltaciones de algunos medios y columnistas, es fácil ver que dos de las virtudes con que se etiquetará al ex Secretario de Hacienda contrastan específicamente con la imagen que caracteriza al actual grupo en el poder. Meade, se nos dice, es honesto y no es priista. Sin embargo, hay motivos para afirmar que, incluso si estas cualidades fueran ciertas, una eventual presidencia de Meade no sería honesta ni estaría alejada de los usos priistas.

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http://www.sinembargo.mx/01-12-2017/3357724

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