Archivos por Etiqueta: democracia

Napoleón como lo pintan

La decisión de Morena de llevar a Napoleón Gómez Urrutia al Senado ha generado una honda abolladura en la legitimidad de ese partido.

Justificar la inclusión de Gómez Urrutia en la lista de plurinominales aludiendo, como lo ha hecho Andrés Manuel López Obrador, a su condición de perseguido político, no es suficiente para exonerar a este ex líder minero exiliado en Canadá. “Perseguido político” y “criminal” no son cualidades excluyentes; nada impide que Napoleón pueda ser al mismo tiempo ambas cosas. Así, registros periodísticos concretos e independientes, como el publicado por Martin Moreno en este mismo espacio, dan cuenta de millones de dólares desviados[1]. Es decir, que guste o no a los seguidores de Morena, su Napoleón es como lo pintan.

Una forma mucho más realista de intentar contener el daño político generado por esta decisión es argumentar que las listas del PAN y las del PRI estarán también repletas de personajes tan o más cuestionables que Gómez Urrutia. Finalmente, ni el Frente ni el PRI tienen autoridad moral para señalar con el dedo flamígero a Morena por haber resucitado a un personaje impresentable. Esto se ve con claridad en la cautela que han mostrado muchos de los candidatos o simpatizantes de estos partidos, cuyos líderes han dejado el golpeteo en manos de sus seguidores más duros.

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http://www.sinembargo.mx/23-02-2018/3389057

¿Peligro para México?

La probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador sea el próximo presidente de México se incrementa día a día. Una consecuencia visible de la inminencia de este evento es el resurgimiento de una serie de calificativos que los opositores de AMLO promueven con el fin de restarle votos potenciales. Así, en las redes sociales es cada vez más común leer o escuchar notas, vídeos, memes o comentarios que cuelgan al precandidato de Morena las etiquetas de “loco”, “el Chávez mexicano”, o “un desestabilizador”, entre otras.

Para entender a qué grado de esquizofrenia se puede llegar cuando la razón es reemplazada por los intereses personales o la visceralidad, basta ver la entrevista que la revista “Proceso” hizo a Diego Fernández de Ceballos. Cuando el periodista Álvaro Delgado le preguntó si Enrique Peña Nieto era corrupto, Fernández se negó a usar ese término y respondió tajantemente: “Yo no voy a decir quién es bueno y quién es malo porque no estás hablando con López Obrador”; sin embargo, minutos después, cuando a Fernández se le preguntó sobre AMLO, el panista describió al candidato de Morena como “un sinvergüenza y… ¡un corrupto!” (“Proceso”, 28/01/2018).

Si bien es preciso reconocer que los calificativos empleados en redes sociales y algunas columnas periodísticas son cada vez más ingeniosos y variados, la idea detrás de todos éstos no es nueva y sigue siendo una y misma: López Obrador es “un peligro para México”. El problema es que en un estado de frustración y de emergencia como el que vive nuestro país las etiquetas fáciles, ya sea para atacar o para defender, aunque tentadoras, terminan por opacar a la crítica basada en hechos y razonamientos.

Es que una evaluación analítica para determinar si AMLO es peligroso es imposible si antes no desambiguamos el término involucrado en la etiqueta “peligro”: es decir, si no especificamos qué clase de “peligro” se supone que representa AMLO.

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http://www.yucatan.com.mx/editorial/peligro-para-mexico

El barco de Andrés Manuel

La historia de Teseo y de su barco, un antiguo experimento mental planteado de diversas formas o con distintas modificaciones es, a grandes rázagos, la siguiente:

Teseo zarpa a bordo de su barco desde un puerto –llamémosle, para simplificar, “puerto 1” rumbo al “puerto 2”. Una vez que llega al “puerto 2”, el barco de Teseo es desarmado y todas sus piezas son llevadas por tierra al “puerto 3”, donde son reorganizadas en forma de barco -exactamente como estaban antes de zarpar del puerto- ¿Es el barco armado en “puerto 3” el mismo barco que inició su viaje en “puerto 1”? Esta pregunta admite varias respuestas. Para efectos del presente argumento, basta con notar que es intuitivo y relativamente no problemático afirmar que, en efecto, en ambos casos se trata del mismo barco.

Pero este experimento mental puede complicarse. Para ver por qué, sigamos su versión más conocida. En ésta, Teseo manda a reemplazar gradualmente todas y cada una de las piezas de su barco en el trayecto entre “puerto 1” y “puerto 2”, de tal forma que el barco que arriba “puerto 2” no tiene ninguna de las piezas que constituían al barco que originalmente inició el recorrido. ¿Es el barco que llega a “puerto 2” el mismo barco que zarpó de puerto 1? Responder a esta pregunta es significativamente más complejo que responder a la pregunta anterior; de ahí que la historia del barco de Teseo conserve su atractivo y se mantenga vigente.

 

http://www.sinembargo.mx/26-01-2018/3377688

Morena-PES (o de cómo perder votos progresistas)

Esta semana, el virtual candidato presidencial de Morena cometió un grave error de cuyas consecuencias electorales nadie más es responsable. Si bien los ímpetus de autodestrucción de Andrés Manuel López Obrador son de sobra conocidos, esta tendencia casi siempre ha sido capitalizada por sus adversarios a través de la guerra sucia o de las campañas negativas en su contra. Pero la reacción adversa tras el anuncio del maridaje de Morena con el conservador Partido Encuentro Social (PES) en 2018 no es uno de esos casos.

La alianza concretada el pasado miércoles puede ser abordada desde dos vertientes. La primera, aunque reveladora y trascendental, es electoralmente poco significativa: de acuerdo con el periódico Reforma, el PES es un partido estrechamente vinculado a priistas como Miguel Ángel Osorio Chong y a Jesús Murillo Karam; integrantes del PES tienen o tuvieron relaciones profesionales o personales con éstos y otros integrantes del PRI.

Pero, si este fuera el caso, no tendría nada de novedoso que algunos priistas decidieran mudarse a Morena. Tampoco sería noticia que Morena los reciba y los “perdone” sin pagar un costo político significativo por ello. Para muestra basta con recordar que, de cualquier forma, Morena ya iba en alianza con el PT sin mayor problema. Dado el desprestigio de sus contrincantes, y considerando la ventaja que López Obrador le saca a sus adversarios, la alianza con otro partido enano desprestigiado probablemente no sólo (a) no representa mayor problema para Morena, sino que (b) le ha llevado a regentar clientelas, recursos y, en una de esas, hasta a Cuauhtémoc Blanco. Si algo parece haber aprendido AMLO es que el “haiga sido como haiga sido” puede ser electoralmente redituable.

Sin embargo, si la alianza con el PES ha resultado escandalosa es exclusivamente debido a una complicación imprevista: no hay forma en que un partido que se dice progresista pueda matizar su maridaje con otro declaradamente ultraconservador, fundado en bases y preceptos religiosos y naturalmente opuesto a algunas causas más identificadas con la izquierda. Para ser concretos, el PES se proclama, de raíz y por principios, enemigo del matrimonio igualitario y ha sido parte de esfuerzos, como los del FNF y Confamilia, que insistan al odio contra los mexicanos LGTB+, a quienes buscan privar de sus derechos. Apenas en noviembre del año pasado, por citar tan sólo un ejemplo, una Diputada del PES rechazó el matrimonio igualitario al equipararlo con el matrimonio entre un ser humano con “un delfín o con una laptop”.

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http://www.sinembargo.mx/15-12-2017/3363061

Meade, “el ciudadano honesto”

Rechazado como consecuencia de un sexenio de corrupción, impunidad y disfuncionalidad, el PRI ha visto venir la que podría ser su hora más oscura. Esta posición explica en parte que José Antonio Meade haya sido seleccionado como el candidato presidencial del partido más desprestigiado de México. Y es que, gracias a las loas y a las exaltaciones de algunos medios y columnistas, es fácil ver que dos de las virtudes con que se etiquetará al ex Secretario de Hacienda contrastan específicamente con la imagen que caracteriza al actual grupo en el poder. Meade, se nos dice, es honesto y no es priista. Sin embargo, hay motivos para afirmar que, incluso si estas cualidades fueran ciertas, una eventual presidencia de Meade no sería honesta ni estaría alejada de los usos priistas.

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http://www.sinembargo.mx/01-12-2017/3357724

La apuesta electoral del FNF

Si bien las precampañas aún no empiezan formalmente, con el afán de influir lo más posible en las elecciones del próximo año, el Frente Nacional por la Familia ha decidido adelantar públicamente el papel que buscará jugar durante todo el proceso.

Entre los ejes temáticos de su “plataforma” recientemente lanzada, el FNF incluyó tres temas fundamentales: (1) su oposición al reconocimiento del derecho de tod@s los mexican@s –incluid@s, claro está, l@s que pertenecen a la comunidad LGTBI- a contraer matrimonio, (2) su oposición al derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, y (3) su impulso a cambios legales con los que buscan defender la “libertad de consciencia y religión” y el “derecho de los padres a educar a sus hijos”[1]. Este último punto parece ser una copia del proyecto que en Estados Unidos ha permitido que miles de niños, gracias a los prejuicios de sus padres, sean privados de su derecho a conocer verdades elementales, como la evolución o el Big Bang[2].

Si bien es cierto que cualquier persona o institución puede -dentro del marco legal vigente- intentar promover causas o impulsar proyectos específicos, para una persona que valore los derechos humanos o el proceso civilizatorio como lo conocemos, el proyecto ultraconservador del FNF tendría que ser preocupante. Por anacrónica y disminuida que parezca, la apuesta política esta organización y de su estructura afín podría no ser trivial. Para ser claros, la presión que buscaría articular el FNF no consistiría simplemente en un apoyo verbal a aquell@scandidat@s que acepten sus propuestas, sino que pasaría necesariamente por la movilización de organizaciones ligadas a iglesias complementada por una cruzada de defenestración contra l@s que no adopten sus propuestas ultraconservadoras.

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http://www.sinembargo.mx/03-11-2017/3343233

Frente al Frente

La palabra emergencia puede ser empleada en al menos dos sentidos. El más común de éstos es (1) el asociado con peligro, urgencia o desastre. Entendida así, nuestro país lleva ya siglos en estado de emergencia. México es, al menos desde la colonia, un país repleto de pobres y con problemas estructurales como el neoextractivismo, la desigualdad o la persistente predemocracia. Sin embargo, el empujón final al precipicio de la emergencia ocurrió cuando Felipe Calderón decretó su irracional “guerra contra el narco”, una política continuada por Enrique Peña Nieto.

En el mismo sentido, emergencia es lo que tantos mexicanos experimentamos antes, durante y en la jornada electoral de 2012, cuando, apoyado en estrategias inmorales o ilegales de sobra conocidas, el triunfo de Peña Nieto se antojaba inevitable. En este mismo espacio, como en muchos otros, se dijo y se justificó que, dadas las credenciales de Peña como gobernador, y conociendo al grupo político que lo respaldó originalmente, lo único que podíamos esperar de su presidencia era un agravamiento de la cadena de errores y horrores de su antecesor y probable aliado electoral panista. Y, en efecto, los cinco años de presidencia peñista han sido años de emergencia.

Pero el término emergencia puede ser empleado en un segundo sentido; a saber, (2) acción o efecto de brotar o salir a la superficie. Este tipo de emergencia es ubicua: la vida emergió de los océanos, la mariposa emerge del capullo o el sol emerge todas las mañanas. En el mismo sentido, a inicios del siglo XX un grupo de filósofos británicos incluso planteó una radical o concepción “fuerte” de emergencia: cuando la realidad alcanza ciertos niveles de complejidad, algunos fenómenos que no pueden ser predichos con base en hechos previos y que no se derivan exclusivamente de ellos “aparecen” en la naturaleza.

Actualmente, muy pocos filósofos naturalistas aceptan la emergencia “fuerte” sin restricciones; este tipo de emergencia es teóricamente disputable y no hay evidencias empíricas que la respalden. Sin embargo, la noción de que de la complejidad pueden aparecer fenómenos novedosos puede ser encontrada en estados de cosas sociales. En primer lugar porque, aunque supervienen en lo natural, los hechos sociales no son, al menos en la práctica, reducibles explicativa u ontológicamente a lo físico. En segundo lugar, y más importante para efectos del presente análisis, porque algunos estados de cosas sociales parecen “brotar” con un nivel de novedad no explicable por las suma de las propiedades de los entes que los conforman.

Como 2012, 2018 será un año de emergencia; pero, a diferencia de 2012, es probable que el próximo año nos encontremos ante el segundo tipo de emergencia. Hasta hace algunas semanas, la victoria de Morena en la elección presidencial de 2018 parecía prácticamente segura. En casi todas las encuestas, el partido de Andrés Manuel López Obrador sacaba un importante trecho de ventaja a sus más cercanos competidores. El odio acumulado por el PRI, la increíble pero real posibilidad de que el PAN postule a Margarita Zavala y un PRD desahuciado aseguraban que sólo un error del tabasqueño podría privarlo de llegar a la presidencia. Así, Morena podía apostar a la inmovilidad.

Pero todo cambió con la constitución del —mal— llamado Frente Ciudadano por México; una coalición integrada por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano que, si todo sigue su curso, presentará a un mismo candidat@ presidencial. La conformación de esta alianza ha cambiado drásticamente el panorama electoral rumbo a 2018; por ejemplo, llama la atención que en mediciones que antes punteaba Morena, ahora este partido y el Frente aparecen prácticamente empatados. Esto es, por principio de cuentas nos podemos ir olvidando de la reedición de la contienda Calderón-AMLO de 2006, ya que el Frente reduce significativamente las posibilidades de que la esposa de Felipe Calderón represente a este partido en la boleta electoral del próximo año.

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http://yucatan.com.mx/editoriales/frente-al-frente

 

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