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¡Otra tierra!

Cualquiera que conozca la existencia de otros planetas seguramente ha imaginado la posibilidad de que exista vida fuera de la Tierra.  Las fantasías populares son inagotables y en ellas suelen aparecer seres extraterrestres con fenotipos diversos, integrando sociedades disímiles y habitando mundos de toda clase.

Si bien es cierto que la vida no tendría por que estar supeditada a la existencia de condiciones similares a las que han permitido su surgimiento en nuestro planeta, también lo es que si estas condiciones fueran encontradas en otro planeta, algún tipo de vida también podría estar presente en éste. Consecuentemente, muchos astrónomos se han dedicado a buscar insistentemente planetas similares a la Tierra fuera de nuestro sistema solar.

El avance tecnológico necesario para llevar a cabo esta empresa ha propiciado que la detección de exoplanetas sea relativamente reciente. Hace apenas veinte años los humanos obtuvimos registros del primero, pero sus características eran muy distintas a las de la Tierra . Desde entonces, el número de exoplanetas se han multiplicado al millar, aunque ninguno había mostrado las condiciones necesarias para la vida como la conocemos, mismas que están determinadas no sólo por las características del planeta en cuestión, sino por las de la estrella que éste orbita.

Pero esta historia dio un espectacular y maravilloso giro ayer cuando la NASA anunció eldescubierto de Kepler 452b, un planeta ubicado a 1, 400 años luz de nosotros, rocoso como el que habitamos, con una masa 1.6 veces superior a la de nuestra Tierra y que orbita a su sol cada 384 días terrestres; es decir, que está ubicado en una zona considerada por los científicos como “habitable” debido a las temperaturas que en ella se alcanzan.

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http://www.sinembargo.mx/opinion/24-07-2015/37222

Intensa-Mente: viaje en un barco sin capitán

Los análisis de Intensa-Mente, la nueva película de Disney-Pixar, han rebasado los espacios donde normalmente suelen reseñarse las producciones cinematográficas del momento. No es para menos. La conmovedora trama de esta cinta de dibujos animados parece urdida con un telar compuesto por importantes descubrimientos científicos recientes y corrientes filosóficas revindicadas que desafían, en más de un sentido, a una concepción del ser humano aún popular en el mundo occidental.

La película narra la historia de Riley, una chica estadounidense de 11 de años de edad que se muda junto con sus padres de Minnesota a San Francisco. La cinta inicia con el nacimiento de Riley e inmediatamente nos transporta al interior de la mente de esta niña. Ahí, aparece la figura de una joven luminosa que se presenta como Alegría, quien se dirige a una consola que tiene un único – enorme-  botón. Cada vez que Alegría lo aprieta, el bebé Riley ríe. Unos segundos después aparece otra joven, azulosa y con aspecto melancólico, que Alegría presenta a los espectadores como Tristeza. El nuevo personaje acciona el botón de la consola y propicia que Riley llore. Un segundo después ambas  empiezan a disputarse el control del único botón disponible. A Alegría y a Tristeza se suman poco después tres personajes más: Disgusto, Temor y Enojo. Con ellos deben compartir la consola original cuyo tamaño y cantidad de botones crecen paralelamente a la edad de Riley,

Cada uno de estos cinco personajes corresponde a una de las seis emociones consideradas como emociones universales –sólo faltó Sorpresa-  por ser compartidas por los humanos y otros animales. La película da perfecta cuenta de ello mostrando en diversas ocasiones las emociones de personas que se relacionan con Riley e incluso, hacia el final y de manera periférica, las de un perro y un gato. El papel de las emociones en la naturaleza ha sido estudiado por varios filósofos, psicólogos y neurólogos, entre los que destaca Antonio Damasio, director del Instituto de Cerebro y Creatividad de la Universidad del Sur de California .

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http://www.sinembargo.mx/opinion/03-07-2015/36447

Reflejo plutoniano

Reflejo plutoniano

Después de 17 años de planeación la nave “New Horizons” fue lanzada al espacio en 2006. Su misión: explorar Plutón, sus lunas y los objetos cercanos a ellos. 9 años han transcurrido desde que dio inicio este largo viaje, y muy pronto, desde los confines de nuestro sistema solar, recibiremos información e imágenes espectaculares inéditas.

El próximo 14 de julio “New Horizons” (“Nuevos Horizontes”) estará a tan sólo 13,000 kilómetros de Plutón, distancia que para estándares astronómicos es corta. ¿Por qué reviste tanta importancia la llegada de esta nave a su destino principal?

El lugar que nos autoatribuimos en el cosmos ha cambiado en la medida en que se ha modificado la imagen que tenemos del universo. El trabajo de Copérnico y Galileo, desafiante en su época aniquiló al geocentrismo, mito de que la tierra se encontraba en centro del sistema solar; Newton probó contundentemente que todo lo existente en la tierra y en el espacio es regido por las mismas leyes; Darwin nos ubicó como un eslabón más en una cadena evolutiva de la que surgió toda la vida en la tierra; la mecánica cuántica de Planck reveló que todo lo existente surge de las mismas partículas y Hubble nos amplió exponencialmente el tamaño del universo percatarse de que nuestra galaxia es tan sólo una entre cientos de miles de millones. Todos estos descubrimientos pulverizaron, fuera y dentro de la tierra, muchas de las más importantes fronteras en su tiempo

Plutón es, en más de un sentido, una nueva frontera para el ser humano. Este pequeño planeta, localizado a cuatro y medio años luz de la tierra, es difícil de observar incluso con los telescopios más poderosos. No debe extrañar que haya sido descubierto apenas en 1930. Su órbita es pronunciadamente elíptica y su extensión es tal que este planeta tarda 248 años en darle la vuelta al sol; es decir, un año en Plutón equivale a 248 años en la tierra.

En su honor, la comunidad científica se vio obligada, en 2006, a depurar la definición de planeta. Como consecuencia de la deliberación generada por esta polémica entre científicos, Plutón fue degradado, después de contar los votos de los expertos, a la categoría de “planeta enano” por no lograr, como debe hacerlo todo planeta que se precie de serlo, “limpiar todo su vecindario” atrayendo residuos espaciales con su fuerza de gravedad.

Es por ello que se puede considerar a Plutón el último de los planetas del sistema solar o el primero de una serie de 2,000 objetos que forman parte del “Cinturón de Kuiper”; una masiva cinta conformada por astros de diferentes tamaños y cualidades que marca los fines de nuestro sistema planetario. Pero los objetos que pertenecen al “Cinturón de Kuiper” distan mucho de ser aburridos o irrelevantes. En realidad, son los remanentes de la formación de los 8 planetas que conforman nuestro sistema solar. Esto significa que tanto en este oscuro “planeta enano” como en sus lunas podríamos encontrar explicaciones sobre la formación de nuestro propio planeta y del origen de mucho de lo que aquí experimentamos.

Desde luego que “New Horizons” también tomará registros de las cinco lunas conocidas de Plutón, lo que permitirá conocer su composición y características. No se descarta que puedan aparecer nuevos satélites en este proceso. Una de sus lunas más espectaculares es Caronte; el único objeto en el sistema solar en el que se ha encontrado amonio en estado sólido. Se espera que esto pueda generar mucha actividad en el paisaje de este satélite plutoniano.

Pero Plutón mismo es enigmático. Con apenas 2,370 kilómetros de diámetro -es decir, significativamente más pequeño que nuestra luna-, y compuesto 70% por roca y 30% por hielo, este astro no pertenece a la categoría de planetas rocosos – integrada por Mercurio, Venus, Marte y Tierra- ni de los gigantes de gas –Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno- que constituyen los dos tipos principales en nuestro sistema solar. Parte del interés que despierta la misión “New Horizons” es que por primera vez el ser humano tendrá la oportunidad de explorar de cerca al único planeta perteneciente a un tercer tipo.

El paisaje que encontraremos en Plutón es un misterio para los científicos. Si bien se sabe que hielo conformado por metano, nitrógeno y monóxido de carbono crean patrones cambiantes en su superficie(“New Scientist”, 13/06/2015), una cosa es conocer sus constituyentes principales y otra tener imágenes de su orografía y de sus fenómenos atmosféricos. En esta misión se buscarán incluso signos que puedan indicar que este planeta contiene un océano de agua líquida y, por tanto, condiciones para el desarrollo de la vida como la conocemos.

Apenas hace unos días la NASA dio a conocer un video grabado a través de la cámara de larga distancia de esta nave en la que se observa a Caronte orbitar a Plutón (“Scientific American”, 13/02/2015). Estamos cada día más cerca. En 2019 “New Horizons” dejará su destino original y explorará algún otro objeto del cinturón de Kuiper. Algunos científicos consideran que es altamente probable que ahí se descubran nuevos “planetas enanos”. Una vez concluida su misión, la sonda emprenderá un viaje interestelar en cuyo camino terminará de consumir la energía que le quede.

Para entonces los seres humanos habremos comprobado, una vez más, lo lejos que podemos llegar cuando se combinan el pensamiento libre, la capacidad de asombro y la curiosidad humanas que nos permiten formularnos preguntas trascendentales sobre la condición de todo lo que existe en este universo. También habremos conocido, un poco mejor, a nuestro vecindario espacial y a nuestro propio planeta; nuevos conocimientos en los que podremos reflejarnos para ver y entender mejor nuestro lugar en el cosmos.

¿La píldora roja o la píldora azul?

La realidad aumentada y la realidad virtual ya no pertenecen al mundo de la ciencia ficción. Tecnologías que permiten este tipo de experiencias estarán pronto disponibles en el mercado y gradualmente se irán volviendo accesibles para un creciente número de consumidores dispuestos a pagar por ellas. En años recientes gigantes tecnológicos como Google y Microsoft han hecho cuantiosas inversiones para desarrollar aparatos que ofrecerán a sus usuarios la posibilidad de sumergirse en una realidad diferente a la única que hasta hoy conocemos.

Nuestra realidad se verá aumentada en buena medida gracias a la red de sensores presentes en los aparatos “inteligentes” que conforman el internet de las cosas. Los artefactos con acceso a internet suelen presentarnos actualmente los datos que registran o que reciben a través de pantallas bidimensionales. Pero una combinación entre el crecimiento exponencial en el número disponible de aparatos con sensores y el perfeccionamiento de tecnologías para traducir los datos recopilados a estímulos sensoriales no visuales permitirá percepciones de otra naturaleza.

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http://www.sinembargo.mx/opinion/22-05-2015/34896

Vida extraterrestre

Es bien sabido que la ubicación de cualquier objeto es fijada siempre en relación a otro objeto. Para determinar la posición de algo en el espacio es preciso contar con al menos un punto de referencia que permita al observador establecer la distancia entre ambos puntos. La misma lógica aplica al momento de buscar el lugar del ser humano en el cosmos.

En días recientes se dio a conocer que el robot Curiosity encontró indicios de agua salada en Marte. Durante años se ha fantaseado sobre la posibilidad de que este planeta vecino, que en el pasado presentaba un paisaje muy distinto al que actualmente conocemos, albergara agua en estado líquido o sólido. Ahora sabemos que Marte tiene capas de agua sólida –hielo- en sus polos y muy probablemente agua líquida salada debajo de su superficie.

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¿Feliz cumpleaños, Charles Darwin?

Todo es creación, nada es evolución. Hasta hoy ningún simio se ha convertido en hombre, ni en África ni en ningún zoológico”, escribió Pablo*, un usuario de Facebook a quien no le pareció nada simpático un cartón conmemorativo del 206 aniversario del nacimiento de Charles Darwin que compartí en esta red social. Supuse que para aclarar una concepción de la evolución tan borrosa como la de Pablo bastaría con un poco de información, por lo que di respuesta a su comentario adjuntando un par de links hacia artículos que sobre este tema publicaron sendas revistas de divulgación científica. Fui ingenuo. Ni las fuentes ni su contenido le parecieron relevantes.

 

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http://www.sinembargo.mx/opinion/20-02-2015/31947

 

 

A través del multiverso

Mi vida se extiende mucho más allá de las limitaciones de mi yoDavid Mitchell, escritor inglés


Las celebraciones de fin de año son un inmejorable pretexto para desear a nuestros seres queridos un próspero año nuevo y para extenderles nuestros mejores deseos. También son motivo perfecto para reflexionar sobre el estado presente de nuestras vidas y para soñar, aunque sea secretamente, con un futuro más promisorio, lleno de éxitos y de metas cumplidas.

 

Pocas cosas son tan humanas como anhelar lo mejor para nosotros y para los nuestros. De alguna forma todos intuimos que los eventos en nuestras vidas siempre se pueden materializar en mejores o peores versiones de la forma en la que se nos presentan.

 

Gracias a nuestra capacidad de imaginar somos capaces de trascender el tiempo y el espacio actual para soñar con ilimitadas posibilidades. De esta forma nos llenamos de esperanzas y de temores, y podemos planear las medidas necesarias para intentar incidir en nuestro incierto destino de acuerdo con el escenario que nos resulte más atractivo.

 

Sin embargo, existe una revolucionaria teoría científica, una que ha venido ganando importante aceptación en años recientes, que genera una serie de interrogantes trascendentales y que exige una revisión radical de nuestro sentido de la esperanza, de nuestra libertad y de la responsabilidad que se deriva de nuestras acciones.

 

Como es bien sabido, todo lo que existe en el universo está compuesto fundamentalmente por partículas cuánticas, invisibles a simple vista y mucho más pequeñas que los átomos, cuya naturaleza incluye propiedades increíbles como poder estar en más de un lugar al mismo tiempo.

 

La posible ubicación de cada una de estas partículas es, literalmente, infinita; pero más increíble aún resulta su cualidad de adquirir una posición fija cuando son medidas -vistas- por el ser humano.

 

Dado que la realidad que conocemos está irrevocablemente compuesta por este tipo de partículas, lo anterior significa que el orden de cosas en el mundo actual es tan sólo una de las versiones posibles de una serie de combinaciones virtualmente ilimitadas ocurriendo todas al mismo tiempo. De ahí que esta teoría de universos paralelos se conozca también como teoría del multiverso.

 

El ser humano, desde luego, está compuesto por las mismas partículas fundamentales que el resto del universo, por lo que además de la actual versión de nuestra propia vida existirían universos paralelos en los que nuestra versión actualmente existente sería distinta y en los que, por ejemplo, este artículo no ha sido escrito o está siendo publicado en sábado en lugar de domingo, o en los que el lector ejerce una profesión diferente a la que actualmente desempeña.

 

Para complejizar aún más el panorama, las implicaciones de este tipo de multiverso distan mucho de ser rígidas y cobran especial relevancia para la libertad implícita en nuestra existencia humana.

 

Si bien es cierto que hay quienes consideran que esta teoría vuelve nuestras vidas aún más insignificantes ante el universo y que estamos ante un nuevo baño de humildad para el ser humano -siguiendo una secuencia de cubetazos que incluye los descubrimientos de Galileo y de Darwin-, también es posible, como postula Rowan Hooper en un texto publicado en la revista “New Scientist” (27-09-2014) afirmar que junto con los alcances del universo se han ampliado los alcances del ser humano.

 

En un multiverso como el descrito cada acción que ejercemos abriría una nueva serie de posibilidades que tendrían repercusiones para nuestros “yos” en universos paralelos.

 

Por ejemplo, si un individuo fumador -supongamos que se llama Pedro- decidiera dejar este vicio el día de hoy, crearía una nueva ramificación en el multiverso con todas las versiones posibles para su vida como no fumador. De esta forma, su decisión tendría consecuencias trascendentales no sólo para su persona y para su familia en este universo, sino para otros “Pedros” actualmente existentes en universos paralelos, por lo que Pedro debería evitar dañarles de la misma forma en que evita dañar a otras personas.

 

Otra repercusión que se deriva del multiverso es la muerte del sentido de esperanza. En el contexto descrito cada acción abre una serie de posibilidades paralelas, pero la suerte no tendría nada que ver en ellas; si acaso, como postulara Baruch Spinoza, el aura de misterio e incertidumbre ante lo futuro que de acuerdo con este filósofo holandés genera tanto el miedo como la esperanza se derivaría de nuestra incapacidad de conocer todas las posibilidades que se seguirían necesariamente de la acción ejecutada.

 

En un escenario de esta naturaleza ya no hay lugar para la pasividad derivada de la falsa esperanza o desesperanza. Por el contrario, lejos de imponer la pesada losa del inmovilizante fatalismo sobre nuestras espaldas, el concepto de multiverso reivindica la acción y destila trascendencia. Y es que a través de las infinitas ramificaciones causales del multiverso, la actividad humana derivada de la imaginación que busca transformar las condiciones materiales e intelectuales de nuestra existencia cobra un nuevo e infinitamente más extenso sentido.-  San Francisco, California.

 

asalgadoborge@gmail.com

 

@asalgadoborge

 

asalgadoborge.wordpress.com

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*) Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM). Profesor y director en la Universidad Marista de Mérida

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