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Frente al Frente

La palabra emergencia puede ser empleada en al menos dos sentidos. El más común de éstos es (1) el asociado con peligro, urgencia o desastre. Entendida así, nuestro país lleva ya siglos en estado de emergencia. México es, al menos desde la colonia, un país repleto de pobres y con problemas estructurales como el neoextractivismo, la desigualdad o la persistente predemocracia. Sin embargo, el empujón final al precipicio de la emergencia ocurrió cuando Felipe Calderón decretó su irracional “guerra contra el narco”, una política continuada por Enrique Peña Nieto.

En el mismo sentido, emergencia es lo que tantos mexicanos experimentamos antes, durante y en la jornada electoral de 2012, cuando, apoyado en estrategias inmorales o ilegales de sobra conocidas, el triunfo de Peña Nieto se antojaba inevitable. En este mismo espacio, como en muchos otros, se dijo y se justificó que, dadas las credenciales de Peña como gobernador, y conociendo al grupo político que lo respaldó originalmente, lo único que podíamos esperar de su presidencia era un agravamiento de la cadena de errores y horrores de su antecesor y probable aliado electoral panista. Y, en efecto, los cinco años de presidencia peñista han sido años de emergencia.

Pero el término emergencia puede ser empleado en un segundo sentido; a saber, (2) acción o efecto de brotar o salir a la superficie. Este tipo de emergencia es ubicua: la vida emergió de los océanos, la mariposa emerge del capullo o el sol emerge todas las mañanas. En el mismo sentido, a inicios del siglo XX un grupo de filósofos británicos incluso planteó una radical o concepción “fuerte” de emergencia: cuando la realidad alcanza ciertos niveles de complejidad, algunos fenómenos que no pueden ser predichos con base en hechos previos y que no se derivan exclusivamente de ellos “aparecen” en la naturaleza.

Actualmente, muy pocos filósofos naturalistas aceptan la emergencia “fuerte” sin restricciones; este tipo de emergencia es teóricamente disputable y no hay evidencias empíricas que la respalden. Sin embargo, la noción de que de la complejidad pueden aparecer fenómenos novedosos puede ser encontrada en estados de cosas sociales. En primer lugar porque, aunque supervienen en lo natural, los hechos sociales no son, al menos en la práctica, reducibles explicativa u ontológicamente a lo físico. En segundo lugar, y más importante para efectos del presente análisis, porque algunos estados de cosas sociales parecen “brotar” con un nivel de novedad no explicable por las suma de las propiedades de los entes que los conforman.

Como 2012, 2018 será un año de emergencia; pero, a diferencia de 2012, es probable que el próximo año nos encontremos ante el segundo tipo de emergencia. Hasta hace algunas semanas, la victoria de Morena en la elección presidencial de 2018 parecía prácticamente segura. En casi todas las encuestas, el partido de Andrés Manuel López Obrador sacaba un importante trecho de ventaja a sus más cercanos competidores. El odio acumulado por el PRI, la increíble pero real posibilidad de que el PAN postule a Margarita Zavala y un PRD desahuciado aseguraban que sólo un error del tabasqueño podría privarlo de llegar a la presidencia. Así, Morena podía apostar a la inmovilidad.

Pero todo cambió con la constitución del —mal— llamado Frente Ciudadano por México; una coalición integrada por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano que, si todo sigue su curso, presentará a un mismo candidat@ presidencial. La conformación de esta alianza ha cambiado drásticamente el panorama electoral rumbo a 2018; por ejemplo, llama la atención que en mediciones que antes punteaba Morena, ahora este partido y el Frente aparecen prácticamente empatados. Esto es, por principio de cuentas nos podemos ir olvidando de la reedición de la contienda Calderón-AMLO de 2006, ya que el Frente reduce significativamente las posibilidades de que la esposa de Felipe Calderón represente a este partido en la boleta electoral del próximo año.

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Renovarse o Morir

Cuando Enrique Peña Nieto estaba en campaña, dijo que su ejemplo a seguir era Adolfo López Mateos. Probablemente intentando replicar la fórmula de ese presidente de mediados del siglo XX, Peña colocó a dos “columnas” para sostener su proyecto: Luis Videgaray —y su grupo—, a cargo de lo relacionado con economía y hacienda pública, y Miguel Ángel Osorio Chong —y su grupo—, a cargo de las tareas políticas de gobernación.

 

Cinco años después, los contrastes son evidentes: mientras que López Mateos, con sus grandes defectos, se retiró de la presidencia gozando de una gran aprobación, Peña se va como el presidente mexicano más repudiado del que se tenga registro; López Mateos era el presidente orador, Peña batalla para conectar sus oraciones; los años de López Mateos fueron parte de una época “dorada” en materia económica y de orgullo nacional —el desarrollo estabilizador—, mientras que en el actual sexenio se han pronunciado los efectos del neoliberalismo salvaje y la desesperanza. Pero un contraste adicional parece estar en gestación; uno no anticipado, pero dirigido intencionalmente por el propio presidente: su despedida.

 

Lo más probable es que el PRI no retenga la presidencia en 2018. La corrupción será el tema que defina la elección presidencial del próximo año, y los escándalos del gobierno federal y gobiernos estatales pasarán factura al PRI. De acuerdo con una encuesta de María de Las Heras, 51% de los mexicanos considera que el PRI es el partido más asociado con la corrupción, 43% piensa que es el partido más deshonesto y 43% piensa que es el más irresponsable (“Aristegui Noticias” 08/08/2017). Además, una encuesta elaborada por “Reforma” (20/07/2017) revela que apenas dos de cada 10 mexicanos aprueban la gestión del gobierno de Peña Nieto y ocho de cada 10 considera que “las cosas se le están saliendo de control; es decir, que el presidente “no tiene las riendas del país”.

 

El presidente podrá no tener las riendas del país, pero lo cierto es que aún sujeta firmemente las riendas de su partido. La semana pasada, el PRI llevó a cabo, en el marco de su Asamblea, diversas mesas de trabajo que incluyeron la definición de criterios y modificaciones rumbo a 2018. Para los priistas, quizás el más relevante de todos los asuntos a debatir era la apertura o no de los “candados” que impedían que su canditat@ fuera un individuo “externo” sin al menos 10 años de militancia en ese partido.

 

De esta forma, se formaron dos grupos claramente identificables: aquellos a favor de permitir que una persona “simpatizante” o de preferencia tecnócrata y “ciudadan@” pudiera representar a su partido, y aquellos que preferían un militante “tradicional” apoyado por “las bases” priistas. Peña Nieto impulsaba la primera de estas opciones pues esta abriría la puerta a que personas como José Antonio Meade —secretario de Hacienda y más cercano al PAN que al PRI— termine obteniendo la candidatura. El segundo grupo, representado visiblemente por Ivonne Ortega y Ulises Ruiz, buscaba probablemente que la candidatura quedara en manos de militantes como Osorio Chong, Manlio Fabio Beltrones o, en una de esas, la propia Ortega. Pero a diferencia de López Mateos, que eligió como su sucesor a intolerante y radical secretario de gobernación por encima de su exitoso secretario de hacienda, Peña Nieto parece haber optado por el grupo de los tecnócratas —que no exitosos— por encima del de los políticos duros —probablemente aún menos exitosos—.

 

Así, días antes de la reunión, en una entrevista para el periódico digital “Sinembargo.mx”, Ivonne Ortega amenazó: “Si la élite del PRI impone a su candidato en 2018, las bases le darán la espalda”. La élite, claro, es el grupo cercano al presidente; las bases, desde luego, los sectores que respaldan a Ortega. El impresentable Ulises Ruiz siguió la misma línea y en un discurso en Campeche exclamó: “¡La militancia ya está hasta la madre de las imposiciones y de que no se le respete, ahora queremos quitar requisitos y abrir el partido, ¿a quién?, si tenemos militantes, hombres y mujeres, que pueden representarnos, ¿por qué quitar esos requisitos y ofender a la militancia?”. (“Proceso”, 10/08/2017).

 

Pero exclamaciones o no, Ortega y Ruiz fueron derrotados rotundamente. Peña Nieto tuvo la suficiente fuerza para abrir la puerta al grupo de tecnócratas y “simpatizantes ciudadanos” relacionados con el PRI. Si bien lo anterior no es suficiente para que la persona que aparecerá en las boletas salga de este grupo, la modificación efectuada sí es una condición necesaria para que esto ocurra. Claro, no se puede perder de vista que esto no garantiza que el perfil elegido finalmente sea uno presentable.

 

En este contexto, resulta muy revelador que algunos de los principales referentes intelectuales del PRI, que los hay, se hayan manifestado públicamente a favor de este cambio y de otro tipo de proyecto. Así, por ejemplo, la doctora en historia y exgobernadora de Yucatán Dulce María Sauri dijo en una entrevista a “Reforma” (09/08/2017) que el perfil del candidato presidencial de su partido debe ser “una persona honorable, tanto en su vida familiar como en su desempeño público, y que sea capaz —desde la plataforma del PRI— de innovar lo necesario, que sepa reconocer lo que funciona de aquello que se ha hecho mal, para cambiarlo… si nos equivocamos, a la vuelta está un candidato o candidata poco competitivo o atractivo a la mayoría de la ciudadanía sin partido”; y que “el compromiso más sólido que el PRI puede tomar como resultado de esta asamblea es echar a andar el Sistema Nacional Anticorrupción, a nivel nacional y estatal”.

 

Si bien los últimos años no han sido los principales actores dentro de su partido, a nadie debe sorprender la existencia de este tipo de perfiles dentro del PRI. Recordemos que, a pesar de todos sus vicios de sobra conocidos y analizados, el PRI no siempre estuvo en manos de la banda de trogloditas que, para desgracia de su partido y de México, en años recientes han ocupado las primeras planas de periódicos locales o nacionales. Y sí. Una posibilidad real es que la crisis dentro del PRI, y probable derrota en 2018, han orillado a Enrique Peña Nieto a apelar a la razón y buscar que su partido “no se equivoque” seleccionando al candidato “menos competitivo”, cosa que hubiera ocurrido en caso de que este hubiera emergido de “la militancia”.

 

Los motivos exactos y puntuales que han llevado al presidente a tomar esta decisión son inescrutables. Sin embargo, sí es posible entender que con su proyecto encallado y con su partido en riesgo de pasar de la presidencia a la irrelevancia, las simpatías del presidente se hayan alejado de la generación que hundió al país —y al propio presidente— y que su intención se hubiera alineado finalmente a la de aquellos priistas más respetados o con mayores facultades de discernimiento. Para desgracia de los mexicanos, esto está ocurriendo en 2017 y no en 2012.

 

A estas alturas, lo hecho, hecho está y un triunfo del PRI en la elección presidencial de 2018 sería una pésima noticia para México —como están las cosas, incluso es posible cuestionar si el PRI merece sobrevivir más allá de 2018 —. La democracia asume la capacidad de evaluar, premiar y castigar de los electores. Cualquier gobierno que presente indicadores como los que lega Peña Nieto —o como los que legó Felipe Calderón— no merecería el premio de la confianza o de la continuidad en ninguna democracia medianamente funcional.

 

Sin embargo, lo anterior no nos debe impedir distinguir que si el PRI, por el motivo que sea, decidiera presentar un candidato verdaderamente “honorable”, si optara por dar espacio a sus figuras más respetables o si apoyara en los hechos causas ciudadanas a las que ha dado la espalda —como el Sistema Nacional Anticorrupción—, este partido estaría obligando en automático al frente PAN-PRD y a Morena a elevar sus estándares y presentar individuos o proyectos más serios y genuinamente transformadores. Sin importar las razones del PRI, de una competencia de esta naturaleza los mexicanos sólo podemos salir ganando.— Edimburgo, Reino Unido.

 

asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM)

Reflejo plutoniano

Reflejo plutoniano

Después de 17 años de planeación la nave “New Horizons” fue lanzada al espacio en 2006. Su misión: explorar Plutón, sus lunas y los objetos cercanos a ellos. 9 años han transcurrido desde que dio inicio este largo viaje, y muy pronto, desde los confines de nuestro sistema solar, recibiremos información e imágenes espectaculares inéditas.

El próximo 14 de julio “New Horizons” (“Nuevos Horizontes”) estará a tan sólo 13,000 kilómetros de Plutón, distancia que para estándares astronómicos es corta. ¿Por qué reviste tanta importancia la llegada de esta nave a su destino principal?

El lugar que nos autoatribuimos en el cosmos ha cambiado en la medida en que se ha modificado la imagen que tenemos del universo. El trabajo de Copérnico y Galileo, desafiante en su época aniquiló al geocentrismo, mito de que la tierra se encontraba en centro del sistema solar; Newton probó contundentemente que todo lo existente en la tierra y en el espacio es regido por las mismas leyes; Darwin nos ubicó como un eslabón más en una cadena evolutiva de la que surgió toda la vida en la tierra; la mecánica cuántica de Planck reveló que todo lo existente surge de las mismas partículas y Hubble nos amplió exponencialmente el tamaño del universo percatarse de que nuestra galaxia es tan sólo una entre cientos de miles de millones. Todos estos descubrimientos pulverizaron, fuera y dentro de la tierra, muchas de las más importantes fronteras en su tiempo

Plutón es, en más de un sentido, una nueva frontera para el ser humano. Este pequeño planeta, localizado a cuatro y medio años luz de la tierra, es difícil de observar incluso con los telescopios más poderosos. No debe extrañar que haya sido descubierto apenas en 1930. Su órbita es pronunciadamente elíptica y su extensión es tal que este planeta tarda 248 años en darle la vuelta al sol; es decir, un año en Plutón equivale a 248 años en la tierra.

En su honor, la comunidad científica se vio obligada, en 2006, a depurar la definición de planeta. Como consecuencia de la deliberación generada por esta polémica entre científicos, Plutón fue degradado, después de contar los votos de los expertos, a la categoría de “planeta enano” por no lograr, como debe hacerlo todo planeta que se precie de serlo, “limpiar todo su vecindario” atrayendo residuos espaciales con su fuerza de gravedad.

Es por ello que se puede considerar a Plutón el último de los planetas del sistema solar o el primero de una serie de 2,000 objetos que forman parte del “Cinturón de Kuiper”; una masiva cinta conformada por astros de diferentes tamaños y cualidades que marca los fines de nuestro sistema planetario. Pero los objetos que pertenecen al “Cinturón de Kuiper” distan mucho de ser aburridos o irrelevantes. En realidad, son los remanentes de la formación de los 8 planetas que conforman nuestro sistema solar. Esto significa que tanto en este oscuro “planeta enano” como en sus lunas podríamos encontrar explicaciones sobre la formación de nuestro propio planeta y del origen de mucho de lo que aquí experimentamos.

Desde luego que “New Horizons” también tomará registros de las cinco lunas conocidas de Plutón, lo que permitirá conocer su composición y características. No se descarta que puedan aparecer nuevos satélites en este proceso. Una de sus lunas más espectaculares es Caronte; el único objeto en el sistema solar en el que se ha encontrado amonio en estado sólido. Se espera que esto pueda generar mucha actividad en el paisaje de este satélite plutoniano.

Pero Plutón mismo es enigmático. Con apenas 2,370 kilómetros de diámetro -es decir, significativamente más pequeño que nuestra luna-, y compuesto 70% por roca y 30% por hielo, este astro no pertenece a la categoría de planetas rocosos – integrada por Mercurio, Venus, Marte y Tierra- ni de los gigantes de gas –Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno- que constituyen los dos tipos principales en nuestro sistema solar. Parte del interés que despierta la misión “New Horizons” es que por primera vez el ser humano tendrá la oportunidad de explorar de cerca al único planeta perteneciente a un tercer tipo.

El paisaje que encontraremos en Plutón es un misterio para los científicos. Si bien se sabe que hielo conformado por metano, nitrógeno y monóxido de carbono crean patrones cambiantes en su superficie(“New Scientist”, 13/06/2015), una cosa es conocer sus constituyentes principales y otra tener imágenes de su orografía y de sus fenómenos atmosféricos. En esta misión se buscarán incluso signos que puedan indicar que este planeta contiene un océano de agua líquida y, por tanto, condiciones para el desarrollo de la vida como la conocemos.

Apenas hace unos días la NASA dio a conocer un video grabado a través de la cámara de larga distancia de esta nave en la que se observa a Caronte orbitar a Plutón (“Scientific American”, 13/02/2015). Estamos cada día más cerca. En 2019 “New Horizons” dejará su destino original y explorará algún otro objeto del cinturón de Kuiper. Algunos científicos consideran que es altamente probable que ahí se descubran nuevos “planetas enanos”. Una vez concluida su misión, la sonda emprenderá un viaje interestelar en cuyo camino terminará de consumir la energía que le quede.

Para entonces los seres humanos habremos comprobado, una vez más, lo lejos que podemos llegar cuando se combinan el pensamiento libre, la capacidad de asombro y la curiosidad humanas que nos permiten formularnos preguntas trascendentales sobre la condición de todo lo que existe en este universo. También habremos conocido, un poco mejor, a nuestro vecindario espacial y a nuestro propio planeta; nuevos conocimientos en los que podremos reflejarnos para ver y entender mejor nuestro lugar en el cosmos.

Batallas de Yucatán

La democracia presupone la posibilidad de que existan individuos autónomos, capaces de conocer sus propios intereses y de decidir libremente quiénes son las personas ideales para representarles. Para alcanzar cualquiera de los tres estadios anteriores se requiere de un elemento fundamental: información.

Evidentemente los seres humanos somos incapaces de estar en más de un lugar a la vez y de percibir más allá de lo que nos permiten nuestros sentidos. Estas limitaciones naturales son parcialmente compensadas gracias a los medios de comunicación, a través de los cuales nos enteramos de lo que no se nos aparece directamente. Dependemos, por lo tanto, de la prensa libre —impresa, electrónica o digital— para obtener la información que nos lleve al ejercicio pleno de nuestros derechos democráticos.

El pasado 2 de mayo, Hernán Casares Cámara, reportero de Diario de Yucatán, fue agredido en la ciudad de Mérida frente a policías estatales por un grupo de 25 personas. Casares Cámara, periodista con más 30 años de trayectoria, investigaba los movimientos en una bodega donde decenas de personas cargaban una camioneta con material que serviría para la actual campaña del PRI. Yucatán es gobernado por este partido.

Por el momento, ninguna autoridad ha dado una explicación satisfactoria sobre lo ocurrido. Se ha asegurado que la bodega no es propiedad del PRI —aunque en realidad es completamente irrelevante quién es el propietario del inmueble que probablemente se renta a terceros—, pero el colectivo Mayaleaks recientemente dio a conocer unas fotografías de personas con camisetas de este partido moviendo bolsas en el interior de la bodega. Debido a la importancia que el ataque de hace unos días reviste, medios nacionales, internacionales e importantes organizaciones de la sociedad civil han dado cobertura a este indignante atropello.

Yucatán es uno de los estados más seguros de la república y dista mucho de tener los niveles de violencia o de represión que caracterizan a otras entidades; pero todo parece indicar que existe un grupo de personas dispuestas a censurar el ejercicio del periodismo independiente a través del uso de la fuerza. Vale la pena recordar que no es la primera vez que un reportero de Diario de Yucatán es agredido.

Es bien sabido que en México ser periodista es una tarea de altísimo riesgo. De acuerdo con el informe anual publicado por “Freedom House” (2015), nuestro país es una de las 65 naciones, de las 190 evaluadas, que no tiene libertad de prensa. En la última década, que comprende el sexenio completo de Felipe Calderón (PAN) y lo que llevamos del sexenio de Peña Nieto (PRI), la libertad de prensa en México ha disminuido. Esto no es todo. Otro importante informe, el de la organización “Reporteros sin Fronteras” (2015), revela que México se encuentra entre los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

Los ataques contra periodistas son asuntos de interés público. De acuerdo con el doctor Sergio Aguayo Quezada, en gran medida el desarrollo democrático de Yucatán es superior al de otros estados porque desde hace casi un siglo existe un medio fuerte  —el Diario de Yucatán— capaz de fungir como contrapeso del gobierno estatal y de la prensa a su servicio. En este contexto, la impunidad de la agresión a Hernán Casares sería una pésima señal de que, por una parte, el poder político en Yucatán es capaz de atacar al medio más importante de la región sin que exista ninguna consecuencia por ello. De mantenerse impune esta agresión, sus implicaciones para libertad de prensa y para el futuro de la democracia en Yucatán serían sumamente negativas.

También es indispensable no perder de vista la humanidad de los sujetos agredidos. El trabajo de Hernán Casares, que tiene en su haber un Premio Nacional de Periodismo, está conformado por importantes investigaciones incisivas y críticas. Si un periodista con este perfil trabajando para este medio puede ser atacado impunemente, entonces ningún periodista yucateco puede sentirse seguro.

El periodismo lo hacen los periodistas y éstos son, de suyo, una “subespecie” muy particular. El pasado viernes  José Gil Olmos, reportero de la “Revista Proceso”, presentó “Batallas de Michoacán”, su más reciente libro, en la ciudad de Mérida. Gil Olmos ha dedicado los últimos años de su carrera a investigar estallidos de violencia en México, como las autodefensas y las guerrillas. Desafiando amenazas directas, riesgos y, de acuerdo con su testimonio, incluso intentos de soborno, este reportero se ha mantenido firme en su línea independiente y crítica. Sin las investigaciones que él y otros periodistas han realizado sobre estos fenómenos, los mexicanos sabríamos muy poco de ellos.

Uno de los momentos más altos de su interesante plática fue cuando se le preguntó qué le motivaba a seguir adelante a pesar de todas las adversidades y de lo poco lucrativa que resulta en términos económicos su profesión. Don José respondió, palabras más, palabras menos, que claramente no era el dinero lo que le movía. Tampoco sus hijos, pues dijo que no tiene. Lo que echa a andar a este hombre son “los hijos de los demás”; es decir, le mueve una cosmovisión humanista que le lleva a poner al bien común como causa de vida.

En un mundo en el que las ganancias económicas fungen como el fin único alrededor del cual se articulan todos los medios, para algunas personas resultará incomprensible una concepción semejante de la existencia humana. Incluso hay muchos seudoperiodistas que viven de la publicidad gubernamental, de los sobornos o del vil chantaje. En este sentido, la existencia de personas capaces de entender que su profesión no es una mercancía y dispuestas a defender el libre ejercicio de la misma es hoy para nuestra sociedad un activo invaluable.

Los gobernantes verdaderamente democráticos tienen la obligación de proteger al periodismo y a los seres humanos en los que se encarna, sin importar lo críticos que puedan ser el medio o el individuo que lo ejercen. En ocasiones la agresión puede provenir del propio Estado y entonces la sociedad hace bien en exigir el castigo a los funcionarios agresores. Si embargo, también podría darse el caso de que ésta sea producida por terceros. Cuando esto ocurre, el Estado se convierte, en caso de estancarse en la inacción, en cómplice.

La demanda de justicia ante los ataques al periodismo trasciende tanto al periodista como al medio. Tal como lo afirmara Carmen Aristegui al ser censurada por MVS y, muy probablemente, por el gobierno federal, este tipo de batallas son, en realidad, por la libertad. El día de hoy lo mínimo que nos toca a los yucatecos es hacer visible nuestra solidaridad con Hernán Casares y con Diario de Yucatán. Al defender su libertad estamos defendiendo también la nuestra. La presente y la futura.

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Batallas de Yucatán

El diluvio que viene

Un funcionario más decidió usar bienes públicos para sus fines particulares. David Korenfeld, entonces titular de la Conagua, fue fotografiado justo cuando abordaba junto con su familia, maletas en mano, un helicóptero de la dependencia que encabezaba. Korenfeld se disponía a iniciar sus vacaciones, pero no contaba con que un vecino suyo, indignado por lo que veía, capturaría y subiría a internet las imágenes de este penoso momento.

Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar. Korenfeld intentó esbozar una explicación y se disculpó admitiendo su culpa. Así, el ex funcionario justificó su uso de la aeronave estatal por una supuesta lesión en su rodilla. La indignación arreció ante lo inverosímil de sus argumentos y ante las versiones de su posible destino vacacional. Korenfeld, promotor y operador de una peligrosa ley que pretende privatizar el suministro de agua en México, finalmente tuvo que admitir que mintió y se vio forzado a pedir su renuncia. Gracias al escándalo generado también se ha hecho del conocimiento público que desde 2013 el gobierno federal no reporta quiénes usan helicópteros y aviones y para qué los usan (Sinembargo.mx, 07/04/2015).

El caso de Korenfeld ha servido de pretexto para reabrir el debate sobre los alcances de la presión ejercida por los mexicanos en redes sociales sobre nuestros gobernantes: ¿es su renuncia un gran triunfo ciudadano o se trata simplemente de un insignificante caso que se diluirá entre los miles que diariamente son denunciados y que no obtienen respuesta alguna? En realidad, reducir el debate a esta dicotomía impide analizar un escenario que es mucho más complejo que eso.

El poder de las redes sociales no funciona como un interruptor binario. Esta fuerza viene en grados y depende de diversos factores coyunturales que interactúan todos a la vez. En este sentido, es de particular relevancia para los mexicaos inventariar y analizar los elementos que llevaron a que la cabeza de Korenfeld, un funcionario cercano al presidente de la república, sea ofrecida al público en charola de plata.

Por principio de cuentas, es preciso recordar que nos encontramos en plena campaña electoral. Las denuncias y las críticas ciudadanas son particularmente efectivas cuando éstas pueden tener un efecto directo en las urnas. Desgraciadamente, nuestra memoria es corta y cuando un caso se presenta lejano a las elecciones la probabilidad de que el electorado se olvide de éste es grande. Las vísperas electorales también tienen la característica de que los partidos opositores suelen denunciar con mayor dureza los deslices del partido en el poder.

Otro factor que debemos incluir en este análisis es la fortaleza del gobernante al que responde el funcionario denunciado. Enrique Peña Nieto se encuentra en su más bajo nivel de aprobación desde que asumió la presidencia del país. En gran parte esto se debe a los escándalos derivados de reportajes en medios independientes –entre los que destaca el de Carmen Aristegui- que se han venido difundiendo continuamente en las propias redes sociales. De acuerdo a la más reciente encuesta del periódico Reforma (26/03/2015) 57% de los ciudadanos, 78% de los universitarios y 82% de los líderes mexicanos le reprueba al presidente. Un presidente, gobernador o alcalde al que le llueve sobre mojado tiene muchas mas posibilidades de ceder ante la opinión pública que uno que goza de la confianza ciudadana.

Un tercer elemento a considerar es que las redes sociales se nutren de una dinámica de información cruzada entre internautas críticos y medios de comunicación independientes. Desde el momento en que Vizcaino hizo públicas sus fotografías diversos medios independientes nacionales y locales –como el Diario de Yucatán– empezaron a replicarlas junto con las mentirosas declaraciones iniciales de Korenfeld y las opiniones de analistas sobre el caso.

También surgieron medios que intentaron defender lo indefendible con alabanzas al funcionario o con matices sobre la gravedad de su falta. En el extremo está un texto de Carlos Mota en El Financiero (08/04/2015) donde el autor asegura que la indignación por lo ocurrido trae “un hedor a complejo de inferioridad sin igual” de mexicanos acomplejados porque no pueden viajar en helicóptero. Sin embargo, ante la evidencia gráfica y la calidad y prestigio de los medios independientes que aún tenemos en México, la opinión pública pudo reconocer con claridad lo evidente.

El caso de Korenfeld llegó a internet gracias a que su vecino Ignacio Vizcaino Tapia, un ciudadano que (a) hasta donde se sabe no tiene vínculo con ningún partido político, (b) consciente de lo que estaba mirando,  (c) decidió registrar el momento por medio de su cámara y (d) generar una denuncia pública en redes sociales. La respuesta de Vizcaino al ser cuestionado por el periódico digital Sinembargo.mx sobre lo que le movió ese día a actuar cómo lo hizo es una verdadera joya de ciudadanía: “Es muy indignante. Da mucho coraje que estas personas usen recursos de la Nación para beneficio propio cuando hay tantas necesidades en el país. Yo soy así. Creo que todos los mexicanos deberíamos denunciar cuando vemos abusos. Yo creo que si los mexicanos no nos dejáramos, nuestra realidad sería otra. Eso les he inculcado a mis hijos, a no dejarse, a no agacharse.”

También es importante no perder que el  volumen de la masa de ciudadanos críticos es también un factor determinante. Las redes sociales permiten conocer información de manos de gente en la que se confía y esto le da particular valor a lo que en ella se lee. Los mexicanos que cuentan con acceso a internet son cada día más y esta cifra tan sólo continuará creciendo. Esto significa que el efecto de las información y de la crítica en ellas podría convertirse en un verdadero diluvio para nuestros gobernantes. Los teléfonos inteligentes y las tabletas pueden ser adquiridos a precios mucho más accesibles que las computadoras. No es lo mismo 20% de mexicanos con acceso a internet a que 50%.

Finalmente, la narrativa o la forma en que se pueden contar la historia es también un elemento de peso. El caso de Korenfeld es mucho menos grave que muchas de los casos de corrupción que son denunciados por medios independientes o ciudadanos en redes sociales, pero éste apela más a la emoción que a la razón. El funcionario mintió e hizo uso, para fines recreativos, de un bien público tangible que, a diferencia de los contratos amañados o los desvíos de recursos, es también fotografiable. En el imaginario colectivo, las imágenes y la historia son más poderosos que los números.

En conclusión, el argumento de que los alcances limitados del poder de las redes sociales las vuelven una herramienta inútil es insostenible. Las redes sociales funcionan como herramienta para empoderar a los ciudadanos, aunque aún no con la eficiencia o con las frecuencia que todos quisiéramos. Sin embargo, la semilla está plantada y el retoño empieza a tomar forma. Mal haríamos en arrancarlo o despreciarlo en lugar de regarlo y cuidarlo tan sólo porque aún no es el frondoso árbol que muchos esperamos.

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Cumbres desbarrancadas

Los alumnos del último año de preparatoria del Instituto Cumbres de la ciudad de México nunca imaginaron el revuelo que causaría el video que encargaron y protagonizaron con motivo de su ceremonia de graduación.

 

El escándalo que provocaron fue de tal magnitud, que apenas unos días después de que empezara a circular su corto promocional en internet la Dirección de esta exclusiva escuela -privada y sólo para varones- tuvo que aclarar públicamente que el video en cuestión “de ningún modo representa los valores y principios del colegio, los alumnos, familias y egresados” y que “la dirección del colegio no tenía conocimiento del contenido”. ¿Qué es lo que resultó tan ofensivo de un video preparatoriano para los millones de mexicanos que han visto sus imágenes?

 

La trama del video referido es la siguiente: un grupo de jóvenes estudiantes del Instituto Cumbres se prepara para su graduación. Los actores son alumnos reales. Uno de los requisitos indispensables para montar la fiesta es contar con compañía femenina, por lo que los estudiantes deciden convocar, mediante anuncios en forma de volantes, a todas las chicas interesadas a participar en un casting con el fin de seleccionar al puñado de privilegiadas que habrán de acompañarles en esta ceremonia.

 

Aparentemente los muchachos ejercen una fuerza de atracción gravitacional sobre las mujeres, porque las siguientes imágenes muestran a un ejército de desbocadas jóvenes buscando hacerse de un lugar en el evento mediante dos formatos complementarios. Algunas de ellas persiguen a los protagonistas del video en calles, bares y hasta en el interior de sus domicilios. En cada escena se presentan atmósferas, lugares y bienes materiales que representan los lujos y la estética propios del estatus económico de los graduandos.

 

El video muestra también a un segundo grupo de emocionadas jovencitas formadas en una fila esperando su turno para participar en la audición. Vestidos con elegantes trajes, y sentados en sendas sillas, cinco de los estudiantes del Instituto Cumbres, acompañados por dos mayordomos y por un leopardo a manera de mascota, observan desfilar una por una a las aspirantes, quienes bailan en solitario para ellos buscando afanosamente ser las seleccionadas. Claramente el nombre de este juego es poder: poder sobre otros seres humanos subordinados, poder sobre la naturaleza, poder sobre la mujer.

 

Para entender plenamente la dimensión de lo que se presenta en este video es preciso acudir a algunas de las categorías empleadas por el académico mexicano Ricardo Raphael en su más reciente libro titulado “Mirreynato, la otra desigualdad” (Planeta, 2015). La figura del Mirrey ha cobrado especial relevancia en nuestra sociedad en años recientes, por lo que vale la pena esbozar un intento de definición, de ninguna forma estático u omnicomprensivo, de este concepto. Un Mirrey es un ser humano joven del sexo masculino que posee una gran fortuna -muchas veces heredada- que disfruta exhibiendo su superior estatus económico mediante el derroche en lujos y para quien ser sólo es posible a través de aparecer ante otros mediante su superior tener. Los Mirreyes viven para demostrar que son Mirreyes.

 

Un elemento central en la figura del Mirrey, claramente identificado por Ricardo Raphael, es su marcado machismo. Este académico revela que la mayoría de los más altos puestos directivos en México aún son ocupados por hombres y que entre los multimillonarios mexicanos que han amasado fortunas en vida figuran muy pocas mujeres. Mientras que en los estratos económicos medios de nuestra sociedad las mujeres han venido ganando espacios y autonomía, en sus esferas más altas muchas de ellas siguen siendo concebidas como floreros.

 

La compañera del Mirrey, mejor conocida como Lobuki -derivado de “loba”- olfatea al Mirrey y busca acceder a su “estilo de vida”. De acuerdo con Raphael, el Mirrey es consciente de su interés, pero acepta. Su relación con su pareja es, a fin de cuentas, un contrato en el cual el hombre se compromete a dar bienes materiales y la mujer, relegada a un mero papel de objeto, accede a dar acompañamiento social, a procrear y criar hijos, y a fungir como un maniquí que portará bienes como ropa, joyas y bolsos que finalmente confirmarán el estatus del propio Mirrey en la sociedad. El video de los estudiantes del Cumbres tan sólo hace patente esta lógica de forma gráfica.

 

Desde luego que el Mirrey no tiene que limitarse siendo fiel a su pareja “oficial”. A mayores límites menor poder, por lo que parte de la ostentación mirreynal estriba en ser capaz de tener y de exhibir ante terceros la mayor cantidad posible de parejas temporales. Dentro del círculo machista esto no sólo no representa problema alguno, sino que es aplaudido, respetado y envidiado. El “table-dance” o los “viajes de solteros” son los templos en el que este pacto queda sacralizado.

 

Afortunadamente son cada vez más las mujeres y los hombres universitarios que luchan contra este ridículo y anacrónico formato. En mi trabajo como profesor y director en la Universidad Marista de Mérida he tenido la oportunidad de compartir clases con cientos de brillantes estudiantes universitarias que cursan una carrera buscando realizarse por medio de su profesión, que no conciben no ser autosuficientes y que de ninguna forma estarían dispuestas a regalar su voluntad a un tercero. También he podido convivir con muchos hombres que reconocen en sus compañeras a seres humanos tan o más capaces que ellos y que no las concebirían, bajo ninguna circunstancia, como trofeos o como objetos.

 

Como parte de uno de los cursos que me toca impartir, los estudiantes leen los capítulos 2 y 4 del libro “El laberinto de la soledad” de Octavio Paz. En este texto, el premio Nobel de literatura mexicano analiza cómo el machismo mexicano termina haciendo de la mujer un ser sin voluntad y sin capacidad de acción; un ídolo alrededor del cual se danza, pero que no desea, que no busca y que nunca propone. La mujer descrita por Paz es entonces un ser humano incompleto y mochado.

 

Semestre tras semestre el debate sobre este texto paciano me resulta tan enriquecedor como revelador. Suelen ser las mujeres las que más participan y quienes se hacen presentes con la fuerza y con la argumentación propias de quien no está dispuesto a reproducir un formato sexista en su generación. Ellas tienen voluntad, tienen inteligencia, tienen capacidad. No me cabe la menor duda de que muchas de las estudiantes de hoy aparecerán en la sociedad como agentes autónomos y libres que transformarán positivamente a nuestra sociedad. Nunca nadie se ha atrevido a pedir la palabra para contradecirlas.

 

De no entenderse en toda su insensata ridiculez, el formato sexista mirreynal puede ser tomado como ejemplo por jóvenes de clases medias y medias-altas. La carga ideológica machista y materialista que fluye como una cascada emanada desde las cumbres socioeconómicas de nuestra sociedad es contenible, pero para ello hace falta identificarla y criticarla públicamente. En este sentido es una excelente noticia que un video tan vulgar como el referido haya sido condenado por tantos mexicanos. Sólo en la medida en que los Mirreyes sean sujetos al escarnio y al repudio explícito de nuestra sociedad será posible derrocar a su nefasto régimen.- Mérida, Yucatán.

 

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¡Precaución! Partido tóxico para la democracia

Cada voto que reciba el Partido Verde contaminará más nuestra ya muy enferma democracia. Le cuento por qué.

 

Desde hace varias semanas el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha emprendido una agresiva estrategia que incluye tácticas claramente ilegales. Mientras los demás partidos guardaron las formas y respetaron superficialmente la prohibición de contratar anuncios en momentos y formatos específicos, el Verde repartía tarjetas de “beneficios”, lentes o vales y tapizaba lo mismo ciudades , que salas de cine y frecuencias de televisión y radio.

 

La reacción del Instituto Nacional Electoral (INE) ante esta afrenta ha sido tan lenta y débil que esta situación ha pasado de lo ridículo a lo grotesco. El PVEM ha pagado cientos de millones de pesos en multas, pero ha desafiado abiertamente a la autoridad electoral al continuar replicando las mismas acciones por las que ha sido sancionado. El Verde ha entendido perfectamente que sus multas las paga con nuestros impuestos y que con ellas puede comprarse impunidad. La ecuación es muy sencilla: al final del día el PVEM está invirtiendo en el pago de un sobreprecio -multas- por el privilegio de anunciarse en exclusiva. Negocio redondo.

 

A la ilegalidad y mezquindad de la estrategia Verde es preciso sumar otros dos factores. Su publicidad consiste en una mezcla entre el uso de la imagen de estrellas de televisión como carta de presentación y narrativas sentimentaloides. Este formato está diseñado para encontrar eco en los segmentos del electorado menos informados. Así, este partido es capaz de mostrarse “fresco”, de atribuirse tramposamente méritos intrascendentes o de lanzar promesas populistas sin sustento.

 

Finalmente, a la ilegalidad de la campaña y a lo mezquino de la publicidad del PVEM, hay que agregar que el electorado mexicano, harto con justa razón de sus instituciones y en particular con su partidocracia, castigará en 2015 de forma más severa al PRI, al PAN y al PRD; los tres partidos con más posiciones ejecutivas y legislativas en México. Las encuestas más recientes revelan que el PVEM estará disputando, junto al PRD y MORENA, el puesto de tercera fuerza política del país.

 

Es un gravísimo error considerar al Partido Verde como una opción electoral para castigar a nuestro sistema de partidos. El principal problema del PVEM no es que tenga vicios que exhiben otros partidos; el problema es que en el Verde no se puede encontrar más sustancia que esos vicios. En realidad, este partido no es ni siquiera un partido político ya que no es una entidad de interés público, no contribuye a explicitar demandas sociales legítimas, ni busca prioritariamente obtener el poder. Tampoco es ecologista. Entre su filas militan cazadores o depredadores y ha apoyado causas desde propuestas anti ecologistas hasta la pena de muerte. El PVEM ha sido expulsado de la coalición de partidos verdes europea y no es reconocido por Greenpeace. ¿Qué es y para qué sirve entonces el Verde?

 

Es bien sabido que el PVEM es un negocio privado cuyo dueño es Jorge Emilio González Martínez, conocido como el “Niño Verde” porque heredó esta franquicia desde muy joven de manos de su padre. Entre los mexicanos más informados la reputación de este personaje está por los suelos. Dado que es él quien manda en este partido, vale la pena recordar brevemente un par de momentos representativos de su trayectoria.

 

Hace unos años González fue detenido en un retén en la ciudad de México, donde dio a los agentes un nombre falso. Posteriormente se resistió al arresto con la ayuda de sus guardaespaldas, que terminaron advirtiendo a los policías “no saben con quién se meten. es el Niño Verde”, y finalmente logró, amparado por su fuero, evadir la sanción. Al salir el caso a la luz pública, el “Niño Verde” se vio obligado a pedir una disculpa y a pagar las horas de detención que su afrenta ameritaba. Peor aún, González también fue captado en vídeo negociando, a cambio de un soborno de 20 millones de pesos, la gestoría de un permiso de construcción para un hotel en Quintana Roo. Cuando el vídeo fue difundido, el dueño del PVEM aseguró que lo “chamaquearon” y que en realidad era él quien le estaba poniendo una trampa al corrupto empresario para luego denunciarlo.

 

Recapitulemos: el PVEM no es partido, no es verde y es propiedad privada de un dueño corrupto. Sin embargo, por si eso no fuera suficiente, más lastimosa aún es la lógica con la que opera. Durante los primeros años de su existencia el Partido Verde buscaba desesperadamente mantener el porcentaje mínimo de votación para preservar el registro que le garantizara poder obtener, año con año, una jugosa tajada del presupuesto. Pero pronto aprendió que el verdadero negocio estaba en otro lado. Actualmente el Verde ha diversificado sus fuentes de ingresos y se ha convertido una verdadera comercializadora político-electoral.

 

Por principio de cuentas, el PVEM vende su apoyo electoral al partido que más ofrezca por éste. Algunos analistas políticos especializados en temas electorales han señalado que el PRI no hubiera ganado la elección de 2012 sin el apoyo del Verde. En segundo lugar, en vez de servir como vehículo para representar a los mexicanos, el PVEM ha entendido los beneficios de vender los espacios plurinominales a los que tendrá acceso a los grandes capitales que puedan pagar por ellos. Ejemplo de lo anterior es la candidatura de Ninfa Salinas Pliego, hermana del dueño de TV Azteca e integrante de la denominada “telebancada”. El Verde se renta al mejor postor como una suerte de vientre subrogado en el que se incuban los intereses de los poderes fácticos.

 

Finalmente, el PVEM goza también de los beneficios de haberse convertido en un partido satélite del PRI. Producto de la pésima gestión del actual ejecutivo federal este último partido ha estado perdiendo preferencias electorales mientras que el Verde las ha ido ganando. Es por ello que para algunos estamos ante la conformación de una “marca alterna” del PRI (Sinembargo.mx, 25/03/2015) que cumple con la doble función de presentarse ante el electorado con una imagen más fresca y de recibir las multas del árbitro electoral.

 

Los mexicanos estamos hartos de nuestra partidocracia. Es entendible que busquemos opciones nuevas y que no queramos saber absolutamente nada de los partidos tradicionales. Sin embargo, por las razones expuestas anteriormente, lo peor que podemos hacer es otorgar nuestro voto a un partido altamente tóxico para nuestra democracia. En futuras entregas de esta columna serán analizadas otras posibilidades. En cuanto al Partido Verde, me sumo por este medio a la propuesta que han hecho Denise Dresser y otros académicos: no tiene razón de existir y su registro como partido político debería ser anulado.- Mérida, Yucatán.

 

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