Toxicidad robotizada: los bots mexicanos y sus conexiones

Cualquiera que utilice redes sociales se ha topado con bots, cuentas automatizadas que, gracias a la permisividad de Facebook y de Twitter, infiltran, saturan y contaminan la discusión pública.

Probablemente los bots más conocidos son los que hacen todo lo anterior con el fin de favorecer a un candidato o partido político. No es causalidad que este sea el caso. Los bots saltaron a la fama en México a partir del uso intensivo que Enrique Peña Nieto hizo de este mecanismo a partir de 2012, los llamados “peñabots”.

Desde entonces, el uso de bots por las principales fuerzas políticas en México se ha extendido y sofisticado. Tal como Carlos Páez ha documentado en Aristegui Noticias, todas las fuerzas políticas de México los utilizan como parte de su estrategia en redes sociales. En consecuencia, los bots se han multiplicado al punto de que actualmente la mitad de las cuentas que interactúan en discusiones políticas en Twitter son automatismos.

Este fenómeno es reflejado con más claridad en la presencia de bots pro-AMLO y bots anti-AMLO, cuentas que aparecen para sembrar memes o comentarios lo mismo en publicaciones sobre política que en noticias relacionadas con ciencia o deportes.

Sin embargo, los bots partidistas no son los únicos en nuestro vecindario.

En los últimos años las mexicanas y los mexicanos hemos sido testigos de la multiplicación de automatismos que brincan para defender a líderes internacionales, como Donald Trump o Vladimir Putin. Aunque fue más evidente durante la campaña presidencial en Estados Unidos el año pasado, los bots pro-Trump o pro-Putin continúan en activo

También hemos visto a hordas de bots que irrumpen en los comentarios a notas sobre violencia contra las mujeres para revictimizar o para agredir a feministas, haciendo abierta apología del sexismo y de las agresiones físicas en su contra. Esta lógica, es importante aclarar, está presente desde antes de los desaires del actual gobierno al movimiento feminista y va mucho más allá de ese desencuentro.

Finalmente, cuentas automatizadas o semiautomatizadas aparecen cada vez que se comparten publicaciones sobre derechos de la comunidad LGBT. El discurso de odio, tanto el dirigido hacia grupos de la diversidad sexual como el enfocado en individuos por su pertenencia a alguno de estos grupos, se manifiesta particularmente cuando los contenidos hacen alusión al matrimonio igualitario o a crímenes de odio.

Antes de continuar, dos aclaraciones son importantes. Al identificar los anteriores fenómenos no pretendo insinuar que todas las cuentas que apoyan a Trump o a Putin, o que publican contenidos sexistas o difunden contenido de odio contra la comunidad LGBT son bots o cyborgs. Mi única intención es subrayar que un buen número de automatismos o semiautomatismos exhiben este tipo de comportamiento.

Tampoco pretendo que la lista de fenómenos mencionados arriba sea exhaustiva. Me parece, eso sí, que este listado puede ser representativo.

La pregunta obligada es, ¿existe alguna conexión entre estos fenómenos? Me parece que al intentar responder a esta pegunta existen al menos tres opciones relevantes sobre la mesa.

Para continuar leyendo: https://aristeguinoticias.com/2003/opinion/toxicidad-robotizada-los-bots-mexicanos-y-sus-conexiones-articulo/

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