Cuidado con amazon

Amazon instalará un centro logístico en Yucatán. El gobierno del estado anunció este hecho con bombo y platillo. Dos aspectos fueron subrayados en su comunicado:  que la inversión de Amazon ha sido “atraída por las ventajas competitivas que Yucatán ofrece” y que la llegada de esta empresa se traducirá en una “mayor derrama económica y la creación de más y mejores oportunidades de trabajo para los yucatecos” (Diario de Yucatán, 18/12/2020).

Pero el historial de Amazon nos indica que los aspectos anunciados por el gobierno local podrían no corresponder con la realidad. En realidad, Amazon es una suerte de gigante egoísta. Y es que hay al menos tres asuntos importantes en ese historial que vale la pena revisar con el fin extraer lecciones para Yucatán y poder sacar provecho a la llegada de la compañía de Jeff Bezos al estado. 

1. SALARIOS

A finales de 2018, Amazon decidió aumentar significativamente el salario mínimo a sus trabajadoras y trabajadores en Estados Unidos y Reino Unido. Este aumento fue el resultado de una intensa presión por parte de activistas y figuras políticas progresistas en estos países.  La empresa de Jeff Bezos fue señalada directa y rotundamente por pagar “salarios de hambre”; a las personas peor pagadas por Amazon su sueldo no les alcanzaba para cubrir sus necesidades más elementales.

De acuerdo con The New York Times, a Amazon no le quedó más remedio que ceder ante esta presión. En ambos países la gigante estadounidense estaba siendo aplastada por dos paredes: intensa presión política y un mercado laboral apretado. El senador Bernie Sanders reconoció la rectificación de Amazon y puso lo ocurrido en estos términos: “Creo que vieron el signo en la pared. Creo que calcularon que era indefendible que un hombre cuya fortuna es de mas de 150 mil millones de dólares continuase pagando a trabajadoras o trabajadores sueldos tan bajos que les obligaban a depender de beneficios o apoyos del gobierno” (NY Times, 02/10/2018).

En un sentido, Sanders tiene razón: la reacción de Amazon en este sentido es digna de ser reconocida. Sin embargo, lo ocurrido también obliga a poner el reflector en dos asuntos importantes. El primero es la disposición inicial de la empresa de Jeff Bezos a, literalmente, explotar a las personas que emplea. Por ponerlo con todas sus letras, de no haber surgido una presión importante en Estados Unidos y Reino Unido, las trabajadoras y trabajadores de Amazon con sueldos más bajos seguirían recibiendo ingresos miserables mientras ven la fortuna Bezos incrementarse  

El segundo es la forma en que Amazon remunera a las personas que emplea en otras partes del mundo, particularmente en los países con salarios más bajos y con protecciones laborales más endebles. El aumento del salario autorizado por Amazon aplicó en Estados Unidos y Reino Unido porque ahí es donde se generó la presión suficiente para esta empresa.

La pregunta obligada es, ¿por qué Amazon paga, por default, salarios de hambre? De acuerdo con la revista “The Economist” hay tres posibles explicaciones. La primera es que esa empresa invierte en “áreas que han sido dejadas atrás”. La segunda es que depende, fundamentalmente, de personal con pocas calificaciones o sin gran preparación. La tercera es que Amazon se instala en lugares donde sabe que será en único empleador grande. De esta forma, puede darse el lujo de malpagar a las personas de esas comunidades. (The Economist, 20/06/2018). 

En cualquier caso, una muy mala noticia si entre las “ventajas competitivas” que Amazon encontró en Yucatán figura la posibilidad de pagar salarios de hambre.

2. CONDICIONES LABORALES

En 2013, una investigación de la BBC encontró que en almacenes británicos las empleadas y empleados de Amazon trabajaban en condiciones propicias para producir enfermedades físicas y mentales.  

Un trabajador de esa empresa se refirió a las circunstancias de su trabajo como “condiciones de campo de esclavos”, que implicaban estar todo su turno recolectando órdenes continuamente cada 33 segundos y sumar un total de 18 kilómetros caminados al día en este proceso. Algunas personas trabajaban turnos nocturnos de diez horas y media que implicaban trabajos con altas demandas físicas (BBC, 25/11/2013).

A estas condiciones esclavizantes hay que sumar que, debido a sus condiciones laborales inseguras, Amazon figuró en la “docena sucia” del Consejo Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional, una lista agrupa a las empresas donde es más peligroso trabajar en Estados Unidos.

En el mismo sentido, una investigación del prestigiado periódico “The Guardian” encontró “numeroso casos en que a trabajadores de Amazon se les abandonó a su sufrimiento después de lesiones sostenidas, situación que les dejó imposibilitados de trabajar, sin ingresos y en la necesidad de pelear por meses para recibir beneficios mínimos o atención médica” (The Guardian, 02/04/2019).

Por ejemplo, en 2017 una trabajadora en el almacén de Forth Worth, Estados Unidos, empezó a experimentar los síntomas del túnel carpiano, como debilidad y entumecimiento en la mano y en el brazo provocados por la compresión de nervios. Diez veces reportó esta trabajadora su padecimiento en la enfermería del almacén. Diez veces fue enviada de vuelta a su trabajo. Cuando llegó el punto en que la persona físicamente no podía continuar y en que necesitaba una cirugía, Amazon se negó a pagarla y disputó su responsabilidad en cortes.

3. EL NIÑO DEL BALÓN

Considerando lo anterior, no es ninguna sorpresa que Amazon tenga poca tolerancia a que sus acciones sean evaluadas. 

La vigilancia interna suele ser suprimida por Amazon. Y es que la empresa de Bezos se ha caracterizado por despedir a las trabajadoras y trabajadores que se quejan públicamente de sus condiciones laborales o a quienes intentan organizarse para defender sus derechos. Esto no ha ocurrido en un pasado muy lejano. En Estados Unidos instancias de esta medida fueron registradas apenas el año pasado (CNN, 31/03/2020).

La vigilancia externa también se le indigesta a esta gigante. El año pasado Amazon Estados Unidos anunció que no instalaría sus segundas instalaciones centrales en Nueva York. Sin embargo, este enorme y multimillonario proyecto, que recibiría beneficios e incentivos gubernamentales, fue descartado por Amazon ante la cantidad e intensidad de los reflectores que activistas neoyorquinos le pusieron en la cara. Alguien describió la actitud de esta empresa como análoga a la del niño dueño de un balón que se lleva la pelota cuando no le gusta el partido o cuando su equipo puede perderlo.

La legisladora progresista Alexandria Ocasio-Cortez resumió a la perfección los argumentos de quienes se opusieron a este proyecto. Para la representante demócrata, cuando hablamos de traer trabajos a una comunidad, necesitamos formularnos cuatro preguntas:

(1) ¿Hablamos de trabajos con salarios bajos o de trabajos con salarios altos? Dado que la política inicial de Amazon es pagar los sueldos más bajos posibles a sus trabajadoras y trabajadores que reciben las remuneraciones más limitadas, en el caso de Yucatán esta pregunta debe formulada directamente y desde el inicio. 

(2) ¿Cuál es la calidad de los trabajos y cuántos se han prometido? Si en lugares donde suelen respetarse los derechos humanos y donde hay protección y apoyo institucional para la fuerza laboral, como Estados Unidos y Reino Unido, trabajadoras y trabajadores de Amazon sufren condiciones laborales indignantes, poco podemos esperar de estas condiciones en países como México y en Estados como Yucatán. 

(3) ¿Ha prometido la compañía contratar en la comunidad en la que se instala? El que una empresa venga a Yucatán no necesariamente significa que sus puestos directivos y mejor pagados serán gente local.  Este requisito tendría que ser parte del acuerdo del gobierno que da facilidades a la empresa, pero el gobierno de Yucatán no ha dicho algo sobre este tema.

(4) ¿Puede la gente organizarse para exigir mejores condiciones? Claramente Amazon ha buscado suprimir cualquier tipo de vigilancia interna o externa, incluyendo sindicatos y protestas de sus trabajadores. Es esperable que intente lo mismo en nuestro estado.

Dado que a Amazon le disgustó estar sujeta a interrogantes de este tipo en Nueva York, esa empresa tomó su balón y se retiró de la cancha. Pero Yucatán, por el bien de sus habitantes y por elemental dignidad, no debe doblarse ante espejismos o chantajes. Sólo respondiendo a estas interrogantes podemos determinar si la sorpresiva llegada de la gigante estadounidense será positiva para las yucatecas y para los yucatecos.

CONCLUSIÓN

En este artículo he argumentado que la llegada de Amazon a Yucatán no es necesariamente una buena noticia. El historial de esta gigante egoísta nos deja importantes advertencias y lecciones sobre la mesa. Habrá que vigilar y poner mucha atención a la forma en que esta empresa retribuye a su fuerza laboral en Yucatán, a las condiciones laborales y mecanismos de seguridad en sus instalaciones de trabajo, al origen de su personal mejor pagado y a las demandas de sus trabajadoras y trabajadores. Esto es, acompañar, periodística y legalmente cada uno de sus pasos. De lo contrario, la historia nos muestra que poco podemos esperar de la llegada de Amazon al estado.

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