PornHub: la otra “red social” también necesita ser regulada

La semana pasada, PornHub contaba con 13 millones de videos. Actualmente, “apenas” 4 millones están disponibles en su plataforma. ¿Qué llevó a este sitio pornográfico a eliminar, de un plumazo, 8 millones de videos?

La respuesta a esta pregunta conduce a un reportaje de Nicholas Kristoff en The New York Times. El texto de Kristoff, titulado “Los niños de PornHub”, da cuenta, con lujo de detalle, de la cantidad impresionante de contenido ilegal que estaba disponible en PornHub.

Por ejemplo, este sitio solía tolerar videos de personas menores de edad -algunas no rebasaban los catorce años-. También albergaba filmaciones de violaciones que, en muchos casos, mostraban a mujeres completamente inconscientes. Además, una buena parte de los videos disponibles habían sido grabados sin el consentimiento de las personas que en ellos aparecían.

En este escenario, una mujer violada se podía encontrar en PornHub un video del acto criminal del que fue víctima, o una joven que compartió imágenes con otra persona podía toparse con que el mundo entero podía acceder a contenidos que estaban destinados a un solo individuo en quien había depositado su confianza.

Reuters

La forma como PornHub ha operado es claramente ilegal e inaceptable. Desde hace tiempo activistas y medios habían advertido sobre asuntos similares a los reportados por Kristoff. Sin embargo, el peso del medio, del periodista y la calidad de la pieza de Kristoff terminaron por doblar la resistencia de este sitio.

Es tentador ver al caso PornHub, al final del día una empresa pornográfica, como irrelevante en términos sociales. Pero a ello se debe responder que al menos en este caso, el tamaño sí importa. PornHub es la marca más conocida de un gigantesco corporativo llamado MindGeek. De acuerdo con el reportaje de Kristoff, este conglomerado incluye ¡100 sitios pornográficos distintos! Con más de 3,500 millones visitas al mes, PornHub es el sitio porno más popular en el planeta y, en consecuencia, la marca emblema de este corporativo – por cierto, en el ranking de visitas a PornHub  por países, México ocupa el décimo lugar en el mundo-.

Debido al excesivo puritanismo, PornHub no figura en las conversaciones cotidianas, como otros sitios populares aceptados socialmente. Sin embargo, el que sus tentáculos sean subterráneos no los hace menos existentes. Se hable de ello o no, PornHub tiene más visitas mensuales que Netflix o que Amazon.  Por ende, lo que ocurra a PornHub tiene el potencial para generar una reacción en cadena y para afectar decididamente a una de las industrias más lucrativas e influyentes en internet.

Además, la influencia de PornHub también es cualitativa. Ante la combinación de un mundo conservador donde se insiste en privar a niñas, niños y adolescentes de educación sexual seria y la conexión permanente a internet de la generación Z, los sitios pornográficos terminan siendo, en muchas ocasiones, el primer encuentro de millones de personas con el sexo.

Esto significa que la forma en que un buen número de seres humanos conciben el sexo se configura a través de lo que ven en internet. Por ende, si el sitio pornográfico más influyente “invita” a grabar a mujeres sin su consentimiento y a la violencia sexual no consensuada, acciones de este corte pueden ser registrados como dignas de ser erotizadas o celebradas por millones de personas

Otra forma de restar importancia al caso PornHub, en cierto sentido opuesta a la anterior, pasa por afirmar que escandalizarse ante videos que muestran algún tipo de violencia sexual o a personas jóvenes implica una visión conservadora o moralina del sexo.

Para esta objeción tampoco se sostiene. Para ver por qué, empecemos con el caso de la violencia sexual. Es controvertido si videos que retraten actos de violencia -como el BDSM o fantasías de juego de roles- deben ser permitidos. Mucho se ha discutido sobre este asunto a nivel sociológico y filosófico.

No es mi intención entrar aquí en ese debate. Lo que me importa señalar para fines de responder a la objeción planteada arriba es que ésta confunde la violencia consensuada de la violencia no consensuada. Es indisputable que un video de violencia sexual no consensuada debe ser retirado de inmediato y que los culpables en cada paso de la cadena que lo origina deben ser castigados con todo el peso de la ley. Esto es independiente de fantasías consensuadas o recreaciones eróticas disfrutadas por algunas personas

Tampoco implica una actitud moralina exigir el retiro de cualquier material que incluya a personas que no hayan dado su consentimiento para su difusión masiva. Tal como se ha comentado con acierto, la difusión de estos contenidos es una nueva forma de traficar a personas a través de sus imágenes. Por ende, retirarlas es una acción necesaria, aunque insuficiente.

PornHub es socialmente relevante y la crítica a la forma en que opera no está construida sobre premisas moralinas. Con el panorama despejado, es posible ver con mayor claridad la seriedad que implica la proliferación de contenido ilegal en PornHub.

¿Cómo explicar este fenómeno? Parte del problema es que, hasta hace una semana, la mayoría de los videos disponibles en PornHub habían sido “subidos” por usuarios -algo similar a lo que ocurre en YouTube. De este formato abierto se deriva una necesidad de moderación análoga a la que requieren Facebook y otras redes sociales. Pero, tal como ocurre con las redes sociales, la moderación no ha aparecido o ha llegado tarde por cuatro razones principales:

(1) Moderar y detectar contenidos implica un esfuerzo mayúsculo para el que estas compañías nunca han estado completamente preparadas.

(2) Es controvertido si a estas empresas realmente les interesa moderar; más bien parece que la moderación obedece a la presión externa. Esto se confirma por el hecho de que, con el fin de evitar tomar medidas de moderación adecuadas, durante mucho tiempo, PornHub quiso esconderse tras una ley que quita responsabilidad a las redes sociales por lo que publican sus usuarios.

(3) Existen complicaciones técnicas que no son fácilmente solucionables. Hay casos de gran impacto en que las redes sociales tienen que determinar urgentemente qué es “fake news” sin evidencias contundentes. Algo análogo ocurre con los sitios como PornHub: establecer con base en su apariencia si una persona es mayor de edad o si una agresión sexual es simulada o consensuada puede resultar complicado.

(4) Finalmente, tal como ocurre con redes sociales como Facebook o Twitter, PornHub permitía descargar sus contenidos. Esto significa que, aunque éstos fuesen borrados en algún momento, siempre quedaba alguna persona dispuesta a subirlos de vuelta a la plataforma. En consecuencia, ninguna mujer podía estar segura de que, una vez eliminadas, sus imágenes no remergiesen como si nada.

Ante la presión generada por el reportaje de The New York Times, PornHub eliminó contenidos que no provienen de estudios o productoras conocidas y reconocidas por esta empresa. Esto es, de alguna forma, PornHub está confiando en que las empresas profesionales son capaces de establecer controles y medidas que, evidentemente, los videos cargados por usuarios no han cumplido.

Esto es positivo pues, como hemos visto, es un sinsentido suponer que un moderador de PornHub podrá distinguir, por ejemplo, la edad de una persona a simple vista, o que podrá distinguir violencia sexual representada y consensuada de la violencia ilegal. En contraste, las empresas productoras claramente pueden establecer estos controles en sus instalaciones. Aunque ha habido escándalos de empresas que han fallado en este sentido, la dimensión de este problema es infinitamente menor que del formato seguido hasta ahora por algunos sitios pornográficos.

Un criterio de esta naturaleza ha sido sencillo de implementar y promete ser efectivo. Sin embargo, tal como ocurre con las redes sociales, sería insensato apostar a la autorregulación y dejar la implementación de controles a la buena voluntad de las empresas que administran los sitios pornográficos. Para atajar el problema de fondo en la industria pornográfica en internet se requieren mecanismos de regulación y vigilancia.

Las características de esta regulación merecen una discusión independiente. Para fines de este análisis, lo importante es que el ejemplo anterior ayuda a ver que hay reglas sencillas y estrictas que podrían ser establecidas de inmediato para propiciar que la industria pornográfica empiece a limpiar la casa.

Para ello, es necesario sacar a PornHub y a la industria del porno en internet de las sombras y darles toda la seriedad que merecen; reconocer que la lucha porque PornHub y similares sean controlados y, en su caso, sancionados no es irrelevante ni implica necesariamente actitudes moralinas. Los contenidos ilegales e inaceptables difundidos por PornHub y otros sitios de internet afectan las vidas de millones de personas, tanto de aquellas cuyas imágenes son traficadas, como de aquellas que consumen sus videos. Regularlos y vigilarlos es, en consecuencia, tan urgente como necesario.

https://aristeguinoticias.com/1912/opinion/pornhub-la-otra-red-social-tambien-necesita-ser-regulada-articulo/

Fuentes:

  1. https://www.nytimes.com/2020/12/04/opinion/sunday/pornhub-rape-trafficking.html
  2. https://www.theguardian.com/technology/2020/dec/14/pornhub-purge-removes-unverified-videos-investigation-child-abuse
  3. https://www.pornhub.com/insights/2019-year-in-review
  4. https://www.nytimes.com/2018/02/07/magazine/teenagers-learning-online-porn-literacy-sex-education.html
  5. https://www.independent.co.uk/news/world/americas/pornhub-lawsuit-girlsdoporn-sex-trafficking-b1775259.html

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