Gobierno dando el avión

Diario de Yucatán, 23-08-2020

El concepto “dar el avión” se utiliza para representar el hecho de que una persona escucha lo que dice otra, pero decide contestarle con una respuesta que demuestra falta de interés o de atención en lo que se ha escuchado. Es decir, “dar el avión” implica fingir ante una persona que lo que ésta dice resulta importante, y responderle con una respuesta vacía con el único fin de seguirle la corriente.

Para un gobernante, “dar el avión” a los cuestionamientos que se le hacen es un recurso para evadir responder a las críticas. Desde luego, no es el único. Otra opción es ignorarlas o no inmutarse. Este es el caso de prácticamente todos los presidentes priistas -“ni los veo, ni los oigo”- o de los recientes ex gobernadores de Yucatán Rolando Zapata o Ivonne Ortega. Una posibilidad más es responder frontalmente, pero sin apego a hechos o con frases provocadoras, como lo hacen, siguiendo el manual populista, Donald Trump o Andrés Manuel López Obrador.

A estas alturas, es posible afirmar que la opción de “dar el avión” es el recurso empleado por default por el gobierno de Mauricio Vila cuando se trata de enfrentar cuestionamientos complicados. En este artículo sustentaré esta afirmación y argumentaré que, para terminar con este estado de cosas, es necesario reclamar no sólo al gobierno del estado, sino también a otros actores.

TRES CASOS

Empecemos identificando tres casos dónde el gobierno de Mauricio Vila ha dado el avión a sus gobernados. Si bien éstos no son los únicos, me parece que son representativos.

(1) El primer caso tiene que ver con los feminicidos en Yucatán. Apenas esta semana, por quinta vez en lo que va del año, una mujer -Fernanda- fue asesinada por el hecho de ser mujer en nuestro estado. La violencia de género es un problema serio y estructural. A los feminicidios tenemos que sumar otras instancias de violencia de género -incluyendo todo tipo de violencia contra las mujeres y violencia contra la comunidad LGBTI-  

Es decir, estamos ante una crisis que demanda no sólo la atención del gobierno estatal, sino también una respuesta institucional en distintos niveles que conduzcan a atajar las causas del problema, como la discriminación por motivos de género o la inequidad de acceso a oportunidades laborales igualmente remuneradas.

Sin embargo, ante cada feminicidio el gobierno de Yucatán reacciona con respuestas ofensivas por vacías. Por ejemplo, tras el feminicidio de Fernanda, la SSP Yucatán reaccionó con un comunicado informando de este hecho. Pero este comunicado se tituló “Discusión de pareja termina en tragedia”, a pesar de que el mismo texto se dice que fue un hombre quien asesinó a una mujer para luego suicidarse.  Esta respuesta retrata de cuerpo completo el enfoque institucional que el gobierno local ha dado a este problema.

El PAN ha exigido al gobierno federal que de prioridad a los femincidios, pero en Yucatán un gobierno emanado de ese mismo partido opta por “dar el avión” a las activistas y organizaciones de la sociedad civil que reclaman, con toda razón, una respuesta seria e institucional ante este problema.

(2) El segundo caso tiene que ver con la opacidad. Hace unas semanas, el Diario reportó que Mauricio Vila viajó a una reunión de gobernadores del PAN en una avioneta privada. Una vez que esto se dio a conocer, al gobierno no le quedó más remedio que formular una respuesta: el costo del vuelo no se pagó con recursos públicos, pues la avioneta fue prestada al gobernador por un empresario.

Esto es, desde luego, una respuesta. Pero es obvio que con esta respuesta el gobierno estatal está dando el avión al Diario y a quienes han criticado este evento – si se quiere, el gobierno de Yucatán está “dando el avión” sobre quién dio el avión- . Y es que hasta el día de hoy no sabemos qué empresario prestó al gobernador la aeronave y si sus empresas tienen algún tipo de relación con el gobierno del estado. Al señalarse este hecho, el gobierno del estado decidió dejar de “dar el avión” para acomodarse en el silencio que tanto defendieron Rolando Zapata e Ivonne Ortega.

(3) El tercer caso a revisar es el manejo del escándalo originado por el anuncio de una lista de empresas que serían beneficiadas por un préstamo promovido como propio por el gobierno del estado. Recordemos que en esta lista figuraban varias razones sociales estrechamente vinculadas con integrantes de la administración estatal.

La primera respuesta del gobierno del estado consistió en un claro “avionazo”. A las críticas, la administración estatal respondió que sólo había jugado un rol “facilitador” en ese proceso. De nuevo, estamos ante una respuesta: el gobierno escuchó las críticas y salió a comentar al respecto. Sin embargo, esta respuesta no puede ser considerada satisfactoria o acorde a la seriedad de la pregunta. Y es que a la pregunta obvia de “¿en qué consistió ese rol y quién seleccionó a las empresas y con qué criterios?” el gobierno estatal respondió con silencio.

LOS MOTIVOS

Los tres casos anteriores son representativos de una dinámica bien establecida. El gobierno del estado suele “dar el avión” cuando se le formulan preguntas incómodas o que deben ser respondidas con explicaciones convincentes.

Pero “dar el avión” no sólo implica el hecho de no tomar con seriedad una pregunta o a la persona que la formula. “Dar el avión” implica también el conocimiento o la suposición de que o bien esta falta de seriedad no tendrá consecuencias o estas consecuencias serán menos graves que los efectos que tendría responder directamente.

Hay al menos tres motivos por los que el gobierno estatal podría pensar que este es el caso.

(1) La sinfonía mediática. Son pocos los medios de comunicación locales que cumplen con la función crítica que por naturaleza corresponde al periodismo. Los medios audiovisuales suelen reproducir boletines y entrevistas a funcionarios con preguntas a modo -lo que ocurre en la radio y la televisión es francamente vergonzoso-. Las recientes entrevistas que ha dado el gobernador son evidencia en este sentido.

En los medios impresos o escritos digitales hay excepciones, pero, desde sexenios anteriores, buena parte de ellos se dedican a tocar la melodía que dicta el gobierno del estado. En este contexto, la apuesta podría ser que las voces de los pocos medios que formulan preguntas pasarán desapercibidas.

(2) La falta de autocrítica. El PAN solía ser el partido más autocrítico de Yucatán. Claramente este ya no es el caso. Las críticas sólidas que algunos integrantes o simpatizantes de la actual administración lanzan públicamente al gobierno federal por la forma en que evade preguntas, en este caso con la retórica populista del presidente, son en ocasiones válidas.

Pero para ser mínimamente congruentes estas personas tendrían que aceptar y ejercer la crítica pública a la administración estatal. Es fácil ver por qué. Imaginemos que un individuo X apoya a un gobierno del PAN sin criticar públicamente sus errores o los casos de corrupción porque este gobierno le ofrece un sueldo u otro tipo de ganancias económicas. Ahora imaginemos que X se muestra públicamente como un fiero crítico cuando se trata de la corrupción del PRI o de Morena.

La congruencia no es necesaria para criticar; sin embargo, es indispensable para tener un mínimo de credibilidad al momento de hacerlo. ¿Cuál es la diferencia entre X y los simpatizantes acríticos del PRI o de Morena? Por mucho que le duela a X, ninguna. X no puede pretender no sonar ridículo o ser una voz digna de ser tomada en cuenta cuando se trata de analizar o criticar la realidad política. Para efectos de este artículo lo que importa es que, por mucho que X quiera aparentar lo contrario, su voz no ayuda en lo más mínimo a evitar que el gobierno estatal siga dando el avión a propios y extraños. La credibilidad de la crítica es algo que sólo se gana mostrando consistentemente independencia.

(3) La oposición. En Yucatán el PRI y Morena no han querido o no han podido siquiera intentar ser un contrapeso al gobierno del estado. Las principales críticas y cuestionamientos -algunos malintencionados- se registran en la prensa y en foros de discusión en redes sociales. La pobreza en este sentido es lamentable. Los más naturales candidatos a jugar el rol de contrapeso son los diputados y diputadas locales, pero no es posible identificar a una sola persona entre nuestros representantes que levante la mano para asumir este rol de forma seria y responsable.

Los tres casos anteriores nos muestran que si el gobierno estatal puede actualmente “dar el avión” a las yucatecas y a los yucatecos es, en buena medida, porque algunos de los actores que tendrían que reclamar los “avionazos” no están cumpliendo adecuadamente con su papel. Eso implica que si bien es necesario seguir cuestionando y exigiendo respuestas serias al gobierno de Maricio Vila, esto no será suficiente si no reclamamos a los medios, a los militantes y funcionarios panistas y a la oposición que jueguen con dignidad el rol que les corresponde.

CONCLUSIÓN

El gobierno de Yucatán regularmente “da el avión” a los cuestionamientos más complicados que se le hacen. No estamos ante ocurrencias o respuestas aisladas. En este artículo he mostrado al menos tres instancias en que esto ha ocurrido con el fin de mostrar que ésta es una estrategia que el gobierno de Mauricio Vila utiliza cotidianamente.

Sin embargo, también he señalado que si esto es posible es porque en nuestro estado hay todavía una sinfonía mediática afín al gobierno del estado, porque hay nula autocrítica en dentro del partido en el gobierno y porque la oposición es un fantasma.

 A las personas independientes que queremos ver un Yucatán democrático nos corresponde por tanto seguir cuestionando al gobierno estatal; pero también cuestionar con la misma intensidad a quienes han permitido que actualmente nos responda con “avionazos”.

Un comentario

  • Josefina Mena-Abraham

    Me parecio de suma importancia su articulo. Lo que Ud. Enfoca es parte del proceso vs corrupcion que se esta dando internacional y nacionalmete.
    Es prioritario detectar a los sectores co-optables para diseñar una politica de Alianzas.

    Me gusta

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