Presidencia Compleja

Diario de Yucatán, 05-07-2020

Hace dos años Andrés Manuel López Obrador logró un triunfo histórico. El candidato de Morena se convirtió en el primer presidente mexicano en ser democráticamente elegido por más de la mitad de las personas que votaron, y en el primero en ser postulado por un partido de izquierda en llegar al poder.

El aniversario del triunfo de AMLO en las urnas ofrece un buen motivo para analizar lo positivo y lo negativo del primer año y medio de su gobierno. Dado que estamos sumergidos en un contexto altamente polarizado, cualquier evaluación al desempeño de AMLO tiene que navegar entre dos grupos fanáticos: quienes se consideran indisputablemente “fieles” al presidente y quienes son carcomidos por un odio obsesivo hacia su persona.

Mi intención en este artículo es navegar entre ambos grupos presentando elementos que, a mi juicio, constituyen errores y aciertos del actual presidente. Estoy convencido de que una forma resistirse a este entorno nacional polarizado es a través de formas y tonos ajenos a los bandos en disputa. Dos aclaraciones iniciales son importantes. La primera es que sin duda la lista que aquí presento no es exhaustiva; no hay forma de plantear semejante lista en un texto periodístico. La segunda es que la división simétrica entre aciertos y errores que aquí presento no implica una equivalencia de valor entre los puntos comentados.

Lo negativo

(1) Manejo de la pandemia. A diferencia de lo que ha ocurrido en otros países, el gobierno de AMLO ha decidido no apoyar durante la actual emergencia a las micro, pequeñas y medianas empresas. El argumento del presidente para no hacerlo es que en gobiernos anteriores se rescataba a los ricos o a las grandes compañías, y que su gobierno se está enfocando principalmente a los pobres.

Aunque AMLO tiene razón en sus críticas a gobiernos anteriores y en que las personas más pobres merecen atención prioritaria, esto no implica, de ninguna forma, que las pequeñas empresas hayan sido rescatadas o que hayan abusado de otros gobiernos. Lo contrario es cierto, el apoyo a las grandes empresas es injusto y puede ser nocivo para las pequeñas, que luego tienen que absorber en forma de impuestos de competencia desleal las consecuencias del rescate a los privilegiados.

Además, es evidente que las personas dueñas de estas empresas suelen estar muy lejos de ser millonarias o de tener la vida resuelta. ¿Por qué no apoyarles? El presidente ha dicho que no quiere endeudar al país y eso es entendible. Pero su visión en este sentido termina replicando la de los gobernantes neoliberales a los que tanto critica. Como los gobernantes progresistas saben muy bien, el endeudamiento, bien planeado y utilizado, puede ser un mecanismo para el desarrollo social y el crecimiento económico a largo plazo.

(2) Seguridad. Desde que Felipe Calderón lanzó su “guerra” contra el narco, la violencia en México está descontrolada. AMLO prometió que el pacificaría al país con una nueva estrategia. Pero nada de esto no ha ocurrido.

Por principio de cuentas, salvo una excepción que mencionaré abajo, en esta materia es difícil distinguir la diferencia entre la estrategia del actual gobierno y la de gobiernos anteriores. Ejemplo de ello es la idea de involucrar al ejército en estas tareas, sin presentar un programa claro que explique por qué en un futuro cercano esto dejará de ser necesario.

Pero, sobre todo, la violencia en nuestro país continúa su marcha ascendente. Ni siquiera la pandemia, con cuarentena incluida, ha ayudado a frenar esta tendencia. No es ninguna sorpresa entonces que 53% de la población encuesta por El País considere que la gestión de este gobierno en seguridad pública ha sido “pésima”.

(3) Alianzas impresentables. Uno de los grandes ejes temáticos del discurso de AMLO-candidato fue el combate a la corrupción, incluyendo la de otros partidos políticos y la de grandes capitales.

En este sentido, no hay forma decente de justificar posiciones o alianzas de Morena -por ejemplo, con el Partido Verde. Lo mismo ocurre con figuras que han encontrado cabida en Morena, como Miguel Barbosa, Manuel Bartlett, o Jaime Bonilla. En cuanto a la corrupción empresarial, AMLO no ha dudado en cobijar a Ricardo Salinas Pliego, un individuo con una trayectoria tan conocida como cuestionable. Tal como ha escrito el doctor Sergio Aguayo en estas páginas, estas y otras acciones pueden ser interpretadas como una “capitulación”.

(4) Retórica populista. Las descalificaciones a la prensa, el uso repetitivo de frases acartonadas, el antagonismo hacia la ciencia y, sobre todo, la idea de aprovechar la polarización o exacerbarla son todos elementos del “manual” populista del siglo XXI. Esta fórmula ha sido empleada lo mismo por Donald Trump, por Boris Johnson y por Jair Bolsonaro, todos populistas de derecha. Si bien AMLO llegó al poder postulado por un partido de izquierda, nuestro presidente también repite constantemente estos tropos.

El “manual” populista es profundamente dañino para la institucionalidad. Si las instituciones son concebidas como parte de los “enemigos”, entonces éstas deben ser eliminadas. Aunque en México las instituciones nunca han funcionado adecuadamente, es evidente que la solución es depurarlas y hacerlas funcionar, y no eliminarlas. También es nocivo para la prensa y para las personas dedicadas al periodismo, quienes automáticamente son vilificados por un bando o por el otro.

Lo positivo

(1) Combate a la evasión fiscal. El primer aspecto para destacar es la aparente decisión con que el gobierno federal ha buscado cobrar impuestos a las grandes corporaciones. La administración de AMLO ha logrado cobrar ¡$30 mil 328 millones! que algunas gigantes debían al SAT (Sinembargo.mx, 17/06/2020).

Uno tiene que preguntarse qué hubiera pasado con estos recursos si el presidente hubiese sido de otro partido. Es un hecho documentado que durante los dos sexenios anteriores los “perdones” fiscales o los “arreglos” a favor de las empresas y en contra del gobierno eran habituales. Además, el gobierno ha prometido revelar un fraude masivo orquestado por una red de empresas que actualmente privan al SAT de ¡30%! de sus ingresos. Es necesario, sin embargo, establecer mecanismos para que sin importar quién esté en el poder, de ahora en adelante los impuestos sean bien cobrados.

(2) Unidad de inteligencia Financiera. Otro éxito importante de la 4T es la labor de la unidad de inteligencia financiera (UIF). Esta unidad ha congelado cuentas de cárteles importantes, de políticos acusados de corrupción -como Emilio Lozoya- y de lavado de dinero. Nada semejante ocurrió durante los gobiernos de Enrique Peña Nieto o de Felipe Calderón -y uno tendría que preguntarse por qué- Sin embargo, queda pendiente un trabajo coordinado entre la UIF y la Fiscalía General de la República.

(3) Transferencias masivas. Tal como ha señalado el escritor y periodista Jorge Zepeda Patterson, el gobierno de AMLO se ha caracterizado por transferencias masivas de recursos a los sectores más desprotegidos. Esto es algo repudiado desde algunos sectores de la derecha, pero en realidad, como a documentado el historiador Rutger Bregman, este esquema suele ser muy efectivo para sacar a personas de la pobreza y a largo plazo resulta autosustentable. Me parece que lo criticable es que la 4T se ha quedado corta al no haber empujado una renta básica universal.

(4) Rectificaciones y admisiones. Aunque a AMLO se le suele asociar con unilateralismo y con terquedad, también es cierto que, en los hechos y más allá de su discurso, el presidente mostrado voluntad para aceptar y corregir ante las críticas. El reconocido analista yucateco Eduardo Huchim lo puso así en una entrevista para la BBC: [AMLO] retrocede y rectifica cuando es necesario, lo cual se traduce en una nueva relación entre el presidente y el resto de los poderes”. Entre los ejemplos de rectificaciones se encuentran el gasto a las universidades, el despido de funcionarios acusados de corrupción o la corrección de algunos errores operativos. Entre los ejemplos de admisiones están las de fallas en atención a víctimas de violencia de género, del poco éxito en la estrategia para reducir la violencia, o del control de aduanas.

Conclusión

El gobierno de AMLO ha cometido importantes errores que, con razón, deben ser criticados. El pésimo manejo económico de la pandemia, el fracaso en materia de seguridad, las alianzas impresentables y la retórica populista empleada por el presidente deben de ser condenados. Pero este gobierno también ha tenido aciertos importantes. El combate real a la evasión fiscal, el fortalecimiento de la UIF, las transferencias masivas a quienes más lo necesitan y, a pesar del discurso, la voluntad para corregir o rectificar pueden ser incluidos dentro de esta canasta.

A dos años del triunfo de AMLO en las urnas, esta evaluación ha buscado revelar que nos encontramos ante una presidencia compleja. Un gobierno que va más allá de la caricatura que divide a los fanáticos pro-AMO de los fanáticos anti-AMLO. -Edimburgo, Reino Unido.

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