Bernie Sanders: el triunfo de una vida

Publicado en Diario de Yucatán.

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Buena parte de la atención está colocada en la crisis generada por la pandemia global que enfrentamos. No es para menos. Sin embargo, el mundo ha seguido girando y distintos eventos no relacionados, pero relevantes, han ocurridos desde entonces.

 

Uno de estos eventos la decisión de Bernie Sanders de abandonar formalmente su intento de ser candidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estado Unidos. En un sentido, hay quienes piensan que esto constituye un fracaso para Sanders. La idea central detrás de esta posición es que el gran proyecto de vida de Sanders naufragó en la orilla. Y es que Bernie logró construir una importante campaña y logró principalmente el apoyo de personas jóvenes, progresistas y latinas en áreas urbanas. Pero no fue suficiente. Y para un político socialista de 78 años, esta bien puede haber sido su última oportunidad de ser presidente.

 

Esta es una lectura equivocada. Y lo es porque evalúa a un individuo con parámetros que no consideran ni su trayectoria ni sus metas fundamentales. Una de las frases del discurso con el que Sanders despidió su campaña resumen ambos elementos: “Juntos hemos transformado la consciencia de Estados Unidos sobre qué tipo de nación podemos llegar a ser, y hemos llevado a este país a dar un enorme paso hacia delante en la batalla sin fin por la justicia económica, la justicia social, la justicia racial y la justicia ambiental”.

 

El pasado

 

Para ver cómo ha transformado Sanders la consciencia de Estados Unidos a lo largo de su carrera vale la pena hacer un breve repaso de su trayectoria. El joven Bernie Sanders tuvo varios trabajos, incluido el de carpintero, antes de decidir vivir para el servicio público. Pero sus ideales le llevaron a dejar estos trabajos detrás. En los 1970 se unió al partido Liberty Union, conformado principalmente para oponerse a la guerra de Vietnam y para lograr justicia económica. Este partido lo postuló como candidato, pero Bernie acumuló derrotas aplastantes: 2% de los votos para el Senado en su primer intento, 4% en el segundo. 1% de votos para gobernador. Pero Sanders no se dio por vencido con tal de poder generar consciencia de las causas progresistas. Entre sus derrotas se sostuvo tomando varios trabajos. También realizó activismo y educación. Nunca se detuvo.

 

En 1981 un amigo lo empujó a participar en la carrera por alcalde en Burlington, la ciudad más grande del estado de Vermont, Estados Unidos. Este amigo notó que a pesar de sus estrepitosas derrotas, Bernie había tenido resultados decentes en esa localidad. La campaña de Sanders se enfrentó entonces al poderosos“establishment” del Partido Demócrata y a un alcalde que había ganado cinco elecciones consecutivas. Tan fuerte era ese partido en Burlington, que el Partido Republicano decidió no participar en la contienda. Pero esto no desmotivó a Sanders ni le hizo renunciar a su visión. Por el contrario, integró a su equipo a un grupo de activistas e intelectuales y se lanzó con sus ideas en busca de apoyo.  Sus rivales calcularon que las posibilidades de Sanders de ganar eran 100 a 1. Al final, la sorpresa: Sanders ganó por apenas diez votos.

 

Pero la lucha contracorriente no terminó ahí. El partido Demócrata y el Partido Republicano se unieron para sabotear a Sanders en el Cabildo de la ciudad. Le bloquearon todos sus nombramientos y lo obligaron a mantener a los funcionarios de la administración que había derrotado. La esperanza era que la gente se decepcionara pronto y que el “accidente” que llevó a ganar a Sanders quedara en el pasado. Pero Sanders formó un “gobierno paralelo” y buscó directamente a los vecindarios locales, saltándose en parte a la administración municipal. Siete de los 13 regidores se jugaban. En la práctica, esto era un referéndum a la administración de Sanders. Con una participación masiva, la gente respaldó a Sanders, y el bloqueo tuvo que ceder.

 

Las ideas de Bernie pronto llegaron a las grandes ligas. Sanders, ideales intactos, se sumó al ala progresista del Partido Demócrata. Entre 1991 y 2007, fue Representante (diputado federal) y de 2007 a la fecha, Senador. En ambas cámaras, Sanders se caracterizó por empujar proyectos progresistas. Ahí, se opuso al rescate a Wall Street en 2008, se opuso a dar beneficios fiscales a empresas multimillonarias. También fue líder en la promoción de un sistema de salud unificado y accesible para absolutamente toda la ciudadanía.

 

 

El futuro

 

Desde luego, contar con una trayectoria ejemplar y haber empujado proyectos progresistas transformadores en el pasado no significa que la renuncia de Sanders no sea, como sus críticos dicen, una derrota de sus ideas. Para rechazar esta crítica se requiere mostrar que las ideas de Sanders van hacia delante aún sin él en la boleta electoral de este año.

 

Una vez que su desventaja en las elecciones primarias resultó claramente insuperable, Sanders tenía dos opciones sobre la mesa: (a) seguir hasta el final y hacer una campaña meramente testimonial o (b) bajarse de la contienda y buscar que sus proyectos, ideas y redes tengan lugar en la campaña de Joe Biden. Sanders optó por lo segundo. Y lo hizo probablemente porque notó que en este momento el proyecto de su vida es más más alcanzable que nunca.

 

En su discurso de esta semana, Sanders dejó ver que los ejes de su campaña podrían ser impulsados desde un posible liderazgo en el Senado hasta la incorporación de ideas y personas al eventual gobierno de Joe Biden. Por su parte, Biden ya ha empezado a dar un giro discursivo incorporando algunos de estos enfoques. Para notar lo que esto significaría, vale la pena considerar algunos de los ejes de la campaña de Sanders, que, predeciblemente, representan su proyecto de vida.

 

(1)  Una ley de derechos económicos para el siglo 21, capaz de garantizar a la gente el derecho a cubrir las necesidades básicas ende la vida; sin importar ingreso, raza, genero, país de origen u orientación sexual. Esto incluía educación gratuita para todas las personas, un sistema se seguridad social extendido, o eliminar las deudas por concepto de servicios de salud.

 

(2) Ambiente: transformar el sistema de energía en uno 100% renovable y crear 20 millones de empleos necesarios para solucionar la emergencia climática. Llamar a cuentas a las empresas de energías no renovables, regularlas con más seriedad y hacerlas responsables de sus acciones.

 

(3) Salud: un sistema de salud para todas las personas sin cuotas, que incluya aspectos como servicios dentales, ópticos, de salud mental, cuidado a adultos mayores, maternidad. También evitar que las farmacéuticas continúen lucrando y abusando de las personas que requieren medicamentos. Sanders propuso que nadie tuviera que pagar más de $200 en medicinas

 

(4)  Inmigración: Sanders propuso detener las deportaciones hasta que las prácticas del pasado sean totalmente auditadas y revisadas. Desmantelar los centros de detención y la separación de familias, que Estados Unidos de la bienvenida a todas las personas refugiadas o que busquen asilo.

 

Si estos ejes formaron parte de la negociación con Biden -y todo parece indicar que al menos en parte lo hicieron- si el Partido Demócrata llega a la presidencia podríamos ver a las ideas de Sanders llegar lo más lejos posible. También el Congreso podría poblarse de representantes afines a estas ideas y, en el caso del Senado, incluso ser coordinado por el propio Sanders.

 

La historia de Bernie Sanders es la de una vida marcada por la congruencia, consistencia e integridad; la de un hombre que logró, con base en empuje y dedicación llevar principios humanos y progresistas de los márgenes al centro. Como dijo el propio senador, “hasta hace no mucho, la gente consideraba estas ideas radicales y marginales. Hoy son ideas comúnmente aceptadas, y muchas de éstas han sido implementadas en ciudades y estados a través del país. Esto es lo que hemos logrado juntos. Y para Bernie, el candidato más apoyado por las personas jóvenes, el futuro no puede ser más claro: “por favor, aprecien también que no sólo estamos la batalla ideológicamente, también la estamos ganando generacionalmente. El futuro del país depende de la gente joven.”

 

Bernie Sanders ha transformado y seguirá transformando radicalmente, y para bien la realidad de Estado Unidos. Y con ella, la del mundo. Su “fracaso” es entonces insignificante: la derrota de un candidato en una campaña. Su triunfo, por el contrario, es profundamente significativo: la victoria final de un hombre y de su proyecto de vida. -Edimburgo, Reino Unido.

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