La letra escarlata

Bajo el gobierno de una totalidad represiva, la libertad se puede convertir en un poderoso instrumento de dominaciónHerbert Marcuse, filósofo alemán.


 

Basada en una novela de 1850, “La letra escarlata” es una película que narra la historia de una mujer que, acusada de adulterio en la Inglaterra del siglo XVII, es obligada a llevar pecho una enorme letra “A” bordada en sus ropas, a la altura de su pecho; marca que le garantizará el desprecio de su comunidad.

 

Aplicado de esta forma, el instrumento descrito resulta claramente condenable, injusto y misógino. Afortunadamente, nadie podría considerar seriamente su empleo para fines tan viles en el México del siglo XXI. Sin embargo, me parece que es posible separarlo de su objeto original y rescatar su mecánica con el fin de señalar a aquellos representantes populares que traicionen la confianza de sus representados.

 

Contrario a lo que ocurre con las reformas energética, política o fiscal, el sentido implicado en la reforma en telecomunicaciones es incontestable. Con esta reforma, se pretendía desmontar los monopolios privados que durante décadas han dominado los servicios de televisión abierta, televisión por cable, radio, telefonía fija, telefonía móvil e internet con el fin de que, gracias a la incorporación de nuevos jugadores en condiciones de competencia justas, se generen mejores tarifas, innovación y crecimiento económico.

 

También se pretendía, mediante la pluralidad de medios descrita, poner fin al influyente dominio de Televisa; poder fáctico que posee más del 70% del mercado del servicio de televisión abierta y que constituye un verdadero dique para el pensamiento crítico y para la democracia. Desde su origen, Televisa no sólo ha sido capaz de engañar para incidir en la vida democrática de nuestro país linchando a políticos que no se le someten o catapultando a sus incondicionales, sino que literalmente moldea la percepción del mundo, los valores y las prioridades de millones de mexicanos.

 

Fuera de monopolios como el aludido, no parece sensato que alguien pudiera oponerse a cambios de esta naturaleza. Al menos hasta ahora, no es de mi conocimiento ningún argumento que justifque el rechazo a estas transformaciones. Sin embargo, mediante la legislación secundaria –leyes de operación- que se procesará esta semana en el Senado, nuestros legisladores podrían terminar por descarrilar varios de los más importantes logros de esta reforma y por blindar, de nueva cuenta, a Televisa.

 

Uno de los puntos que serán fijados mediante la legislación secundaria es el criterio para determinar la preponderancia”de alguna de las empresas de telecomunicaciones que hoy tienen participación dominante . Si bien se ha establecido que un jugador será considerado preponderante si éste tiene más del 50% del mercado en el que compite, la presidencia pretende que este criterio sea aplicado por sector y no por servicio, como lo han recomendado acreditados especialistas.

 

Se trata de un tema de la mayor importancia, ya que son los actores preponderantes quienes deberán ser sometidos a reglas especiales –asimétricas- para que nunca rebasen el 50% mencionado y para que su mercado se abra a nuevos competidores. En caso de salir avante la propuesta presidencial, Televisa no sería considerado preponderante en algunos “servicios” específicos –por ejemplo, televisión por cable- ya que no es preponderante en el sector –cada sector agrupa diversos servicios-. Con esta determinación, se estaría poniendo, en la práctica, un candado que evitaría que se cumpla el objetivo de la reforma constitucional en esta materia, que en su artículo 8 especifica textualmente que la preponderancia será delimitada por servicio y no por sector.

 

Es predecible que a pesar de no tener, más allá de su apelación a motivos de forma, argumentos para defender este cambio, los legisladores del PRI y del PVEM votarán unánimemente a favor de la propuesta de Peña Nieto. Por su parte, el PRD, vapuleado por años por Televisa, ya ha anunciado que votará por una legislación secundaria que reduzca el poder de esta televisora. Este escenario implica que será el PAN quien decida el sentido de esta reforma. Los propios panistas calculan que alrededor de 25% de los senadores de Acción Nacional podrían desestimar la postura de su dirigente y ¡sumar sus votos a los del PRI y PVEM! (Reforma, 26/06/2014). Con esto sería suficiente para echar por la borda el sentido original de la reforma.

 

Por otra parte, ante la exposición de su claro conflicto de intereses -impermisible desde cualquier óptica- el PRD ha solicitado a su diputada Purificación Carpinteyro, marcada a partir de este momento con una letra escarlata, excusarse de la discusión. Carpinteyro ha respondido demandando que la telebancada, un grupo de legisladores muy poco conocidos –no salen en la tele- que representan y defienden los intereses de las televisoras, haga lo propio. Forman parte de este grupo la hija del dueño de TV Azteca, la hermana del vicepresidente de noticias de Televisa, así como un puñado de ex directores y empleados de ambas televisoras. Claramente su conflicto de intereses es mucho más grave que el de Purificación Carpinteyro, ¿por qué permitirles entonces participar en la discusión de una legislación en la que están en juego sus intereses presentes?

 

La suerte aún no está echada. Como suele ocurrir, el sentido de los acontecimientos futuros dependerá de la intensidad con que logremos presionar a nuestros legisladores. En este contexto, la actual polémica debe servir para vigilar con mucho más ahínco este fundamental proceso y para evidenciar a todos aquellos senadores o diputados que voten en contra de los intereses de los mexicanos y a favor de los de las televisoras; posición que sería tan inaceptable como imperdonable.

 

Como ciudadanos, lo menos que podemos hacer participar activamente en este proceso a través de las redes sociales, exigir a nuestros representantes que justifiquen su posición, pedirles cuentas del sentido de su voto y, finalmente, marcarles con una enorme letra escarlata que les señale de por vida si llegan a traicionar nuestra confianza.

 

asalgadoborge@gmail.com @asalgadoborge

 

*Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM). Profesor universitario.

 

Artículo publicado originalmente en el Diario de Yucatán el 29 de junio de 2014: http://yucatan.com.mx/editoriales/opinion/televisa-contra-mexico

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