Remolino en Yucatán

El hombre no es completamente culpable, no comenzó la historia; ni completamente inocente, puesto que la continúaAlbert Camus, filósofo francés


 

Para cambiar a México, primero hay que entenderlo. Dado que nuestra democracia es de pésima calidad, y dado que los poderes fácticos harán todo lo que esté en sus manos para que esto no sea de otra forma, los cambios deben venir de una sociedad civil que solamente se podrá involucrar si primero entiende los factores que le inhiben a transformar las reglas básicas.

Éstas son, a grandes rasgos, la tesis central y las premisas que sustentan a “Remolino”, el más reciente libro del doctor Sergio Aguayo Quezada; una publicación rica, tanto en contenido como en profundidad, que logra fundir la probada capacidad analítica a la que nos tiene acostumbrados su autor con un novedoso formato interactivo -el libro se distribuye exclusivamente en versión digital- repleto de material multimedia, de estadísticas y de estudios.

“Remolino” es un libro generoso y polifacético. Éste puede ser disfrutado tanto por los lectores más avezados como por quienes se empiezan a interesar en temas políticos. El análisis del poder y estrategias presidenciales, del papel de los poderes fácticos y de la sociedad civil se reparten cada una de las tres partes en que se divide esta obra. Lejos de congelarse en personas o hechos específicos, la columna vertebral de “Remolino” representa una inmejorable estructura para poder entender nuestra realidad nacional y nuestra realidad local.

Los elementos mencionados, en combinación con las cualidades de su autor, me llevaron a emplear a “Remolino” como material de estudio en el marco de una de las materias de las que soy profesor este semestre en la Universidad Marista. Al enterarse de esto, el doctor Aguayo, quien ha impartido dos conferencias en la Universidad Marista a invitación nuestra, nos propuso enlazarse a la última clase del semestre vía videoconferencia desde la Universidad de Harvard para responder las dudas que los estudiantes de la Escuela de Administración, Turismo y Mercadotecnia de la Marista pudieran tener sobre su texto. El ejercicio fue fascinante.

A pesar de que una columna de opinión no podría alcanzar para abordar cada uno de los puntos contenidos en “Remolino”, me parece que es posible enlistar, tomando como criterio de selección algunas de las inquietudes que en esa sesión se plantearon a su autor, algunos ejemplos de la luz que este libro es capaz de arrojar en Yucatán.

Por principio de cuentas, “Remolino” nos explica con detalle los rasgos más significativos de la personalidad de Enrique Peña Nieto, de su historial político y de su forma de ejercer el poder. Un análisis detallado de la composición del actual gobierno federal demuestra que se logra una mayor eficiencia en las áreas donde se opta por personal con preparación específica requerida por encima de la fidelidad política o del pago de cuotas. En este tenor, el primer paso para comprender la realidad de Yucatán consistiría en llevar al cabo un análisis análogo de Rolando Zapata Bello y de su gobierno. Conocer la trayectoria política de nuestro gobernador y la de sus principales allegados nos ayudaría a entender el alcance y la seriedad de las intenciones que hasta ahora se han hecho públicas. A pesar de que, al inicio de cada sexenio, el Diario suele publicar infografías muy claras del perfil de los principales funcionarios públicos locales, la discrepancia entre la preparación de la persona y la naturaleza del puesto no ha producido la indignación o alarma suficientes dentro de nuestra sociedad.

En la segunda parte de su nuevo libro, el doctor Aguayo retrata con gran claridad el peso de los poderes fácticos en la vida nacional frente a la debacle del presidencialismo. Algunos de estos poderes, en sus versiones nacionales e internacionales, son ampliamente conocidos por el público yucateco; pero el análisis de los poderes fácticos que inciden desde la arena local directamente en las decisiones de nuestros representantes es un tema al que rara vez asignamos el valor que amerita.

La sociedad organizada es el tema de la tercera y última parte de “Remolino”. En esta sección, Sergio Aguayo explica que el capital social, a diferencia de lo que suele pensarse, es tanto positivo como negativo. Éste abarca organizaciones de defensa de derechos humanos, medios de comunicación, cámaras empresariales, clubes deportivos -entre otros- y es como la piel de un leopardo: “Los manchones negros son islotes de cultura democrática y el fondo amarillento es la cultura autoritaria” (Aguayo, 2014 posición 1902).

Para el doctor Aguayo, el capital social negativo tiene una de sus bases en las pandillas, aunque de ninguna forma se limita a éstas. En este sentido, tendríamos que mirar con mucho más atención el fenómeno de proliferación de este tipo de grupos, reportado frecuentemente por el Diario en nuestro estado. También deberíamos preocuparnos por fortalecer nuestro capital social positivo, que suele ser bloqueado por élites que promueven el antiintelectualismo y buscan disuadir la organización ciudadana con el fin de proteger sus intereses y preservar el statu quo.

En nuestro país hay mucha gente deseosa de participar para mejorar a su comunidad, pero la cuerda suele romperse cuando éstos se percatan de lo complicado que puede ser encontrar un vehículo para canalizar sus buenas intenciones. Lejos de dibujar un panorama lúgubre, Sergio Aguayo explica y justifica por qué “las acciones de personas comunes y corrientes sí transforman la realidad; la suma de actos individuales sí mueve la historia” y plantea algunas de las características que se deben cuidar para desarrollar una exitosa participación en la vida pública mediante la defensa de causas ciudadanas.

Los yucatecos contamos con un índice de desarrollo democrático sobresaliente, con diversas organizaciones de la sociedad civil de reciente creación o con muy sanos recambios generacionales y con un medio de comunicación independiente con 89 años de vida. Sin embargo, las amenazas y debilidades son muchas y el camino todavía es muy largo. “La democracia es de quien la trabaja”, y esta tarea comienza con el intento de entender lo que necesitamos cambiar.- Mérida, Yucatán.

 

asalgadoborge@gmail.com   @asalgadoborge

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*) Maestro en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética (ITESM). Profesor y director en la Universidad Marista de Mérida

 

Publicado originalmente en el Diario de Yucatán el 1 de junio de 2014 : http://www.yucatan.com.mx/editoriales/opinion/remolino-en-yucatan

 

RemolinoenYucatán.pdf

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