Crónicas marcianas: vida y perseverancia

1. Verde mañana

Giovanni Virginio Schiaparelli apuntó hacia Marte con su telescopio rudimentario en 1877. Este astrónomo italiano observó en su superficie una serie de líneas extrañas y consideró se trataba de “canales”; obras hidráulicas artificiales análogas a las utilizadas en la Tierra para transportar agua.

El tiempo dejó mal parado a Schiaparelli. Sus “canales” resultaron ser meras ilusiones ópticas. Pero esta aclaración llegó tarde. La idea de los “canales” marcianos había abierto la puerta a una larga cadena de especulaciones sobre la posibilidad de que exista vida en Marte.

Las historias de los “pequeños hombres verdes”, parte de la cultura popular de la primera mitad del siglo XX, tienen un antecedente inmediato en las observaciones de Schiaparelli.

Probablemente debido a la imposibilidad de viajar a Marte, estas historias se centraron en la inminente visita de nuestros vecinos planetarios.

Los dos sentimientos principales generados por esta eventual visita fueron miedo o esperanza, dependiendo del tipo de la narrativa seleccionada.

Gracias al compositor cubano Rosendo Ruiz Quevedo, en 1955 Latinoamérica incluso estaba lista para recibirlos bailando “ricachá”. Pero la espera fue en balde. El chachachá pasó de moda y los marcianos nunca llegaron.

2. Las expediciones

Menos de diez años después, los seres humanos llegamos indirectamente al planeta rojo.

En 1964, la sonda Mariner 4 sobrevoló Marte y nos ofreció las primeras fotografías en close-up de un planeta distinto a la Tierra. Las imágenes de cráteres parecidos a los de la luna, algunos incluso escarchados, circularon y asombraron a millones. Pero las señales de organismos biológicos, incluyendo hombres verdes, no aparecieron por algún lado.

Gracias al Mariner 6 y al Mariner 7, en 1969 la atmósfera marciana fue analizada como nunca y quedó, de una vez y por todas, zanjado el debate abierto por Schiaparelli: en Marte no hay “canales”. El Mariner 9, lanzado en 1971, estuvo en la órbita marciana durante más de un año y nos regaló el primer “fotomapeo” de toda la superficie de ese planeta.

Los marineros fueron sucedidos por los vikingos. En 1976, el Viking 1 y el Viking 2 se convirtieron en los primeros artefactos humanos en tocar la superficie de Marte y aportaron más datos e imágenes impresionantes.

Uno de los objetivos de estos aparatos estáticos fue determinar con más precisión la existencia de posibles signos de vida. Pero no encontraron las evidencias suficientes para establecer que este es el caso. Lo que es peor, inicialmente generaron falsas expectativas gracias a unos experimentos mal realizados.

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La Suprema Corte se planta (o retrocede)

La Suprema Corte de Justicia de la Nación está por tomar una decisión sobre un asunto que en apariencia es local, pero que tendría repercusiones nacionales reales y de largo alcance.

El asunto que aparenta ser meramente local es un amparo interpuesto contra el Congreso de Yucatán por rechazar modificar las leyes en ese estado para permitir el matrimonio igualitario. El próximo miércoles, la Suprema Corte resolverá si el legislativo yucateco está obligado a reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Las repercusiones de esta decisión podrían ser de largo alcance. Si fallase a favor de conceder el amparo, la SCJN estaría reconfigurando las fronteras geográficas que hoy constriñen inconstitucionalmente el reconocimiento de un derecho. Con ello, la Corte estaría también redefiniendo las fronteras legales que actualmente amenazan con trivializar sus jurisprudencias.

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La cuarta transformación y la fórmula populista: un divorcio necesario

Artículo publicado en la edición 2311 de Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gobierno de AMLO ha aprovechado la misma fórmula que ayudó al reciente ascenso de los populistas de derecha alrededor del mundo. La relevancia que este compuesto tiene para la 4T queda de manifiesto cuando se consideran sus dos principales elementos. 

El primero está formado por la colección de tropos y recursos discursivos populistas. En esta colección se puede incluir el uso de frases pegajosas o apodos, las simplificaciones de problemas complejos, las respuestas repetitivas y descalificaciones sin distinciones a la prensa, o la jocosa caricaturización de críticos u opositores. 

El segundo elemento consiste en una raigambre cibernética constituida por el uso intensivo de hordas de bots, de replicadores de carne y hueso a sueldo y de influencers, que van desde artistas hasta supuestos intelectuales. Dado que alrededor de la mitad de los perfiles en redes sociales son cuentas automatizadas, el uso de esta estructura tiene un efecto crucial en la determinación del sentido de la discusión y en la formación de la opinión pública. 

Aunque esta raigambre no es exclusiva de los populistas, han sido éstos quienes la han utilizado primero y más eficientemente. Su uso no implica la inexistencia de un apoyo masivo y real a estos personajes o a sus gobiernos, pero juega un papel importante en la explicación de este apoyo. Para simplificar, me referiré a la conjunción entre los tropos populistas y la estructura cibernética como “la fórmula populista”. Independientemente de los aciertos de la 4T –los hay y no son pocos–, esta fórmula ha jugado un papel importante para el presente gobierno. ¿Cómo puede un gobierno de izquierda defender el uso de la fórmula del populismo de derecha?

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Por qué Donald Trump es culpable del asalto al Capitolio

Con el voto de toda la bancada del Partido Demócrata y un puñado de integrantes del Partido Republicano, el Senado de Estados Unidos aprobó esta semana que el presidente saliente puede ser sometido a juicio político. En consecuencia, Donald Trump está siendo juzgado.

Pero los demócratas se enfrentan ahora al reto de convencer al menos a 17 senadores republicanos de declarar a Trump culpable del principal cargo que se le imputa; es decir, de llamar a una turba a cometer actos de insurrección el 6 de enero pasado.

Para demostrar que este es el caso, los demócratas edificaron una estrategia consistente en dos argumentos que se intersecan. El primero es que culpar a Trump por lo que dijo en el evento que derivó en el asalto al Capitolio no constituye una violación a la libertad de expresión de ese expresidente. El segundo es que Trump intencionalmente, y con conocimiento de causa, llamó a la turba a cometer la insurrección a la que se hace referencia.

En ambos casos, los argumentos presentados son tan poderosos como convincentes. Esto no significa que los senadores republicanos vayan a votar en contra de la figura más influyente de su partido. Pero sí deja en claro a generaciones presentes y futuras que cualquier juzgado serio no dudaría en condenar al expresidente estadounidense. Vale la pena revisar ambos argumentos.

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En 2016 las redes sociales hicieron sus reglas más laxas para no censurar a Trump: Salgado Borge

Entrevista en Aristegui Noticias 18/01/2021

“Antonio Salgado Borge, escritor y académico, afirma que desde 2016 las empresas de redes sociales hicieron lineamientos más laxos para acoplarse a la forma de comunicar de Donald Trump, pero durante los últimos años su comportamiento se hizo más grave, por lo cual para él sí está justificada la decisión de suspender sus cuentas durante los siguientes días.”

Ver video en: https://aristeguinoticias.com/1801/aristegui-en-vivo/enterate/en-2016-las-redes-sociales-hicieron-sus-reglas-mas-laxas-para-no-censurar-a-trump-salgado-borge-enterate/

Cuidado con amazon

Amazon instalará un centro logístico en Yucatán. El gobierno del estado anunció este hecho con bombo y platillo. Dos aspectos fueron subrayados en su comunicado:  que la inversión de Amazon ha sido “atraída por las ventajas competitivas que Yucatán ofrece” y que la llegada de esta empresa se traducirá en una “mayor derrama económica y la creación de más y mejores oportunidades de trabajo para los yucatecos” (Diario de Yucatán, 18/12/2020).

Pero el historial de Amazon nos indica que los aspectos anunciados por el gobierno local podrían no corresponder con la realidad. En realidad, Amazon es una suerte de gigante egoísta. Y es que hay al menos tres asuntos importantes en ese historial que vale la pena revisar con el fin extraer lecciones para Yucatán y poder sacar provecho a la llegada de la compañía de Jeff Bezos al estado. 

1. SALARIOS

A finales de 2018, Amazon decidió aumentar significativamente el salario mínimo a sus trabajadoras y trabajadores en Estados Unidos y Reino Unido. Este aumento fue el resultado de una intensa presión por parte de activistas y figuras políticas progresistas en estos países.  La empresa de Jeff Bezos fue señalada directa y rotundamente por pagar “salarios de hambre”; a las personas peor pagadas por Amazon su sueldo no les alcanzaba para cubrir sus necesidades más elementales.

De acuerdo con The New York Times, a Amazon no le quedó más remedio que ceder ante esta presión. En ambos países la gigante estadounidense estaba siendo aplastada por dos paredes: intensa presión política y un mercado laboral apretado. El senador Bernie Sanders reconoció la rectificación de Amazon y puso lo ocurrido en estos términos: “Creo que vieron el signo en la pared. Creo que calcularon que era indefendible que un hombre cuya fortuna es de mas de 150 mil millones de dólares continuase pagando a trabajadoras o trabajadores sueldos tan bajos que les obligaban a depender de beneficios o apoyos del gobierno” (NY Times, 02/10/2018).

En un sentido, Sanders tiene razón: la reacción de Amazon en este sentido es digna de ser reconocida. Sin embargo, lo ocurrido también obliga a poner el reflector en dos asuntos importantes. El primero es la disposición inicial de la empresa de Jeff Bezos a, literalmente, explotar a las personas que emplea. Por ponerlo con todas sus letras, de no haber surgido una presión importante en Estados Unidos y Reino Unido, las trabajadoras y trabajadores de Amazon con sueldos más bajos seguirían recibiendo ingresos miserables mientras ven la fortuna Bezos incrementarse  

El segundo es la forma en que Amazon remunera a las personas que emplea en otras partes del mundo, particularmente en los países con salarios más bajos y con protecciones laborales más endebles. El aumento del salario autorizado por Amazon aplicó en Estados Unidos y Reino Unido porque ahí es donde se generó la presión suficiente para esta empresa.

La pregunta obligada es, ¿por qué Amazon paga, por default, salarios de hambre? De acuerdo con la revista “The Economist” hay tres posibles explicaciones. La primera es que esa empresa invierte en “áreas que han sido dejadas atrás”. La segunda es que depende, fundamentalmente, de personal con pocas calificaciones o sin gran preparación. La tercera es que Amazon se instala en lugares donde sabe que será en único empleador grande. De esta forma, puede darse el lujo de malpagar a las personas de esas comunidades. (The Economist, 20/06/2018). 

En cualquier caso, una muy mala noticia si entre las “ventajas competitivas” que Amazon encontró en Yucatán figura la posibilidad de pagar salarios de hambre.

2. CONDICIONES LABORALES

En 2013, una investigación de la BBC encontró que en almacenes británicos las empleadas y empleados de Amazon trabajaban en condiciones propicias para producir enfermedades físicas y mentales.  

Un trabajador de esa empresa se refirió a las circunstancias de su trabajo como “condiciones de campo de esclavos”, que implicaban estar todo su turno recolectando órdenes continuamente cada 33 segundos y sumar un total de 18 kilómetros caminados al día en este proceso. Algunas personas trabajaban turnos nocturnos de diez horas y media que implicaban trabajos con altas demandas físicas (BBC, 25/11/2013).

A estas condiciones esclavizantes hay que sumar que, debido a sus condiciones laborales inseguras, Amazon figuró en la “docena sucia” del Consejo Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional, una lista agrupa a las empresas donde es más peligroso trabajar en Estados Unidos.

En el mismo sentido, una investigación del prestigiado periódico “The Guardian” encontró “numeroso casos en que a trabajadores de Amazon se les abandonó a su sufrimiento después de lesiones sostenidas, situación que les dejó imposibilitados de trabajar, sin ingresos y en la necesidad de pelear por meses para recibir beneficios mínimos o atención médica” (The Guardian, 02/04/2019).

Por ejemplo, en 2017 una trabajadora en el almacén de Forth Worth, Estados Unidos, empezó a experimentar los síntomas del túnel carpiano, como debilidad y entumecimiento en la mano y en el brazo provocados por la compresión de nervios. Diez veces reportó esta trabajadora su padecimiento en la enfermería del almacén. Diez veces fue enviada de vuelta a su trabajo. Cuando llegó el punto en que la persona físicamente no podía continuar y en que necesitaba una cirugía, Amazon se negó a pagarla y disputó su responsabilidad en cortes.

3. EL NIÑO DEL BALÓN

Considerando lo anterior, no es ninguna sorpresa que Amazon tenga poca tolerancia a que sus acciones sean evaluadas. 

La vigilancia interna suele ser suprimida por Amazon. Y es que la empresa de Bezos se ha caracterizado por despedir a las trabajadoras y trabajadores que se quejan públicamente de sus condiciones laborales o a quienes intentan organizarse para defender sus derechos. Esto no ha ocurrido en un pasado muy lejano. En Estados Unidos instancias de esta medida fueron registradas apenas el año pasado (CNN, 31/03/2020).

La vigilancia externa también se le indigesta a esta gigante. El año pasado Amazon Estados Unidos anunció que no instalaría sus segundas instalaciones centrales en Nueva York. Sin embargo, este enorme y multimillonario proyecto, que recibiría beneficios e incentivos gubernamentales, fue descartado por Amazon ante la cantidad e intensidad de los reflectores que activistas neoyorquinos le pusieron en la cara. Alguien describió la actitud de esta empresa como análoga a la del niño dueño de un balón que se lleva la pelota cuando no le gusta el partido o cuando su equipo puede perderlo.

La legisladora progresista Alexandria Ocasio-Cortez resumió a la perfección los argumentos de quienes se opusieron a este proyecto. Para la representante demócrata, cuando hablamos de traer trabajos a una comunidad, necesitamos formularnos cuatro preguntas:

(1) ¿Hablamos de trabajos con salarios bajos o de trabajos con salarios altos? Dado que la política inicial de Amazon es pagar los sueldos más bajos posibles a sus trabajadoras y trabajadores que reciben las remuneraciones más limitadas, en el caso de Yucatán esta pregunta debe formulada directamente y desde el inicio. 

(2) ¿Cuál es la calidad de los trabajos y cuántos se han prometido? Si en lugares donde suelen respetarse los derechos humanos y donde hay protección y apoyo institucional para la fuerza laboral, como Estados Unidos y Reino Unido, trabajadoras y trabajadores de Amazon sufren condiciones laborales indignantes, poco podemos esperar de estas condiciones en países como México y en Estados como Yucatán. 

(3) ¿Ha prometido la compañía contratar en la comunidad en la que se instala? El que una empresa venga a Yucatán no necesariamente significa que sus puestos directivos y mejor pagados serán gente local.  Este requisito tendría que ser parte del acuerdo del gobierno que da facilidades a la empresa, pero el gobierno de Yucatán no ha dicho algo sobre este tema.

(4) ¿Puede la gente organizarse para exigir mejores condiciones? Claramente Amazon ha buscado suprimir cualquier tipo de vigilancia interna o externa, incluyendo sindicatos y protestas de sus trabajadores. Es esperable que intente lo mismo en nuestro estado.

Dado que a Amazon le disgustó estar sujeta a interrogantes de este tipo en Nueva York, esa empresa tomó su balón y se retiró de la cancha. Pero Yucatán, por el bien de sus habitantes y por elemental dignidad, no debe doblarse ante espejismos o chantajes. Sólo respondiendo a estas interrogantes podemos determinar si la sorpresiva llegada de la gigante estadounidense será positiva para las yucatecas y para los yucatecos.

CONCLUSIÓN

En este artículo he argumentado que la llegada de Amazon a Yucatán no es necesariamente una buena noticia. El historial de esta gigante egoísta nos deja importantes advertencias y lecciones sobre la mesa. Habrá que vigilar y poner mucha atención a la forma en que esta empresa retribuye a su fuerza laboral en Yucatán, a las condiciones laborales y mecanismos de seguridad en sus instalaciones de trabajo, al origen de su personal mejor pagado y a las demandas de sus trabajadoras y trabajadores. Esto es, acompañar, periodística y legalmente cada uno de sus pasos. De lo contrario, la historia nos muestra que poco podemos esperar de la llegada de Amazon al estado.

Vacuna contra la conspiración contra la vacuna

Millones de mexicanas y mexicanos podrán acceder pronto a la vacuna contra el SARS-CoV-2. Sin embargo, es previsible que un número importante de personas termine optando por no vacunarse.

Quienes rechazarán la vacuna lo harán, en buena medida, porque se explican la pandemia a través de alguna narrativa conspiracionista. Alrededor del 45% de las personas que viven en nuestro país consideran que es probable o verdadero que el coronavirus SARS-CoV-2 haya sido planeado, creado y esparcido alrededor del mundo por intereses poderosos ocultos. Casi el 15% cree que es probable o verdadero que la Covid-19 sea un engaño planeado y difundido por poderosos intereses y, en consecuencia, consideran que esta enfermedad no existe realmente.

Para ambos grupos, la pandemia es una “plandemia”. Desde esta perspectiva vacunarse puede resultar inconsecuente o incluso peligroso.

No contamos actualmente con una cura contra éstas y otras lecturas conspiracionistas de la pandemia. Por desgracia, distintos estudios muestran que, una vez que una persona cree en alguna teoría de conspiración, resulta muy complicado que esa persona abandone su creencia en esa teoría. Esto se debe al sesgo de confirmación -la tendencia a buscar sólo información que confirme lo que se cree- y al carácter no falsificable de las teorías conspirativas.

También es un hecho bien documentado que el conspiracionismo es una condición que suele agravarse. Debido al ecosistema cerrado donde se esparcen a través de internet -normalmente Reddit o grupos de Telegram, Whastapp o Faceboook-, una teoría de conspiración sirve de “puerta” hacia una larga cadena de conspiraciones que pretenden explicar otros eventos.

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Esto significa que es casi imposible “curar” a quienes ya creen firmemente en la “plandemia” y evitar así su descenso a la realidad alternativa conspiracionista. La buena noticia es que existen formas de proteger o “vacunar” a las personas antes de que sean infectadas por el pensamiento conspirativo.

Para ver cómo es posible generar y distribuir esta “vacuna”, empecemos notando que las personas propensas a aceptar la “plandemia” creen que están en posesión de información que ha escapado al resto de la población. Esto no sólo les hace sentir en control de una situación realmente descontrolada, sino que les brinda un sentido de autoconfort y de autoimportancia que se refleja en las siguientes actitudes:

(1) Suelen considerar que, debido su grado de originalidad o novedad, su postura no es compartida por otras personas. Bajo esta óptica la gente “común y corriente” no acepta las historias de la “plandemia” porque éstas no tienen precedentes.

(2) Normalmente se autoperciben como razonadores profundos y reflexivos. Es debido a su superior poder de razón que puedan atar cabos y entender lo que otros apenas pueden empezar a ver.

(3) Con frecuencia afirman que su postura desafía a las élites. Si las mayorías no ven la verdad, es porque aceptan lo que dicen universidades, prensa y otras instituciones colonizadas por la élite dominante.

La identificación de estas actitudes es relevante, pues permite construir narrativas para prevenir su desarrollo. Revisemos cómo es esto posible para cada una de las actitudes mencionadas.

1. La “plandemia” tiene muy poco de original

La primera narrativa consiste en notar que es un hecho bien documentado que, a lo largo de la historia, las pandemias o enfermedades contagiosas han sido un caldo de cultivo perfecto para las teorías de conspiración. Desde luego, actualmente estas enfermedades tienen explicaciones científicas, curas y vacunas. La aparición de explicaciones basadas en conspiraciones alrededor de la Covid-19 no es sorprendente. Quienes las aceptan se están colocando del lado incorrecto de la historia.

Tampoco son novedosas las principales historias detrás de la “plandemia”. En realidad, estamos ante ideas recicladas. Por ejemplo, en 2015 surgió la teoría de que el Zika, en ese entonces una enfermedad desconocida y riesgosa para parte de la población, había sido producida por la modificación genética de mosquitos en laboratorios ordenada secretamente por gobiernos, con el fin de convertirlos en armas. ¿Suena familiar?

En 1890, durante la expansión de la primera irrupción global de la influenza llamada “Gripe Rusa”, parte del público aceptó la idea de que esta enfermedad había sido causada por una nueva tecnología, la energía eléctrica, y que los beneficiarios de este desarrollo lo sabían perfectamente. En aquel entonces no había torres de 5G, pero sí torres de energía eléctrica.

Esto no es todo. Culpables favoritos como los “Illuminati” o los judíos han estado presentes desde hace siglos. Por ejemplo, la fiebre amarilla de finales de los 1700 fue achacada al primer grupo. A mediados del año 1340, un buen número de personas explicó la Peste Negra postulando que había sido causada por judíos que envenenaron pozos. Cientos fueron quemados vivos en represalia.

Nadie en su sano juico cree actualmente que alguno de los eventos anteriores haya sido causado intencionalmente por poderes ocultos. Un poco de perspectiva histórica es suficiente para notar lo ridículo que suena repetir, literalmente, las mismas historias probadas falsas y sin sentido en pleno siglo XXI.

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2. Creer en la “plandemia” no muestra gran capacidad de razón. Lo contrario es cierto.

Teorías como la “plandemia” aceptan la explicación más superficial de un fenómeno cuya magnitud no se alcanza a dimensionar. Esto se debe, en buena medida, a la ausencia de conocimiento del recorrido de la historia de las ideas y de la ciencia. Es decir, al intento de sacar conclusiones sin recursos intelectuales sólidos.

El ejemplo más claro es que las teorías de conspiración atribuyen la causa de eventos a la intención o voluntad oculta de un grupo poderoso. La idea de fondo es el sesgo de proporcionalidad: los fenómenos poderosos no se explican sin un grupo poderoso operando tras bambalinas.

Pero creer en la intención de algo detrás de toda causa -es decir, en causas finales- implica regresar al menos 400 años en el tiempo. Desde Aristóteles hasta el inicio de la modernidad se pensó que los objetos tenían causas finales. Con la introducción del mecanicismo en los 1600 estas causas fueron desterradas. Dado que todo el mundo material era explicable por los choques e interacciones de partículas, no había espacio para oscuras “intenciones” en los objetos ni era necesario recurrir a ellas para explicar su comportamiento.

Es evidente que, para un ser humano promedio, el mecanicismo es mucho más complicado de entender que los movimientos de átomos invisibles sin instrumentos o su interacción. Esto es, a medida que las explicaciones se volvieron cada vez más sofisticadas -y correctas- éstas resultaron incompresibles para más personas. En consecuencia, la modernidad trajo consigo la expansión de teorías de conspiración en voz de quienes buscaban explicar todo a través de las fácilmente entendibles causas finales, aunque sea fuera de los objetos.

Del mismo modo, para quienes no conocen de historia y encuentran incomprensibles las explicaciones técnicas dadas desde distintos ámbitos de la academia, es más fácil y reconfortante apelar a causas finales ocultas que a la posibilidad, por ejemplo, de una mutación genética producto de cadenas causales en un murciélago o en un pangolín que, como consecuencia de otras cadenas causales, ha terminado expandiéndose por todo el mundo en los seres humanos.

Cuartoscuro

3. Creer en la “plandemia” no desafía a las élites que mueven al mundo.

Quienes creen en la “plandemia” aciertan al afirmar que existen grandes intereses en el mundo. También dan en el clavo cuando apuntan que, en muchos sentidos, la ideología suele permear desde las élites hasta los estratos socioeconómicos más bajos.

El problema es que su falta de equipaje intelectual hace que esta premisa básica de la teoría crítica se convierta en un dardo que no alcanza a pegar en el blanco. Y es que resulta de un simplismo grotesco colocar a todas las instituciones, incluidas a todas las universidades y toda la prensa, como peones de las élites.

Consideremos, por ejemplo, el caso de The Guardian. Para quienes creen en la “plandemia” este periódico británico sería un instrumento de las élites que han planeado la pandemia. Pero The Guardian ha publicado los reportajes más demoledores en contra de élites globales, como el espionaje masivo de la NSA Estados Unidos o una lista de las personas -incluidos algunos de los más grandes capitalistas- que evaden impuestos en paraísos fiscales. Este tipo de periodismo es, por ende, una de las más auténticas y valientes críticas contra las élites.

Suponer que The Guardian, un medio que se ha ganado la credibilidad y respeto con base en su rigor y su independencia, opera a favor de un grupo secreto, o que está manejado por individuos alienados o desinformados, implica no haber leído nunca ese periódico o no conocer mínimamente su trayectoria y las de quienes lo hacen posible. Lo mismo aplica para otras instituciones que, aunque imperfectas, no son tontas ni serviles. Es más, buena parte de las críticas más importante contras las élites han surgido de personas que trabajan para estas instituciones.

La ideología es un fenómeno real y hay grandes intereses intentando mover al mundo. Pero el simplismo de historias como la “plandemia” termina siendo instrumental para los intereses contra las élites a las que supuestamente se está desafiando, pues desvía la atención de su poder y de sus muy reales mecanismos de opresión para colocarla en un espantapájaros. Más funcional para las élites, imposible.

Conclusión

La “plandemia” está bien asentada en México. Una parte importante de quienes viven en nuestro país no se vacunarán por creer que la pandemia ha sido planeada por intereses ocultos. Por desgracia, no existe cura contra el conspiracionismo.

La buena noticia es que sí existe una “vacuna” contra el pensamiento conspirativo implicado en la “plandemia”. Para ello, es necesario llegar a las personas con una narrativa informativa capaz de blindarles de ese pensamiento.

En este artículo he revisado, con base en las características de quienes suelen creer en teorías de conspiración, tres elementos que pueden ayudar en este sentido: mostrar que creer en la “plandemia” no es original, que no implica una capacidad de razón sofisticada y que no desafía a las élites.

Fcebook: Antonio Salgado Borge
Twitter: @asalgadoborge

Fuentes:

1. https://docs.cdn.yougov.com/msvke1lg9d/Globalism2020%20Guardian%20Conspiracy%20Theories.pdf 
2. https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2020/12/campaign-against-vaccines-already-under-way/617443/?fbclid=IwAR16HNiDTWtVolK7ZqdrPQU-e61c0CeyOATwsS6ZX1a37vZ8Sq92qgjK0lQ 
3. https://www.theguardian.com/world/2020/oct/26/survey-uncovers-widespread-belief-dangerous-covid-conspiracy-theories 
4. https://www.newyorker.com/culture/cultural-comment/pandemics-go-hand-in-hand-with-conspiracy-theories 
5. https://www.newstatesman.com/science-tech/coronavirus/2020/04/why-pandemics-create-conspiracy-theories 
6. https://www.dw.com/en/latest-conspiracy-theories-repeat-old-stories/a-53603358 
7. https://www.forbes.com/sites/alexknapp/2020/05/15/the-original-plandemic-unmasking-the-eerily-parallel-conspiracy-theories-behind-the-russian-flu-of-1889/?sh=6c9c3f7750d5 
8. https://theconversation.com/coronavirus-and-conspiracies-how-the-far-right-is-exploiting-the-pandemic-145968 
9. https://www.theguardian.com/media/2020/jun/01/covid-19-misinformation-pro-trump-and-qanon-twitter-bots-found-to-be-worst-culprits

La 4T ante los amos del agua

Artículo publicado en la edición 2304 de Proceso.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En menos de 15 años la mitad de las personas que habitan el planeta vivirán en zonas con escasez de agua. Es fácil ver que la crisis que se nos vendrá encima por este motivo hará palidecer a la generada por la actual pandemia.

Aunque en distintos grados, este fenómeno impactará en todas partes. Uno puede discutir, como pretenden algunos nacionalistas, si hay formas o no de independizar a un país de la estructura económica mundial. Lo que no está en tela de juicio es la interdependencia de cada país del sistema ambiental global. Cada sección de la Tierra está estructuralmente interconectada por este sistema. Por ende, por muy nacionalista que un gobierno sea o pretenda ser, no es posible escapar del futuro del planeta.

Confrontados con este escenario, algunos gobiernos han optado por dejar el agua en manos del mercado. La idea es que así es posible asegurar que sea empleada y distribuida racionalmente. Desde el gobierno de Carlos Salinas este ha sido el enfoque de México. El resultado: de acuerdo con un reciente estudio de la UAM, en nuestro país 20% del líquido está actualmente en manos de 1.1% de la población.

Las principales acaparadoras son empresas nacionales y extranjeras en los sectores industrial y agrícola, aunque la lista también incluye a bancos, como BBVA­ y Banco Azteca, éste de Ricardo Salinas Pliego –al parecer ninguna lista de empresarios infames puede dejar de incluir su nombre–. Aquí no hay sorpresas.

Para continuar leyendo: https://www.proceso.com.mx/opinion/2020/12/31/la-4t-ante-los-amos-del-agua-255396.html

PornHub: la otra “red social” también necesita ser regulada

La semana pasada, PornHub contaba con 13 millones de videos. Actualmente, “apenas” 4 millones están disponibles en su plataforma. ¿Qué llevó a este sitio pornográfico a eliminar, de un plumazo, 8 millones de videos?

La respuesta a esta pregunta conduce a un reportaje de Nicholas Kristoff en The New York Times. El texto de Kristoff, titulado “Los niños de PornHub”, da cuenta, con lujo de detalle, de la cantidad impresionante de contenido ilegal que estaba disponible en PornHub.

Por ejemplo, este sitio solía tolerar videos de personas menores de edad -algunas no rebasaban los catorce años-. También albergaba filmaciones de violaciones que, en muchos casos, mostraban a mujeres completamente inconscientes. Además, una buena parte de los videos disponibles habían sido grabados sin el consentimiento de las personas que en ellos aparecían.

En este escenario, una mujer violada se podía encontrar en PornHub un video del acto criminal del que fue víctima, o una joven que compartió imágenes con otra persona podía toparse con que el mundo entero podía acceder a contenidos que estaban destinados a un solo individuo en quien había depositado su confianza.

Reuters

La forma como PornHub ha operado es claramente ilegal e inaceptable. Desde hace tiempo activistas y medios habían advertido sobre asuntos similares a los reportados por Kristoff. Sin embargo, el peso del medio, del periodista y la calidad de la pieza de Kristoff terminaron por doblar la resistencia de este sitio.

Es tentador ver al caso PornHub, al final del día una empresa pornográfica, como irrelevante en términos sociales. Pero a ello se debe responder que al menos en este caso, el tamaño sí importa. PornHub es la marca más conocida de un gigantesco corporativo llamado MindGeek. De acuerdo con el reportaje de Kristoff, este conglomerado incluye ¡100 sitios pornográficos distintos! Con más de 3,500 millones visitas al mes, PornHub es el sitio porno más popular en el planeta y, en consecuencia, la marca emblema de este corporativo – por cierto, en el ranking de visitas a PornHub  por países, México ocupa el décimo lugar en el mundo-.

Debido al excesivo puritanismo, PornHub no figura en las conversaciones cotidianas, como otros sitios populares aceptados socialmente. Sin embargo, el que sus tentáculos sean subterráneos no los hace menos existentes. Se hable de ello o no, PornHub tiene más visitas mensuales que Netflix o que Amazon.  Por ende, lo que ocurra a PornHub tiene el potencial para generar una reacción en cadena y para afectar decididamente a una de las industrias más lucrativas e influyentes en internet.

Además, la influencia de PornHub también es cualitativa. Ante la combinación de un mundo conservador donde se insiste en privar a niñas, niños y adolescentes de educación sexual seria y la conexión permanente a internet de la generación Z, los sitios pornográficos terminan siendo, en muchas ocasiones, el primer encuentro de millones de personas con el sexo.

Esto significa que la forma en que un buen número de seres humanos conciben el sexo se configura a través de lo que ven en internet. Por ende, si el sitio pornográfico más influyente “invita” a grabar a mujeres sin su consentimiento y a la violencia sexual no consensuada, acciones de este corte pueden ser registrados como dignas de ser erotizadas o celebradas por millones de personas

Otra forma de restar importancia al caso PornHub, en cierto sentido opuesta a la anterior, pasa por afirmar que escandalizarse ante videos que muestran algún tipo de violencia sexual o a personas jóvenes implica una visión conservadora o moralina del sexo.

Para esta objeción tampoco se sostiene. Para ver por qué, empecemos con el caso de la violencia sexual. Es controvertido si videos que retraten actos de violencia -como el BDSM o fantasías de juego de roles- deben ser permitidos. Mucho se ha discutido sobre este asunto a nivel sociológico y filosófico.

No es mi intención entrar aquí en ese debate. Lo que me importa señalar para fines de responder a la objeción planteada arriba es que ésta confunde la violencia consensuada de la violencia no consensuada. Es indisputable que un video de violencia sexual no consensuada debe ser retirado de inmediato y que los culpables en cada paso de la cadena que lo origina deben ser castigados con todo el peso de la ley. Esto es independiente de fantasías consensuadas o recreaciones eróticas disfrutadas por algunas personas

Tampoco implica una actitud moralina exigir el retiro de cualquier material que incluya a personas que no hayan dado su consentimiento para su difusión masiva. Tal como se ha comentado con acierto, la difusión de estos contenidos es una nueva forma de traficar a personas a través de sus imágenes. Por ende, retirarlas es una acción necesaria, aunque insuficiente.

PornHub es socialmente relevante y la crítica a la forma en que opera no está construida sobre premisas moralinas. Con el panorama despejado, es posible ver con mayor claridad la seriedad que implica la proliferación de contenido ilegal en PornHub.

¿Cómo explicar este fenómeno? Parte del problema es que, hasta hace una semana, la mayoría de los videos disponibles en PornHub habían sido “subidos” por usuarios -algo similar a lo que ocurre en YouTube. De este formato abierto se deriva una necesidad de moderación análoga a la que requieren Facebook y otras redes sociales. Pero, tal como ocurre con las redes sociales, la moderación no ha aparecido o ha llegado tarde por cuatro razones principales:

(1) Moderar y detectar contenidos implica un esfuerzo mayúsculo para el que estas compañías nunca han estado completamente preparadas.

(2) Es controvertido si a estas empresas realmente les interesa moderar; más bien parece que la moderación obedece a la presión externa. Esto se confirma por el hecho de que, con el fin de evitar tomar medidas de moderación adecuadas, durante mucho tiempo, PornHub quiso esconderse tras una ley que quita responsabilidad a las redes sociales por lo que publican sus usuarios.

(3) Existen complicaciones técnicas que no son fácilmente solucionables. Hay casos de gran impacto en que las redes sociales tienen que determinar urgentemente qué es “fake news” sin evidencias contundentes. Algo análogo ocurre con los sitios como PornHub: establecer con base en su apariencia si una persona es mayor de edad o si una agresión sexual es simulada o consensuada puede resultar complicado.

(4) Finalmente, tal como ocurre con redes sociales como Facebook o Twitter, PornHub permitía descargar sus contenidos. Esto significa que, aunque éstos fuesen borrados en algún momento, siempre quedaba alguna persona dispuesta a subirlos de vuelta a la plataforma. En consecuencia, ninguna mujer podía estar segura de que, una vez eliminadas, sus imágenes no remergiesen como si nada.

Ante la presión generada por el reportaje de The New York Times, PornHub eliminó contenidos que no provienen de estudios o productoras conocidas y reconocidas por esta empresa. Esto es, de alguna forma, PornHub está confiando en que las empresas profesionales son capaces de establecer controles y medidas que, evidentemente, los videos cargados por usuarios no han cumplido.

Esto es positivo pues, como hemos visto, es un sinsentido suponer que un moderador de PornHub podrá distinguir, por ejemplo, la edad de una persona a simple vista, o que podrá distinguir violencia sexual representada y consensuada de la violencia ilegal. En contraste, las empresas productoras claramente pueden establecer estos controles en sus instalaciones. Aunque ha habido escándalos de empresas que han fallado en este sentido, la dimensión de este problema es infinitamente menor que del formato seguido hasta ahora por algunos sitios pornográficos.

Un criterio de esta naturaleza ha sido sencillo de implementar y promete ser efectivo. Sin embargo, tal como ocurre con las redes sociales, sería insensato apostar a la autorregulación y dejar la implementación de controles a la buena voluntad de las empresas que administran los sitios pornográficos. Para atajar el problema de fondo en la industria pornográfica en internet se requieren mecanismos de regulación y vigilancia.

Las características de esta regulación merecen una discusión independiente. Para fines de este análisis, lo importante es que el ejemplo anterior ayuda a ver que hay reglas sencillas y estrictas que podrían ser establecidas de inmediato para propiciar que la industria pornográfica empiece a limpiar la casa.

Para ello, es necesario sacar a PornHub y a la industria del porno en internet de las sombras y darles toda la seriedad que merecen; reconocer que la lucha porque PornHub y similares sean controlados y, en su caso, sancionados no es irrelevante ni implica necesariamente actitudes moralinas. Los contenidos ilegales e inaceptables difundidos por PornHub y otros sitios de internet afectan las vidas de millones de personas, tanto de aquellas cuyas imágenes son traficadas, como de aquellas que consumen sus videos. Regularlos y vigilarlos es, en consecuencia, tan urgente como necesario.

https://aristeguinoticias.com/1912/opinion/pornhub-la-otra-red-social-tambien-necesita-ser-regulada-articulo/

Fuentes:

  1. https://www.nytimes.com/2020/12/04/opinion/sunday/pornhub-rape-trafficking.html
  2. https://www.theguardian.com/technology/2020/dec/14/pornhub-purge-removes-unverified-videos-investigation-child-abuse
  3. https://www.pornhub.com/insights/2019-year-in-review
  4. https://www.nytimes.com/2018/02/07/magazine/teenagers-learning-online-porn-literacy-sex-education.html
  5. https://www.independent.co.uk/news/world/americas/pornhub-lawsuit-girlsdoporn-sex-trafficking-b1775259.html

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No estamos listos para las deepfakes

Las fakes o falsificaciones en forma de imágenes, videos y audios son actualmente un grave problema. Pero éstas podrían resultar un juego de niños comparadas con sus sucesoras. Las falsificaciones profundas o deepfakes ya están aquí. Aunque hoy aparecen a cuentagotas y en sectores específicos, cuando su llave termine de abrirse, fluirán a borbotones. Y no estamos preparados para el tamaño o para las características del problema que se nos vendrá encima.

Aunque obvios, es necesario poner sobre la mesa los dos elementos esenciales de las deepfakes si queremos entender sus implicaciones.

El primero es su “falsedad”. En un sentido trivial, las deepfakes son verdaderas en el sentido de que son cosas existentes. Sin embargo, son “falsas” en el sentido de que no se trata de capturas de una cámara o micrófono, como pretenden representar.

El segundo es su “profundidad”. Lo deep o “profundo” de las deepfakes proviene de la forma en que éstas son construidas. A diferencia de una fake normal, las deepfakes involucran el aprendizaje profundo y los algoritmos de la Inteligencia Artificial. El resultado: para un ser humano es imposible distinguir una imagen, audio o video fabricada mediante un proceso de esta naturaleza de aquellos que capturen estados de cosas actuales en el mundo.

Muchas deepfakes son inofensivas o no maliciosas. Por ejemplo, éstas ya son empleadas en la industria del entretenimiento y por las grandes empresas de publicidad. Gracias a esta tecnología ha sido posible recrear escenas, rostros, o individuos que de otra forma sería imposible ver en una pantalla. La tendencia actual anticipa que cada vez será más común la inclusión de artistas “rejuvenecidos”, “resucitados” o, de plano, “inventados”.

Lo accesible de la tecnología ha permitido que incluso los fabricadores de memes puedan surgir con sus propias falsificaciones profundas. Tutoriales sobre cómo construir una deepfake pueden ser encontrados en internet con relativa facilidad. La mayoría de las falsificaciones profundas que surgen en esta esfera son inofensivas y, como las de Hollywood, buscan entretener y generar ganancias.

El problema

Pero los riesgos de los deepfakes exceden por mucho sus beneficios. Estas falsificaciones están siendo utilizadas principalmente para degradar a cientos de miles de mujeres. Este fenómeno incluye a la industria pornográfica -parte del sector del entretenimiento-, que busca vender películas o fotografías que incluyen las imágenes fabricadas de mujeres reales, normalmente personas famosas o reconocidas, en escenas sexuales.

Esto claramente tiene el doble problema de lucrar con la imagen de una persona y de exponerla a situaciones indeseadas. Aunque la imagen de una mujer “x” en una escena sexual sea un deepfake, es evidente que “x” puede preferir, por los motivos que uno quiera, no ser visualizada o concebida en cierto tipo de actos representados con ese nivel de realismo.

Para continuar leyendo: https://aristeguinoticias.com/0512/opinion/no-estamos-listos-para-las-deepfakes-articulo/

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